Actualizado 17 / 12 / 2017

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Memorias de Angola

Tras el triunfo de Enero y participar en la toma de unidades del régimen de Batista, Baullosa se inclinó por la vida militar.

El coronel de la Reserva Miguel Baullosa García, Jefe del Grupo Militar del Consejo de Defensa Provincial, activo protagonista de la guerra en el país africano, acerca sus recuerdos a Guerrillero.

Las casas volaron por los aires, sus rústicas paredes ardieron bajo el fuego de la aviación sudafricana. Animales y gentes volaron y ardieron también en el poblado de Cassinga.

Del campamento de refugiados de la SWAPO2 no quedó un solo palo en pie, solo moscas aleteando en torno a los cuerpos y un hedor a sangre que Miguel Baullosa no olvida. Un día después del bombardeo aéreo, el 5 de mayo de 1978, el coronel caminaba despacio por el campo yermo, observando el escenario cruento de la guerra.

"Nos llevamos a los heridos en camiones grandes. A los muertos los enterramos en dos fosas comunes" ─relata Baullosa sin aliento poético, sin que sus ojos se extravíen en ningún punto de la habitación, sin hacer pausas, prosigue. "En Cassinga murieron 16 cubanos. Nosotros no disponíamos de buenos métodos de defensa antiaérea pero nos lanzamos con 24 aviones.

"Durante las 12 horas que duró aquella lucha, no nos tumbaron un solo avión. Entraban de cuatro en cuatro, salían según los órdenes combativos y volvían a entrar una y otra vez, sin cansancio. Arremetieron contra los paracaidistas enemigos, pero estos, ya habían hecho su destrozo mutilando senos, narices, orejas...En la aldea solo había mujeres, ancianos, niños y una pequeña fuerza de la SWAPO que, poco pudo hacer contra los UNITA".

Baullosa tenía 38 años entonces, el cabello negro y la espalda prominente. Era el segundo jefe de las tropas cubanas en el flanco suroccidental de Angola. Dominaba los caminos hacia Namibe, Huila, Cuando Cubango y Cunene como si hubiera nacido allí. Quizás por ello, sus recuerdos son tan nítidos y puede repetir de memoria datos, números, fechas.

"Vengan de nuevo por la casa, para que sigamos conversando", convoca al grupo de periodistas, después de escucharle sus vivencias de la guerra, "de las dos misiones", como suele nombrar a los períodos en que luchó en tierra africana, de diciembre de 1976 a diciembre de 1978 y de mayo de 1988 a septiembre de 1990.

LAS ANÉCDOTAS

Los campamentos cubanos se construían cinco metros bajo tierra, a modo de refugios. En cada batería funcionaba un grupo de guardia las 24 horas. Con tanto rigor militar, parecía como si las noches fueran iguales a los días. Una de las ocupaciones de los oficiales era salvaguardar la misión civil.

"En Ongiva, capital de la provincia de Cunene, teníamos una de las tropas de defensa. Una madrugada de junio de 1977, sufrieron un sabotaje. El frío pelaba los huesos y todos estaban embelesados en las colchas, por esa costumbre de que allí nunca pasaba nada¨, explica Baullosa.

Con ellos estaba un angoleño al que todos decían Antonio "Metemiedo". Tenía una pila de heridas por el cuerpo. Cuando empezó el tiroteo, los UNITA secuestraron a un teniente. Tony se les mandó atrás y empezó a disparar, él solo, contra el ancho de la columna; hasta que les arrebató al hombre, ya estaba muerto".

Baullosa sonríe mientras evoca al "Mete miedo". Luego nos habla del sur de Angola con su pueblo descalzo, en cueros, viviendo a la intemperie, debajo de los árboles o en contadas casuchas. El militar menciona los ríos salvajes e insondables que se pierden en el desierto o corren, apaciguando la sed de otros países africanos.

"Estando en la primera misión conocí a los "bukankele". Eran tribus nómadas de gente muy blanca y achinada. Tenían el pelo duro como alambre. Se alimentaban de frutas, hierbas y semillas. Un día me los tropecé por Ongiva y los llevé con el cura del condado. Les dimos ropas, juguetes para los niños. Se echaron una semana allí, al término cogieron el monte otra vez y no los vimos jamás".

Muchos pobladores se asentaban en las proximidades de los campamentos cubanos en busca de protección. Los fortines enemigos también tenían sus adeptos entre las masas populares. Alrededor de los acantonamientos UNITA se congregaban campesinos, con la doble función de producir alimentos para las tropas y servirles de exploradores.

"Acordamos atacar una base de abastecimientos UNITA, ubicada en Cuando Cubango, donde se almacenaban las municiones e indumentarias que venían desde territorio de Namibia. En un mes irrumpimos tres veces, hicimos prisioneros, nos llevamos pertrechos, ropas, medicinas, equipos de radio.

"Yo iba en el puesto de mando durante la primera incursión, siguiendo a los atacantes. Recuerdo que alguien me llama:

─ Atrapamos un "cuacha" 3, ¿qué hacemos con él?

Tráiganlo, dije.

"Era un muchacho como de 14 años, bajito. Durante el asalto estaba con el padre y su madre, recién parida. Los mayores huyeron, pero él estaba muy débil y no pudo correr. Lo llevamos para el campamento y allí le dimos de comer.

"Cuando embestimos la base por segunda ocasión, la mujer soltó a su otro pequeño y corrió con el marido. Pusimos a los hermanos al cuidado de una tía materna que vivía casualmente en las inmediaciones del campamento nuestro y los identificó.

"La tercera vez que ocupamos la base nos llevamos prisionera a la propia madre. El reencuentro con sus muchachos fue emocionante, todo el mundo se echó a llorar",describe Baullosa.

-! Ay, pero si estos son mis hijos! Y a mí que me dijeron que los cubanos me los habían matado, ¡pero qué lindos me los tienen!

IMÁGENES DE LA GUERRA

Baullosa recibe a nuestro equipo de reporteros en short y camiseta. Para la foto prefiere ponerse el traje militar, bien planchado, repleto de medallas. Hasta su cuarto nos lleva luego. Allí atesora diagramas de los campamentos subterráneos en Angola, mapas de las acciones combativas y viejas instantáneas.

─Este material de fotos es distinto, qué calidad, ¡miren qué brillo!─comenta Bauta, nuestro fotógrafo.

Aguijoneado por nuestra curiosidad, Baullosa explica con detalle, dónde y quiénes aparecen en cada imagen.

"Aquí estamos los representantes de las tropas cubanas, algunos miembros de la FPLA y de la SWAPO. Esa gente de la SWAPO a veces no tenía qué comer y les dábamos un poquito de almuerzo o de combustible para que se movieran. Esta foto tiene un valor simbólico para mí.

"Y estos son los perros, buscadores de minas. Aquellos animalitos eran tremendos.

"Miren, un imbondeiro, ¡Vean qué tamaño!". El coronel señala un árbol semejante a la ceiba cubana. "Yo parezco una semillita al lado, ¿verdad?".

Arte el de la fotografía, por preservar para nuestros hijos las memorias del amor, del desamor, de la paz, del odio, de las guerras, de la muerte, de la vida,...de los imbondeiros.

Durante la guerra junto al Jefe de la misión cubana, Leopoldo Cintra Frías, controlando la preparación de las FAPLA en la zona de Huambo.
Durante la guerra junto al Jefe de la misión cubana, Leopoldo Cintra Frías, controlando la preparación de las FAPLA en la zona de Huambo

El sur de Angola lo defendieron angoleños y cubanos con muchas páginas de heroicidad, recuerda el hoy Jefe del Grupo Militar del CDP.El sur de Angola lo defendieron angoleños y cubanos con muchas páginas de heroicidad, recuerda el hoy Jefe del Grupo Militar del CDP.

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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