Actualizado 28 / 06 / 2017

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La tierra de los guajiros

Varios libros

La majestuosidad y las riquezas naturales de los campos cubanos han alentado no pocos pinceles y han enardecido a poetas en todas las épocas. Fe de ello nos brinda Cantares de Vueltabajo de Ediciones Loynaz, con compilación, introducción y notas de Lorenzo Suárez Crespo, multilaureado y reconocido escritor pinareño.

El libro, con una loable unidad de sentido, retoma otro cuya segunda edición fuera publicada en 1875 y reúne 35 obras en décimas, de las cuales 10 son glosas. Aunque la huella de autores importantes del siglo XIX como José Fornaris y Juan Cristóbal Nápoles y Fajardo resulte indiscutible, la autoría de los poemas queda en el anonimato “ante la imposibilidad de averiguar los nombres de todos”, según expresara el prólogo de aquella edición, cuyo compilador y autor también fuera desconocido.

La Cuba que describen estos versos es una Cuba edénica, con paisajes bucólicos llenos de frutos dulces, arroyos cristalinos, de una vegetación abundante, tierras fértiles, animales rozagantes y diversidad de flores. A su vez, el guajiro se dibuja con los atributos ancestrales: el humeante tabaco, el machete afilado colgado a la cintura, el sombrero de yarey, el caballo brioso y el humilde bohío.

De igual forma, se enfatiza en cualidades como la sencillez, la rectitud y la laboriosidad del campesinado, pues como bien se apunta...no es noble aquel que nace, / sino el que lo sabe ser. Asimismo se refleja su estricto sentido del honor, si se pone en tela de juicio su virtud o se considera ultrajado. De ahí el origen de estos versos: Al que me ofende en la vida/ lo perdono con la muerte.

El amor se vuelve el eje de estas décimas. Su presencia o ausencia parece tener poderes sobrenaturales en estas estrofas, pues se erige en motivo principal de felicidad o desdicha.

El afán de ser amado con recíproca intensidad, una vez expuesta la sinceridad del sentimiento o la ferviente pasión anhelada, se contrapone a los celos, al despecho y a la cólera en estos hombres rudos. El dolor y la desesperación ante un amor no correspondido o traicionado por una femme fatale, inconstante e indolente son también abordados en estas décimas, en la que afloran por momentos destellos de patriotismo.

A pesar de contar hechos que pudieran resultar traumáticos o sublimes en la realidad, el humor encuentra el resquicio para, sin pretender arrancar la carcajada, devolvernos la estampa pintoresca en la que se adunan el choteo y el doble sentido que nos distingue desde antaño como pueblo.

Cantares de Vueltabajo constituye un libro antiguo de temas con total vigencia. Aun cuando su enfoque sea diferente en estos tiempos, plasma necesidades básicas, aspiraciones, circunstancias y sentimientos de los seres humanos que trasgreden siglos.

Su mérito mayor es recopilar la oralidad salvada por la memoria colectiva y hacernos partícipes de una identidad cubana y vueltabajera, en la que el verdor de las vegas de tabaco y el olor del café recién colado, se avienen con una consolidada idiosincrasia.

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