Actualizado 20 / 09 / 2017

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

22ºC
33ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Hay un Pinar, hay un Río

Personaje conocido como Jamon con Pan

Ningún motivo mayor para la nostalgia y el regreso, corazón por medio, que este terruño, no Cenicienta, ni segundo de cualquier otro lugar...

Dios me libre de pinareñadas o de tabaquera resignación.

Mi patria chica tiene el verde máximo de la Isla, un valle que parece atesorar toda la belleza de la tierra y resumir sus encantos y una gente que empalma con cualquier otra de adentro o de afuera.

Aquí está el río, el Guamá de los orígenes, sucio, ultrajado, no es el que yo quiero, pero lo será, porque existe otro Río, nació como riachuelo humilde de nuestra nobleza ancestral, de la roca que lo soporta y lo supera todo.

Las aguas han crecido y sus márgenes han de ser ensanchadas, dragando los inertes desconsuelos.

El traspatio habanero se acuerda de lo que nunca debió ser, injusto tributo para otros bienestares.

El Río se desborda, se aspira el perfume de los pinares de esperanza. Ahora quiere lucir sus joyas, las del oro y las del alma.

Y está el Pinar, árboles altos y hermosos.

El reloj del hotel Globo, insomne centinela de la ciudad, marcando la pauta y el suceso. Cada tañido es un recordatorio de que hay cielo y también una elevada vocación patriótica.

Otro Pino, la pradera de tejados trepadores, subiendo hasta la tumba de los álamos, los mismos que antaño se abrazaban rebosantes de frescura, cortejando al Parque de la Independencia, otro gran Pino (donde todavía se respira el aliento emocionado de las muchachas casaderas y los jóvenes galantes) para luego deslizarse en todas direcciones hasta chocar con el muro de las lomas.

Altas columnas de las avenidas ¡qué gran Pino! en fila perfecta y encantadora, con sus capiteles como manos fuertes, resistiendo al tiempo y al olvido, recordándonos que el futuro siempre se apoya en los inquebrantables.

Duele un viejo Pino, el parque Colón, desnudado una y otra vez de su verde intento, avergonzando como otros tantos, pero siempre listo para la resurrección del tesoro de vivencias fraternas y besos furtivos, como en aquel tiempo en que la semana tenía más de siete días.

¿Acaso seguirá muriendo un pino donde nacieron tantas primaveras?

Pinos, Pinos, Pinos, buenos deseos, nuevos apetitos de dignidad y bienestar.

Señor, ¿qué usted desea? Muchas gracias, vuelva pronto. Perdone, por favor.

Y los aleluyas como dulces Pinos intentando superar las temibles oleadas del marabú de la indolencia y el desamor.

Y aquí están los más altos Pinos: nuestra historia, nuestra cultura, nuestra idiosincrasia.

–Mi mejor amigo es un pinareño– escucho por millonésima vez. Y yo respondo: ¡aleluya!

Y está Pedrito Junco, Romeo de Pinar, gigante y doloroso, en el mismo centro de la arboleda, junto a un Miguelito Cuní, con su fronda azabache, elevados hasta el cielo de nuestros sentimientos.

Pedro Pablo, Portela, el Polo de la montaña y hasta el polo, Cirilo desde la bruma del tiempo.

Pinar interminable, incontable, Juanes y Marías, jamón con pan... la ira colectiva contra el abuso animal y la violencia humana, la Guayabita que convoca latitudes.

El Pino colosal de La Colosal, máxima cátedra deportiva y campo de batalla y alegría, Lazo, Contreras, Mijain... Un Pinar para todos, un voto por Pinar.

Más artículos de este autor

Enviar un comentario como invitado

0
  • No se han encontrado comentarios

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero