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Diversos grupos y puestas en escenas, pero… ¿cuánto público?

Teatro Virgilio Piñera. / Foto: Yanetsy Ariste

Teatro Virgilio Piñera. / Foto: Yanetsy Ariste

Del 19 al 23 Pinar del Río acogió el XV Encuentro Nacional de Teatro de Pequeño Formato. Estuvieron presentes varias agrupaciones nacionales y reconocidas figuras de la palestra teatral. Sin embargo, el público no llenó las salas.

El XV Encuentro Nacional de Teatro de Pequeño Formato en Pinar del Río tuvo en su planeación y puesta en escena aspectos positivos.

Directivos y artistas declararon que el Departamento de Desarrollo del Consejo Provincial de las Artes Escénicas (institución auspiciante) contó con la opinión de los directores de las agrupaciones teatrales del territorio. Los hizo en gran medida decisores a la hora de formular la curaduría de las puestas y de seleccionar a los grupos nacionales invitados.

LUCES...

Así también colocó sobre los hombros de los jóvenes artistas Aliocha Pérez Vargas, Irán Capote y Lisis Díaz la organización del programa teórico, un espacio en el que quedaron incluidos dos talleres: uno sobre crítica y otro sobre escritura teatral. Estos fueron definidos por Armando Morales –Premio Nacional de Teatro 2018– como “de gran valía”.

El Consejo planificó visitas a las comunidades para imbricar a las personas con la creación escénica. El doctor en Ciencias Eberto B. García Abreu (crítico) planteó: “Este evento se abre a determinadas zonas de la población, a las que habitualmente no llega el teatro; eso no solo acontece en Pinar del Río sino en muchas partes del país y del mundo”. Agregó que es importante defender, desarrollar y sostener un encuentro así.

Relevante para muchos resultó su carácter inclusivo, o sea, aglutinador de diversas propuestas, discursos y generaciones creadoras.

“He venido en tres ocasiones y es único porque no hay tendenciosidad. Hay espectáculos exquisitos para las minorías, pero también espectáculos populares”, mencionó Gerardo Fulleda, Premio Nacional de Teatro 2014.

El evento compartió indistintamente espacio para el teatro de adultos y el infantil. Además, constituyó una especie de “termómetro” medidor de las diferentes producciones regionales.

José Miguel Caveda, presidente del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, declaró: “El encuentro lo montamos sobre la base de las dificultades del anterior. Todos los planteamientos que salieron a raíz de los intercambios con los invitados y personalidades de las artes escénicas, nos dejaron una serie de sugerencias que han sido el punto de partida en la planeación de esta edición.

“Este año, a diferencia del pasado, hubo un balance en la programación para adultos y para niños y logramos mayor participación de otras provincias, con la asistencia de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo”.

SOMBRAS

No obstante la variedad de propuestas, el público asistente se resumió a los propios invitados y artistas participantes.

Al respecto, José Ramón Silverio, director de la compañía El Mejunje, refirió: “Hemos hecho un festival para nosotros… no he visto ningún teatro lleno (…) Pienso que la tarea fundamental que tiene Pinar del Río es crear un público para el teatro. Debemos ir a ellos (los públicos) para enamorarlos. Es triste que no haya público aunque el festival tenga calidad”.

Ahondando en el tema: la carencia de público no es problema solo de la provincia, lo es también de la nación. Tampoco le concierne solo al teatro sino a todas las manifestaciones creadoras. Sin público, ¿qué función social tiene el arte?

Ardua tarea posee el Consejo Provincial de la Artes Escénicas, el resto de las instituciones culturales en la provincia y los medios de comunicación si se trata de formar un público.

El arte es una necesidad que forma parte ineludible en el diseño de una sociedad más culta y humana. Pero no hablemos únicamente de formar: hay que convocar. ¿Acaso la divulgación no incide en la presencia del público en las salas? Por supuesto, es un factor. El XV Encuentro Nacional de Teatro de Pequeño Formato fue cubierto por los medios de comunicación locales (prensa escrita, radio y televisión), gracias a la preocupación de los organizadores. Pero la promoción de un evento nacional debe ir más lejos.

Divulgación también significa generar un ambiente de festival en la ciudad para que el público se entere qué está pasando. Los encuestados solicitan un evento “festivo” con volantes, bafles, entrevistas, performance en las calles y gigantografías... Por cierto, no faltó quien empleara la Feria del Libro como punto de comparación.

Ahora bien, si se piensa en que los participantes (artistas y teóricos) fueron el único público teatral, por supuesto, sale a relucir la programación como otro factor determinante.

Los entrevistados no vieron (o sea, no asistieron a) la totalidad de las puestas en escena, pues en algunos casos preparaban las suyas o concurrían a los talleres teóricos.

¿Esa realidad sería distinta si hablásemos de un público masivo? Quizás… en ese caso hipotético, puede que estadísticamente, la organización de la programación fuese demanda de una minoría (la de los artistas). Ojo, la cuestión de la elección (esa interrogante de ¿qué voy a ver?) de la obra es de interés personal y está presente en todos los festivales nacionales e internacionales.

Sin embargo, la valoración de la organización del programa arrojó otras luces, nada descartables.

Por ejemplo, Reynaldo León (El Chino), director de Teatro de la Utopía, comentó que el diseño de la programación minimizó la presencia en la sala Virgilio Piñera. La actriz Yuliet Montes señaló que confluían actividades en los mismos horarios; el espacio teórico se organizó en distintos lugares a la misma hora y los participantes no podían asistir a todas las conferencias.

Armando Morales apuntó que en la curaduría no debieron faltar nombres como el de Ulises Cala, reconocido dramaturgo pinareño.

Mientras Dorys Méndez, directora de Teatro Alas, sugirió una mayor presencia de obras para niños en futuras ediciones.

RECOMENDACIONES

Del intercambio que sostuvo Guerrillero con algunos invitados y los directivos del Consejo Provincial de las Artes Escénicas se desglosaron algunas recomendaciones.

Sería loable un espacio de intercambio entre artistas luego del evento que conceptualice sobre los contenidos en escena y las actuaciones. El escritor e investigador Roberto Pérez León lo llamó “desmontaje”, y explicó su relevancia en el desarrollo y la cientificidad del teatro actual.

La programación podría planearse más “escalonada”; y prioritariamente, no hacer coincidir los encuentros teóricos con las puestas en escena.

La divulgación debe empoderarse mediante las ideas antes expuestas y a partir de la interrogante: ¿Por qué Pinar del Río no tiene una fuerte presencia en el Noticiero Cultural u otros programas de la televisión nacional?

Es fundamental continuar trabajando con procesos selectivos dentro del carácter inclusivo del festival para prestigiarlo aún más. Ediciones futuras prometen valorar la desestimación de la categoría Pequeño Formato; incluso considerar el plazo anual entre jornadas.

Y por supuesto, “antes de hacer teatro, hacer público”. He ahí el mayor reto.

El Premio Nacional de Teatro 2018 ha referido: “He participado en las últimas ediciones, estoy convencido de que esta por la calidad, por la organización, ha sido una de las más perfeccionadas”.

Sobre el Encuentro el estado de opinión general es favorable. Todos coinciden en que “Espacio Vital, es como su nombre lo indica, vital, necesario”.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Especialista de Comunicación externa de Radio Guamá.

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