Actualizado 21 / 08 / 2017

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La calabaza (III)

La calabaza


¿Cómo la cocinamos?

A la hora de comprar una calabaza buscaremos una que sea firme y con la piel intacta. Las calabazas se conservan bien mucho tiempo, algunas incluso medio año. Si es verano, las guardaremos mejor en una nevera y las comeremos en breve.

Uno de los grandes impedimentos para consumirla es la dificultad para pelarla. En ese caso recomendamos ponerla a cocer un rato cortada en trozos. Una vez la piel se reblandezca, será mucho más fácil quitarla.

Las semillas de la calabaza

Las semillas de la calabaza merecen una mención aparte, porque son un alimento muy nutritivo y con unos beneficios excelentes para la salud.

• Son ricas en magnesio

• Son ricas en zinc

• Contienen ácidos grasos Omega-3

• Son un alimento excelente para la próstata

• Pueden mejorar la diabetes

• Son muy beneficiosas durante la menopausia para mejorar sus síntomas

• Contienen triptófano, que nos ayuda a descansar

• Tienen efectos antiinflamatorios

• Son un remedio natural para los parásitos intestinales

¿Y cómo las tomamos?

Las podemos comer directamente crudas o ligeramente tostadas. Es posible preparar una bebida: habrá que molerlas con agua, dejarlas reposar unos 10 minutos y luego colarlas. Las podemos endulzar con un podo de miel, añadiendo una pizca de canela.

Para aquellas personas a las que no les gusta demasiado el sabor de estas semillas podemos preparar un paté vegetal o una salsa pesto. Solo necesitamos moler bien las semillas con aceite de oliva, hojas frescas de albahaca, dos dientes de ajo y queso parmesano. Esta salsa nos permitirá acompañar platos de pasta o arroz. También podemos untarla en tostadas.

LA RECETA DE HOY:

Ingredientes:

Una calabaza pequeña (unosseis kilos) igual puedes usar una calabaza violín o zapallo anco (Butternut Squash en inglés).

60 g de mantequilla sin sal

Un chorrito de leche entera (no pongas demasiado o el puré saldrá muy liquido)

Sal (a gusto)

Una cucharadita de canela (a gusto).

Preparación:

1. Lava la calabaza y córtala en trozos del mismo tamaño (si puedes quitar la piel antes será más fácil luego, pero si es muy difícil, déjala por ahora).

2. Quita las semillas y la pulpa que puede tener la calabaza

3. Pon la calabaza en una olla grande y cúbrela con agua fría

4. Añade sal abundante y déjala cocer media hora (herviendo ligeramente).

5. Cuando se pueda pinchar fácilmente con un tenedor estará lista

6. Quítala del fuego y escúrrela.

7. Si la piel todavía está allí, quítala con un tenedor (debe ser muy fácil).

8. Con la calabaza cocida haz el puré con un pisapuré o machucador de patatas o simplemente con un tenedor.

9. Añade la mantequilla, sal, canela, y (si ya no es muy líquido) un chorrito de leche.

10. Y ¡a comer!

Sobre el Autor

Idalma Menéndez Febles

Idalma Menéndez Febles

Graduada del Instituto Superior pedagógico Rafael María de Mendive

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