Actualizado 17 / 11 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

21ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Entre la Tierra y el cosmos

Película Sergio y Serguéi

La película cubana Sergio y Serguéi, del director Ernesto Daranas, ha generado un cúmulo de comentarios críticos desde que fue estrenada en La Habana durante el 39 Festival de Cine Latinoamericano.

El largometraje llegó a nuestra provincia como parte de la programación de verano a principios del mes de agosto. Fui una de tantos espectadores cautivados por la promoción mediática del filme. Así que procuré no perdérmelo.

Para mi sorpresa, la crítica no fue benevolente (al menos en la mayoría de los casos). Los discrepantes, consideraron la película una obra menor dentro de la filmografía de Daranas; portadora de un alto tono comercial, pensada para satisfacer a los públicos de otras nacionalidades. Todo aquel que se aventuró a esgrimir un criterio (a favor o en contra), centró el análisis solo en el argumento del largometraje.

lleana Margarita Rodríguez Martínez (de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica), apuntó: “Pasados los 30 minutos de metraje ya sabemos todo de esta película aparentemente profunda de un periodo catártico de la historia nacional. Los códigos escogidos por Daranas no constituyen por si mismos profundidad, o una dimensión que pudiera hacernos pensar que se divierte pero a su vez parodia, reflexiona desde ella misma (…) ¿Dónde está la metáfora en Sergio y Serguéi? ¿Dónde el discurso inteligente y el subtexto profundo de la parodia? (…) ¿dónde la reflexión y disección de ese periodo álgido de nuestra historia nacional?”.

Difiero del criterio de la especialista. Sí hay metáfora; la vislumbré en varias ocasiones:

En una de las primeras escenas, Sergio lee a sus alumnos el poema El cambio de rueda de Bertolt Brecht. “¿Qué insinuaba el autor?”, les pregunta. “Un cambio de rumbo”, responde. El poema enfatiza el hilo dramático que se desarrollará a continuación.

En otro momento, la madre de Sergio ruega a su divina Ochún, en canto espiritual: “Madre mía de la Caridad/ ayúdanos, ampáranos/ en el nombre de Dios/ ¡Ay, Dios!...”. Paralelamente, Serguéi en el cosmos (imagina que) retira de su nave la bandera de su querida URSS y la deja caer al vacío, acción que es símbolo de la pérdida de identidad.

La parábola del sapo también constituye metáfora. Serguéi compara la situación social de su pueblo con el anfibio al que han hervido lentamente.

¿Por qué el director hace énfasis en el acceso a la casa de Sergio: la escalera de caracol? El personaje sube por ella con la bicicleta en los hombros. Una escalera de caracol es alegoría de la ascensión "misteriosa", porque denota incertidumbre al no avistar su fin.

Ningún elemento en la escena es gratuito. Todo tiene una connotación y un tejido preciosista.

Coincido con Juan Antonio García Borrero cuando responde en su artículo Cuba en 3D: Sergio, Serguéi y yo: “¿Qué hay de negativo en que una película asuma el tono festivo para referirse a un periodo trágico? … ¿Por qué Ernesto Daranas, como autor, no puede proponerse el tono que él entienda?, ¿por qué los críticos insistimos en la manía de exigirles a los realizadores que hagan la película que nosotros esperamos ver, en vez de dedicarnos a examinar lo que salió sin los prejuicios de quien ya conoce las reglas y premia o castiga de acuerdo con el cumplimiento de las mismas?”.

Además, la sátira forma parte de nuestra esencia. El cubano suele reírse de aquello que lo afecta. Así que el tono tragicómico de la acción está fundamentado y no son vanas aproximaciones al periodo especial las situaciones del guion.

Sergio y Serguéi no es un filme hermético conceptualmente ¿Por qué debería serlo? La hermeticidad desvirtúa el mensaje para el público masivo. Incomunica. Ojo: ello no significa que la metáfora y el subtexto enmudecen.

Rolando Pérez Betancourt escribió: “…con buenos momentos de risa, pero de machaques tan reiterados que la caricatura termina por restarle connotación a la fábula (…) La originalidad y las buenas ideas, que no han faltado, ceden espacio a situaciones convencionales (¿comerciales?) encaminadas, quizá, a satisfacer a múltiples audiencias”.

Es cierto, en el filme se caricaturiza a los personajes oficiales (sobre todo a Ramiro, interpretado por Mario Guerra), pero en virtud del divertimento y el choteo. ¿Cómo puede ser el choteo censurable si es una de las formas críticas más expresivas de nuestra sociedad?

¿Y qué si es una película comercial? Que haya recorrido el mundo por las características de su lenguaje cinematográfico, y ganado numerosos lauros (como el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Gibara 2018, el Signis y el Premio Jurado Joven a la Mejor Película en el Festival de Cine de Málaga, al mejor guion en el Havana Film Festival en New York, a la Mejor Película de América Central y el Caribe en el Festival Internacional de Cine de Panamá 2018, el del Público en los festivales Cinelatino de Toulouse y el Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y el reconocimiento como Mejor Película Cubana por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica) significa que el cine cubano gusta en otras naciones. ¿Acaso no es eso una manera de promocionar nuestro arte? ¿Por qué tenemos la manía de censurar lo nuestro, cuando otros lo aplauden?

¡Ah!, pero la crítica apenas mencionó el desenvolvimiento actoral. La preparación estricta de Tomás Cao y Héctor Noas. Quienes tuvieron que adiestrarse en el idioma ruso para hablarlo con fluidez, y entrenarse físicamente: el primero para bajar de peso y el segundo para asumir la ingravidez del cosmos.

Tampoco hizo referencia a los efectos visuales logrados, –a mi juicio una de las virtudes del filme–. Se necesitaron dos equipos cubanos especializados para articular la animática: Remachestudio y Trapichestudio. El uno, a cargo de los exteriores de la MIR y el otro, del interior de la nave.

Víctor López director de Remachestudio declaró en una entrevista: “La animática en Cuba se usa muy poco en los largometrajes, debido a que casi siempre se tienen las imágenes de cámara (…) Es un proceso muy cercano a cómo trabajan las grandes producciones en otros países, películas que tienen efectos visuales en abundancia”.

La fotografía aportó miradas cenitales de lujo, de baja velocidad. Logró una luz más ámbar y atenuada, distintiva de esos años y diseñó un empleo consciente del color (para caracterizar personajes y espacios) y las sombras.

Recuerdo especialmente una escena en la que Ramiro intenta monitorear la conversación de los protagonistas, desde su ¿azotea? Hace girar con ímpetu el aro metálico y la polea conectada al generador. Una luz incide sobre él en contrapicado y su sombra desvirtuada se proyecta en la pared como imagen fantasmagórica. ¿No es eso una caracterización del personaje a través de la fotografía? ¿No es metáfora visual?

Avisté juguetes, teléfonos, y hasta un logo (en apariencia insignificante) del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, realizado en Cuba en 1978, detrás de la puerta en la casa de Sergio: en función de “perfilar” la época. Ya enunciaba anteriormente que nada sobra en escena. La dirección de arte puso atención minuciosa a los detalles. Planteó un diálogo coherente entre los personajes y sus atmósferas, mediante los decorados y objetos, el vestuario, el maquillaje, la escenografía.

El diseño de banda sonora se mueve con destreza por distintas nacionalidades (puede que en correspondencia al carácter “comercial” del filme y por supuesto, al marco conceptual de cada escena). Por tanto, el público puede disfrutar de Nathalie, de Gilbert Becaud, o Ciao, Ciao Bambina, de Domenico Modugno; o de un maravilloso fragmento de Memorias de nuestro Carlos Varela, coreado por algunos extras. (Este último ejemplo lo he traído a colación porque referencia también la calidad sonora del filme).

Daranas es un director inteligente, no cabe dudas. Y Sergio y Serguéi sí posee un valor artístico pese a cualquier juicio negativo. Les recomiendo la película.

Antes de verla, estaba prejuiciada con el argumento; pensé: ¿Cuántos años han pasado desde 1991 y ahora vamos a discursar sobre el tema?

Sin embargo, la trama me envolvió y disfruté los personajes. ¿Cuántas veces el cine cubano ha tenido oportunidad de mostrar un enfoque trasnacional sobre un mismo hecho y de hacer uso de efectos visuales? Daranas ha dado un paso (metafórico) de la Tierra al cosmos.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Especialista de Comunicación externa de Radio Guamá.

Comentarios   

Lázaro Alejandro
0 # SaludosLázaro Alejandro 03-09-2018 22:52
Muy buen artículo, Yanetsy. Leo a cada rato tus publicaciones, y me gustan los temas que escoges, casi siempre de arte. Te felicito por lo bien que escribes y te mando un abrazo.
Responder

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero