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Un encuentro con el teatro culto

De izquierda a derecha, Yuliet Montes y Reinaldo (El Chino) León.

De izquierda a derecha, Yuliet Montes y Reinaldo (El Chino) León.

En el XVII Festival Nacional de Teatro de Camagüey, la crítica elogió la obra Josefina la cantora, de Teatro de la Utopía, y la actriz Yuliet Montes recibió la placa Avellaneda por su carrera profesional.

Una pareja sobresale en las tablas vueltabajeras. Yuliet Montes y Reinaldo (El Chino) León comparten la vida y la creación escénica hace 23 años. Su arte ha cautivado al público nacional e internacional.

Cuando lo vio por primera vez todavía estudiaba en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Participaba de un examen y descubrió su figura enigmática en un extremo del auditorio. Él fungía como asesor nacional para la enseñanza del teatro en el Centro Nacional de Escuelas de Arte. Al finalizar el ejercicio evaluativo saludó a los alumnos; entonces ella supo quién era.

Al graduarse del programa integral de la ENA que formaba actores, directores e instructores, Yuliet se ofreció para realizar dos prácticas preprofesionales, una en San Alejandro y otra en el teatro Miramar. El profesor Reinaldo había creado allí un espacio de promoción para el talento de las escuelas de arte. Yuliet se sumó como su alumna ayudante.

El ambiente creativo hizo germinar la admiración y poco a poco también fraguó el amor…

Ella tomó la iniciativa y lo invitó a salir, a causa de una crisis de úlcera que lo había debilitado. Le propuso un lugar paradisiaco.

Lo llevó a Canasí en Matanzas. Viajaron en el tren de Hershey hasta el poblado del mismo nombre. Esa noche durmieron en el portal de una bodega hasta que bajó la marea. Al subir y bordear las montañas, avistaron la playa.

“Ella me hizo cruzar convaleciente ese brazo de mar. Yo no se lo dije pero tenía miedo porque era difícil en mi estado: hubo momentos en que no daba pie.

“Había una especie de islote, como una ensenada entre piedras, donde te podías bañar desnudo porque estaba despoblado. Allí estuvimos dos días, meditando y durmiendo a la intemperie; comíamos lo que llevamos. Fue una linda experiencia y como seres humanos nos conocimos un poco más.

“No me puedo quitar los años, pero sí, generacionalmente, Yuliet me ha hecho mucho bien. La discípula ha superado al maestro”.

Después y por un largo periodo cumplieron con un intercambio cultural en Guatemala, pero...

“Para nadie es un secreto el nivel de violencia que existe en otros países de América. Eso generó profundas tensiones en Yuliet, ella enfermó y el mejor lugar para tratarse era Cuba.

“Al regresar uno de los consejos terapéuticos era tener un hijo. Fernando nace, no porque fue un consejo terapéutico sino porque quisimos tenerlo. Él es resultado del amor profundo que nos profesamos uno al otro, no excepto de contradicciones profesionales y humanas.

“A continuación ya no nos atrevimos a ir a alguna parte. Preferimos que su primer desarrollo fuera en nuestro país y si era en Pinar del Río mejor, y fue agradable verlo nacer en el mismo hospital que yo en el `49, pues mis otros hijos son habaneros”.

LA PERSONALIDAD DEL OTRO

“Los dos tenemos un defecto. Cuando decimos algo, lo hacemos de frente. Eso a veces no se entiende en el contexto pinareño. Si hacemos una reflexión con alguien suena un poco duro y nos trae mucha incomunicación. No obstante, estamos en la disposición de trabajar y compartir con las personas; buscamos individuos que quieran confluir con nosotros”, refiere Reinaldo.

“Él es exigente. A mí me ha hecho bien su exigencia, porque no es un ser contemplativo o conformista. Es lógico de una personalidad que espera hallar un mejor ser humano, consigo mismo y con el entorno. Ese plano te lleva a esforzarte el doble y a sacar todo de ti”.

“Yuliet es reservada, porque es un ser de comportamiento ético”. El Chino explica que los logros llevan al desgarramiento interno del ser por un arte. “Ése sacrificio es supremo y si no consigues enfrentarte a él te quedas en la media, en la artesanía cotidiana. No pasas a otras dimensiones, que es lo que le ha ocurrido a Yuliet en su trabajo… Por eso una persona como Roberto Gacio Suárez (distinguido actor, profesor, crítico de arte e investigador de las artes escénicas en Cuba) la reconoció en el centro de convenciones Santa Cecilia como una de las mejores actrices del país”.

En efecto, ella mereció este octubre la placa Avellaneda en el XVII Festival Nacional de Teatro de Camagüey, y ante la pregunta ¿cómo recibiste el galardón?, mencionó con humildad: “Obtenerlo fue una sorpresa y un reconocimiento al grupo, no solo a mí, porque el teatro es una labor colectiva”.

EL TEATRO DE LA UTOPÍA

“He acompañado a Yuliet durante 23 años. Trabajamos duro, investigamos entre los indígenas mayas en el altiplano guatemalteco, en la frontera entre Guatemala y México que es tan violenta desde el punto de vista cultural. Hemos sobrevivido a esos caminos a veces delicados y peligrosos y hemos rescatado para el teatro un sentimiento que es válido para Ámérica. Eso es lo que ambos estamos sembrando en Teatro de la Utopía.

“De manera que cuando dirigimos Vagos rumores (en el 2005) en los andamios polvorientos de las ruinas del teatro Milanés, ya veníamos cargados con esa poética. Y lo hicimos con la participación de mucha gente: actores de Rumbos, artistas que venían de la literatura, el folclórico… ese fue el inicio”.

LA SALA VIRGILIO PIÑERA

Reinaldo cuenta cómo originariamente trabajó con varios actores en los baños de la ACAA a puerta cerrada, a falta de un espacio de ensayo. Ése mismo año del estreno de Vagos rumores le ceden al grupo el local del cine Pionero.

El edifico estuvo abandonado por más de una década. Yuliet y muchos actores enfermaron por el polvo, la suciedad, los vectores. “Yo he sido un poco más fuerte en ese sentido, los dinosaurios somos más resistentes aunque estamos en extinción, sabes”, dice bromista.

A pesar de las ruinas, el público llenó el espacio en cada función. Incluso, iniciado el proceso constructivo continuaron trabajando en la sala de su casa y un aula del Centro de Superación para la Cultura.

Comenta que la Dirección Provincial de Cultura y el Gobierno asumieron la remodelación del hoy teatro como parte de las acciones constructivas para el aniversario 150 de la titulación de la ciudad.

Tras la inauguración, en el plazo transcurrido han estrenado Josefina la cantora, Con devoción, El corte, Función homenaje, Asat en el jardín de las mujeres y repuesto Sex-teando con Darío Fo. Han convocado a las compañías Rita Montaner y a la villaclareña El Mejunje; y los teatros Rumbo, de Pinar del Río, y Del Alba, de La Habana. Han presentado conciertos de Tendencia, Miriela Mijares con Estilo Propio, Pinar Son, la orquesta alemana de cuerdas, el quinteto de saxofones Arsis y el cuarteto de fagot de Costa Rica.

Refieren haber esbozado una programación variada en función del arte culto.

PARA EL FUTURO

Aunque son incansables operarios del oficio intelectual y el ejercicio artístico, Yuliet y Reinaldo no quedan exentos de los sueños cotidianos de cualquier individuo.

Él desea terminar los arreglos de su casa, porque está muy conectada a su familia, a los que viven y a los que no están; y sueña para Yuliet y Fernando una vivienda apropiada.

En el plano profesional, aspiran a lograr una mayor comunicación entre lo que hacen y quienes rodean su tarea. Estimulan la vinculación de valores vírgenes al grupo. “Que los que lleguen me transgredan, acompañados de Yuliet, como ella me ha transgredido”.

Coordinan para inicios del próximo año un encuentro con distintas agrupaciones nacionales, alrededor de la figura de Virgilio Piñera, porque apreciaron en el Festival de Camagüey muy buenas propuestas.

“Hace falta que el público pinareño empiece a conocer lo que se produce en el resto del país para multiplicar las visiones sobre el teatro”, apunta Yuliet.

¿Cuál es la función del teatro en la sociedad contemporánea?

El Chino responde: “Ya lo dijo Martí, el teatro es un espejo: pone a la sociedad frente a su reflejo, para hacerla crecer… Nuestro país históricamente ha sido un país culto, tenemos que intentar que los ciudadanos regresen a sus valores, a su cultura, a lo genuino del cubano”.

Sobre el Autor

Yanetsy Ariste

Yanetsy Ariste

Licenciada en Historia del Arte. Especialista de Comunicación externa de Radio Guamá.

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