Actualizado 16 / 01 / 2017

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Simplemente, por Aldo

Loynaz

Allá por 1992, cuando comencé a trabajar en el Archivo Histórico Provincial, conocí a Aldo Martínez Malo, de quien solo tenía algunas referencias relativas a su labor periodística por las colecciones del Heraldo Pinareño y el Vocero Occidental, atesoradas en aquella institución, las cuales revisaba por curiosidad como egresado de la carrera de Historia y Ciencias Sociales.

La primera oportunidad de tenerlo delante me llegó gracias a una convocatoria del Centro Provincial de Superación para la Cultura sobre un posgrado para profesionales del sector titulado La literatura en el cine, que sería impartido por el profesor Aldo en la sala de proyecciones del ICAIC (hoy Centro Provincial de Cine).

Inmediatamente, llené los apartados del formulario, lo entregué y poco después recibí la confirmación de aceptado en aquel curso que ampliaría mis horizontes intelectuales en cuanto a la fascinante relación literatura – cine.

Desde el primer encuentro, Aldo cautivó a los participantes en el curso con su grandilocuencia al hablar y sus profundos conocimientos acerca de los temas que abordaba. Enseguida nos percatamos de que no era ese tipo de profesor que dicta conferencias para agotar un programa obligatorio y recibir bonificaciones, sino de esa ralea de maestros que disfrutaba hasta la saciedad aquello que Martí llamó “el adorable instante de la expresión”.

Recuerdo que al referirse a Greta Garbo y Marlon Brando, sus íconos del celuloide, estremecía al auditorio y se ponía en éxtasis, en una especie de nirvana muy difícil de describir con palabras.

Su incuestionable sapiencia sobre la cultura local, nacional y universal, unida a sus cualidades personales de incansable promotor cultural, esos saberes y modos de actuar que lo ubicaron en un lugar cimero dentro de la pléyade intelectual pinareña, le permitieron también conquistar el afecto y el respeto de todos los que lo atendíamos en el postgrado.

A propósito de cumplirse 85 años de su nacimiento el ocho de enero, por los fuertes vínculos que tuvo Aldo con las artes y por lo que le aportó a la sabiduría de nuestra provincia, creí pertinente escribir estas impresiones. Estaría en deuda con él si no lo hiciera y me gratifica mucho poder socializarlas en aras de que sirvan para recordar a alguien que, a mi juicio, constituye uno de los seres más apasionados por la cultura cubana en general y pinareña en particular que haya conocido.
Allí donde estés, Aldo, llegue mi agradecimiento eterno por lo que aprendí contigo.

Sobre el Autor

Jorge Luis Lufriú Beade

Jorge Luis Lufriú Beade

Subdirector Provincial de Cultura en Pinar del Río

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  • Invitado - Augusto Cesar Bejarano

    Excelente lo que escribiste sobre Aldo..Buen amigo.Un humilde homenaje tuyo a ese hombre sencillo y culto de nuestro pueblo.Mis saludos y respetos para ti..Y gracias nuevamente por el articulo..Saludos.Augusto Cesar Bejarano

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