Actualizado 23 / 10 / 2017

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

22ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Cultura tributaria: las exigencias y obligaciones

Uno de los retos fundamentales de la sociedad cubana es lograr una adecuada disciplina tributaria,

Uno de los retos fundamentales de la sociedad cubana es lograr una adecuada disciplina tributaria,

A veces viene una persona, contribuyente habitual o no, y me dice: «Oye, ayúdame. Estoy en problemas. ¡Me dejaron en la casa –o en la oficina si es un dirigente administrativo de una entidad– un papel de la ONAT!». Mi primera respuesta casi siempre es otra pregunta, que en la mayoría de las ocasiones no me saben responder: «¿Qué tipo de papel te dejaron?»

Y es que dentro de la propia Ley 113 del Sistema Tributario, y en los procedimientos de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), se definen un conjunto de actuaciones o maneras de dirigirse a los contribuyentes que son parecidas, pero no iguales, tanto por su significación jurídica como por la «gravedad» del problema al cual obedecen.

Hay un paso elemental y primario que es la citación. Mediante este documento la Administración Tributaria exige la presencia del sujeto pasivo o responsable de la obligación tributaria, en las condiciones, término y lugar que allí le establecen al contribuyente.
Cuando citan a la persona, puede ser por muchos motivos. Más que preocuparnos, lo mejor es acudir de forma disciplinada a esclarecer la causa de que la ONAT nos convoque.

El asunto es un poco más complicado si lo que la persona recibe es una notificación. Mediante este otro acto, la Administración Tributaria pone en conocimiento del contribuyente determinadas actuaciones realizadas por ella que le afectan directamente.

Por lo general, cuando a alguien notifican, lo que la ONAT hace es ponerle sobre aviso o dejar constancia formal de que el contribuyente recibió otro documento adjunto, que en la mayoría de los casos es una resolución con la firma del principal directivo de oficina municipal o provincial, cuyo propósito es casi siempre hacer una determinación administrativa de una deuda tributaria.

Esta resolución fundada –eso quiere decir que ofrece los argumentos jurídicos por los cuales le exigen a la persona cumplir con esa obligación fiscal– casi siempre incluye, además del monto que dejó de pagar la persona, un recargo por mora y una multa, que puede ser de hasta el 30 % del principal adeudado o pagado fuera del término voluntario.

Asimismo podrían notificarle solo una multa, también por resolución, si el incumplimiento fuera de alguna obligación formal, o sea, que no implica un pago o una deuda tributaria, como por ejemplo no acudir a la ONAT después de una citación.

Estas infracciones derivadas del incumplimiento de la obligación de los deberes formales se sancionan con multas fijas entre 50 y 5000 pesos.

Hay otro escalón todavía en esta relación entre fisco y contribuyente. Hablo del requerimiento. Este es el acto mediante el cual la Administración Tributaria exige del sujeto pasivo o responsable el cumplimiento de una obligación que le es propia o la realización de cualquier otra diligencia vinculada con esta.

O sea, si lo anterior era como un conteo de protección, ya cuando la ONAT le requiere, lo mejor es cumplir exactamente con sus términos, porque ya después de eso lo que viene es la vía de apremio.

La vía de apremio es el procedimiento administrativo de que dispone la Administración Tributaria para el cobro forzoso de la deuda tributaria, la cual también hay que fundamentarla en una resolución que le deben notificar al contribuyente, y puede incluir hasta embargo de bienes. Un consejo: trate de no llegar a ese punto.

Por último, y no menos importante en la revisión de esos papeles que recibió de la ONAT: se debe fijar bien en los términos o plazos que le dan para cumplir con lo que dice el documento.

Hay que precisar que en general la ley y otras disposiciones tributarias fijan los términos en días hábiles, salvo los casos en que se especifique lo contrario. Cuando el tiempo que le dan al contribuyente vence un sábado, ya sea día hábil o inhábil, dicho vencimiento se transfiere para el siguiente día hábil.

Si el plazo que le dan para cumplir está en meses, se entiende que estos duran 30 días naturales. Cuando los términos se definen por años, son 365 días naturales; pero casi nunca la ONAT le dará años para cumplir. Y muy importante: el término comienza a contarse a partir del día siguiente en que usted firma la notificación.

Sobre el Autor

ACN

ACN

Agencia Cubana de Noticias ACN, Genera, procesa y ofrece informaciones, comentarios y reportajes en soportes como texto, imagen, audio, entre otros.

Enviar un comentario como invitado

0
  • No se han encontrado comentarios

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero