Actualizado 21 / 10 / 2017

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Dos al infinito: Alfonso y Rey Vicente

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaMás de una ocasión he imaginado a peloteros como Alfonso Urquiola y Rey Vicente Anglada en otras épocas. En el siglo XIX no hubieran podido jugar oficialmente, porque los negros no tenían acceso al béisbol. Ellos tendrían que esperar hasta el 1900, bajo la primera ocupación norteamericana de la Isla, para buscarse un puesto entre el San Francisco (de mayoría negra), que resultaría campeón ese año, el Cubano (con unos cuantos) o el Almendarista (con un par de ellos), incluido Joseíto Muñoz, un estelar lanzador.

Primitivo Díaz: en el cajón de tercera

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaDías atrás me fui al “Capitán San Luis”, para ver el entrenamiento del equipo Pinar del Río. Me recibió el mismísimo Pedro Luis Lazo y me hizo revisar la propuesta de Schedule para la venidera Serie Nacional; me gustó y se lo hice saber un rato después, pues ya andaba conferenciando con Casanova detrás del home, analizando las alineaciones para el partido de preparación próximo a comenzar.

Leo Cárdenas, un excelente torpedero

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaNo es secreto el papel de un torpedero. Suele ser importante en casi todos los desafíos. Quizás lo de short stop, traducido literalmente como campo corto, no haga justicia a quienes allí se desempeñan, pues entre los defensores del cuadro es quien más espacio abarca.

Osorio Patterson

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaDe niño lo conocí en las Minas de Matahambre. Un día anunciaron con bombos y platillos a tres jugadores foráneos contratados por la compañía minera: el jardinero zurdo Eulogio Osorio Patterson, Dámaso Torres, un lanzador a quien llamaban El Diamante Negro, oriundo del poblado de Las Ovas y el camarero marianense Alejandro García Chaterloin. Los tres parecían estar por encima de aquella liga.

Agapito: Un zurdo para no olvidar

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaLa temporada 1946-1947, de la Liga Profesional Cubana, tuvo su encanto. Quizás haya sido el torneo más disputado, de enorme arraigo popular. Los actores principales fueron zurdos, uno nativo, el otro un norteamericano que había comenzado con el Marianao y pasó al Almendares. El estadounidense Max Lanier (1915-2007) y nuestro zurdo, no se destacaron en las Grandes Ligas, fueron estelares de las Menores; el criollo “esquivó” la Gran Carpa.

Rogelio García: El ciclón de Ovas

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaEn el poblado de Las Ovas, que por entonces se resumía en un pintoresco caserío cercano a la ciudad de Pinar del Río, vino al mundo el 16 de septiembre de 1955, uno de los mejores lanzadores que ha tenido Cuba. Rogelio García Alonso tiene un origen campesino, aunque sus padres se hicieron panaderos para sostener a una familia de cuatro hermanos, divididos a partes iguales en sexos. Después él tendría tres varones, uno de ellos también lanzador.

En el vórtice del Béisbol Cubano (V y final)

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaCon insistencia, los lectores se refieren al refundado Salón de la Fama del Béisbol Cubano, a fines del 2014. Y no les falta razón, pues se encuentra en un limbo hace más de un año. Los votantes hicimos, como está establecido, las elecciones de rigor y esperamos pacientemente por los resultados, aunque la paciencia se desborda, pues los electos debían darse a conocer en el Juego de las Estrellas del 2016 y hasta el sol de hoy no ha sucedido.

En el vórtice del Béisbol Cubano (IV)

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaApasionados hasta la calle del frente, unos lanzan dardos a diestra y siniestra, con o sin razón. Otros guardan prudencia para, al fin y al cabo caer en la razón, o mejor dicho, su razón. Así somos los cubanos. ¡Viva el debate respetuoso! ¡Ah! Y aunque me equivoque, no distingo a nadie que haya resultado mejor pitcher que Nolan Ryan. Él y el Meteoro de La Maya se emparentan, cada cual en el medio donde se desempeñaron, que en sus tiempos fueron diametralmente opuestos.

En el vórtice del Béisbol Cubano (III)

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaNo quiero abrumar a los lectores con estas disquisiciones, pero me parece importante (antes del trabajo final) destacar algunos aspectos imprescindibles vinculados a las mentes de jugadores, entrenadores, periodistas, funcionarios y todo el que disfrute o sufra con la pelota cubana. Porque el mundo es una filosofía, dice un proverbio del lejano Oriente y no le falta ni pizca de razón. Nuestro béisbol no es una excepción.

En el vórtice del Béisbol Cubano (2da. parte)

Juan A Martinez de Osaba y Goenaga¡Y llegaron las Series Nacionales!
De paradojas y convicciones, comenzaría un béisbol autóctono entre cubanos. Con la eliminación del profesionalismo se sustituyó el clásico invernal por otro sin tanta promoción, de raigambre popular. Fue sabia la decisión de realizar torneos regionales y zonales en los primeros años, para que los amateurs se familiarizaran con todo el país. Allí compitieron los de mejor desempeño y se les adjuntaron selecciones de perdedores, un genuino aporte al Régimen de Participación.

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