Actualizado 22 / 02 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

21ºC
29ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Los tensos encuentros de Lucio Bencomo con Fidel

Fidel en La Coloma, tras el paso del huracán Gilbert. A la izquierda en la foto de Lucio Bencomo Valle

Fidel en La Coloma, tras el paso del huracán Gilbert. A la izquierda en la foto Lucio Bencomo Valle

Quiso tal vez el destino, que el último homenaje en vida a Fidel Castro Ruz se hiciera en Pinar del Río. Pues justo el 24 de noviembre del 2016, durante el encuentro de personalidades del Archivo Provincial de Historia, Lucio Bencomo compartió algunas anécdotas de él con Fidel, al tiempo que donó a la institución una foto donde aparecen ambos.

Este hombre, conocido por ser el autor de libros de un permanente arraigo a las tradiciones pinareñas, como es el caso de Nosotros, también se desempeñó en diversas funciones que le permitieron compartir con el líder de la Revolución cubana.

Cuenta Lucio Bencomo Valle que sus encuentros con Fidel fueron muy tensos.

ERA CONSTANTE, CONSTANTE, CONSTANTE...

En 1987 Fidel viene a la provincia para analizar el proyecto de la presa Guamá. En ese tiempo, Lucio se desempeñaba como primer secretario del Partido en el municipio Pinar del Río.

“Una mañana me anuncian que alguien nos visitaría, que estuviera a tal hora en tal lugar. Y yo me presenté y del sitio acordado nos trasladamos hasta un aromal en el Plan Cabra, en el Cuyují y allí estaba el Comandante en Jefe.

“A mí nunca se me olvida que el ingeniero Ramón Rodríguez le explicó con lujo de detalles todo el proyecto de la presa Guamá, y cada vez que le daban los cálculos, tanto hormigón, tanto acero, tanto de esto,él siempre decía: ´mutiplícalo por dos para darle seguridad y que la presa nunca se vaya porque está encima de la ciudad”.

Mientras se discutía aquella situación, relata Lucio, que llegaron tres o cuatro mujeres que venían corriendo bañadas en sudor y diciendo: “Comandante, Comandante”; a las que él les hizo algunas preguntas y pidió que esperasen unos minutos.

Después que Fidel resumió todo lo concerniente a la presa y aseguró que esta protegería la ciudad de Pinar del Río de las inundaciones y que no volvería a haber una vaca en el hotel Pinar del Río (Lucio asegura que este suceso Fidel lo retoma en varias ocasiones), entonces atendió a aquellas mujeres.

Él: ¿A ver, qué ustedes querían?

Ellas: Comandante, la corriente pasa y están los postes, pero nosotras no tenemos y nos hace falta para la leche de los niños, de los ancianos.

Él: Pero, ¿dónde viven ustedes?

Ellas: Nosotras aquí.

Él: ¿A cuántos kilómetros?

Ellas: A tantos.

Él: ¿Pero ustedes vinieron desde allá hasta aquí corriendo?

Ellas: Sí, nosotras vinimos corriendo para verlo.

Él: Pero ustedes corren más que Juantorena. Móntense ahí y vayan delante para que nos guíen.

“YO PENSABA: ‘DE ESTA ME INFARTO’”

“Al llegar, lo primero que vimos fue una casa que la estaban construyendo en el medio de la calle. Imagínense, ahí se bajó y empezó a decirme: ‘Esto es un relajo, aquí no hay orden, aquí todo el mundo hace lo que quiere’. Y me ponía la mano en el hombro y me apretaba. Yo sentía que la arteria me daba en la quijá´ y pensaba: ‘de esta me infarto’.

“Y le dije: ‘No Comandante, aquí sí hay orden y un plan director. Eso fue un indisciplinado y tomaremos las medidas’.

“Él conversó con la población del lugar en sus casas, y casi al marcharnos, llega una mujer corriendo y exclamando: ‘Fidel, Fidel, yo quiero plantearle un problema. Mi hijo era caravanero en Angola y desde que llegó aquí está sin trabajo’. Entonces él le contesta que yo me encargaría de buscarle trabajo.

“Cuando salimos de allí, el Comandante me reiteró que tenía que ocuparme de la situación del muchacho, a lo que yo le comenté que no teníamos disponibilidad de transporte. Y él jocosamente me dijo: ‘Mira, la plaza que él pidió fue democrática porque cuando se planteó que se le iba a dar trabajo, allí todo el pueblo del Cuyují aplaudió’.

“También me orientó hacer un estudio para ver cuántos casos, como el de aquellas mujeres, había en el municipio Pinar del Río. Censo que reflejó más de 1 800 casos, los cuales recibieron lo prometido”.

IMAGÍNENSE LA TENSIÓN QUE HASTA OLVIDÉ MI NOMBRE

“Y seguimos para la presa de Paso Viejo, que está entre Briones Montoto y Punta de Palma. Se bajó, caminó por la orilla del canal y de repente me dijo: ‘dime tres problemas que tengas aquí en Pinar del Río, tres’. Imagínense, tres dificultades entre tantas. Entonces le dije: ‘Comandante, la electricidad, ya eso usted lo comprobó. El agua, la situación del agua aquí es crítica, las conductoras son viejas... Y el transporte urbano, que aquí para andar no es fácil. A esta última respuesta, él me preguntó: ‘¿Y cuántas guaguas se necesitan?’.
Le respondí que 20 ómnibus. ‘¿Tú sabes lo que estás pidiendo?’, me preguntó él. Con respeto le contesté: ‘Comandante, le estoy respondiendo lo que usted me está preguntando’.

“Y como a las cinco de la tarde, sin almorzar, hicimos una parada. El Comandante nos invitó a degustar una gaseosa y él mismo las abrió y nos sirvió. Después nos dijo que seguiríamos para San Andrés. En ese momento me vuelve a preguntar el nombre (ya en la mañana me habían presentado y yo había dicho mi nombre, pero imagínense cómo estaba de tenso, que hasta mi nombre olvidé y no le pude contestar”.

EN LA COLOMA CUANDO EL HURACÁN GILBERT

Durante el año 1988, Bencomo Valle coincidió con el líder de la Revolución tras el paso del huracán Gilbert, por el litoral sur de la provincia.

“Como jefe del Consejo de Defensa Municipal me informaron que había penetraciones del mar en La Coloma y Las Canas. En ese mismo momento recibí una llamada del presidente del Poder Popular Provincial preguntándome qué problemas serios tenía en el municipio. Cuando le informé sobre las inundaciones, este me pidió que esperara, sentí que dijo: ‘Informa’. Y segundos después solicitó mi presencia en el puesto de mando.

“Para mi sorpresa quien me recibió fue Fidel, pero el recibimiento fue con preguntas. Imagínense que nos habían informado que los edificios no aguantaban vientos de 250 kilómetros y el ciclón traía rachas de más de 300.

“Me dijo: ‘Móntate y vamos’. Llegamos a Las Canas. Había que pasar por un puente y yo decía: ‘Lo último que me faltaba a mí era atravesar el mar en un carro con Fidel y ahogarme’, porque yo no sé nadar.

“De allí fuimos para La Coloma. El pueblo entero se acercó a Fidel para contarle la situación y él conversó con todos y dio orientaciones a las autoridades de lo que había que hacer.

“Cuando llegamos al caserío del kilómetro 18, Fidel me pregunta que cuántas familias vivían allí. Yo no sabía, pero rápido miro y con tan buena suerte veo que hay un consultorio en construcción. Y yo sí sabía que el consultorio se construía para 120 familias. Y ahí mismo le respondí”.

“VISTE QUE SEIS MÁS TRES SON NUEVE”

A los pocos días de ese recorrido por La Coloma, relata Lucio que tuvo otro encuentro estremecedor con el Comandante.

“Ya habíamos recibido recursos para la recuperación de ese territorio y me llaman informándome que me presentara en el Comité Provincial del Partido. Igual que en la anterior ocasión, fue el Comandante quien me recibió y seguidamente una ráfaga: ‘Están subutilizando el cargador porque a la distancia que está esa pica y con nueve camiones, ese cargador tiene que cargar más y está tirando menos’.

“Yo le aclaro que no contábamos con nueve camiones, sino con seis. Pero él insistía: ‘Son nueve camiones, son nueve’. Entonces partimos para La Coloma. En el camino ya yo no sabía si eran seis o nueve.

“Cuando llegamos el ingeniero se quedó estupefacto y el Comandante se le sentó en frente y yo le preguntaba que cuántos camiones eran, pero él no entendía. Fidel le preguntó acerca de la situación del cargador y este le informó que no contaban con suficientes equipos, pues aún estaban pendientes tres camiones.

“Después de dar la orientación para que entregaran los tres camiones que faltaban, se viró hacia mí y me dijo: ‘Viste que seis camiones más tres son nueve’. Yo le respondí: ‘Efectivamente Comandante, nueve camiones”’.

¿CUÁL ES EL MEJOR PLÁTANO DE PINAR DEL RÍO?

En octubre de 1995, como delegado provincial de la Agricultura, Lucio Bencomo Valle también intercambió con Fidel acerca de temas de vital importancia para la seguridad alimentaria de la población pinareña.

“A finales de septiembre en Vueltabajo se produjeron intensas lluvias e inundaciones. En Guane, por ejemplo, cayeron más de 400 milímetros. El primero de octubre el Comandante llegó a Pinar del Río a interesarse por todos los daños.

“En ese debate que duró aproximadamente cuatro horas, a mí me tocó dar respuesta a 36 preguntas. Me preguntó, qué necesitaba para salvar el plátano, porque en el territorio se habían perdido más de 70 caballerías de yuca. Yo le dije que requeríamos potasio y urea.

“Ahí averiguó con cuánto fertilizante contaba el país, pero el existente no daba para todo el plátano de la provincia. Entonces me preguntó cuál era el mejor plátano que teníamos. Y yo le contesté que el de Marbajita, en La Palma.

“Al final de la discusión de ese punto, Fidel dice: ‘Bueno, entonces quedamos en darle 800 toneladas de urea y potasio a Pinar del Río’.
Y yo le pregunté: ‘Comandante, permiso, usted no había dicho que nos daría todo el fertilizante que quedaba, las 837 toneladas?’. Y él joco-samente me contestó: ‘¿Pero tú me vas a dejar sin nada, te lo vas a llevar todo?”’.

LOS PIES LE LLEGABAN HASTA DONDE YO ESTABA

“Mi último encuentro con Fidel ocurrió el 20 de diciembre de 1995, cuando en su oficina le presentamos el proyecto de terrazas planas para el desarrollo del arroz en la provincia. Allí participaron autoridades del Ministerio de la Agricultura a nivel nacional y de aquí de Pinar del Río fuimos el compañero del Complejo Arrocero Industrial, un especialista en arroz y yo.

“Muchacha, a mí me ubicaron la silla justo delante de él, porque era yo quien iba a presentar la propuesta. Y a veces él se estiraba y los pies le llegaban hasta donde yo estaba y me tocaba, y yo los recogía hacia atrás, pero llegó un momento que ya yo no sabía cómo los iba a ubicar”.

Confiesa Lucio Bencomo Valle que aunque los encuentros con el Comandante fueron muy tensos, él siempre percibió en Fidel el humanismo que acorazaba su traje militar.

El respeto y la admiración por el líder de la Revolución cubana hicieron que este hombre atesorara entre sus recuerdos más valiosos, una foto en que ambos coincidieron. Instantánea que donara el año anterior, precisamente un día como hoy, al Archivo Provincial de Historia, para que perdurara como uno de sus mayores legados.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

Enviar un comentario como invitado

0
  • No se han encontrado comentarios

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero