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Nueve Torres para un equipo

Hubo y habrá largas familias en la pelota cubana, ahí están los cinco Sánchez de Jovellanos, quienes disertaron de lo lindo en las Series Nacionales, incluidos dos superestrellas: Wilfredo y Fernando. Tomás Valido ha aportado un par de vástagos a nuestros torneos élites y así, sucesivamente. Más allá, en las tierras del Norte, jugaron tres hermanos Di Maggio: el fabuloso Joe, conocido por Yankee Clipper, entre los mejores de la historia, y los menos destacados, aunque también buenos, Dominic y Vince. La lista sería larga.

Quizás no sea nuestro país el abanderado de tal curiosidad beisbolera, pero se las trae el caso que a continuación destacamos, pues puede bailar en cualquier fiesta, al estilo del inolvidable Felo Bacallao, el de la Aragón.

Revisando materiales de archivo y actuales, en la revista Signos No. 47, del 2002, editada en Santa Clara, me reencontré con una familia íntegra de peloteros, que arrostraron sangre venezolana-cubana.

Melquíades Torres nació en la localidad de Los Teques, en Venezuela y se casó con Jerónima Domínguez, de Maiquetía, en fecha tan temprana como la de 1902. Ellos fundarían una familia numerosa, que se dedicaría al béisbol en sus horas libres. En 1905 decidieron venir para Cuba y se instalaron en la zona central del país, con una vida seminómada por diferentes centrales, hasta carenar cerca de la localidad de Sitiecito.

En Venezuela habían nacido los dos primeros vástagos: Eulalio y Santiago. En Cuba nacerían otros once, entre ellos cuatro hembras.

Había llegado el momento de crear sus propias familias y algunos enrumbaron al futuro en diferentes puntos del país, pero establecieron como costumbre reunirse para la cena de Nochebuena y protagonizar, el Día de Navidad, el festejo deportivo más memorable del año.

El sábado 25 de diciembre de 1943, a instancias de Conrado Marrero, quien apadrinaba a los hermanos en el equipo del Central Santa Teresa, actual Héctor Rodríguez, en Las Villas, se enfrentaron los nueve hermanos de apellido Torres, contra La Juventud de Rodrigo (Rodríguez afirma Ángel Torres). El Santa Teresa se impuso 5 x 3, en un abarrotado estadio.

Los Torres alinearon de la siguiente forma: Eulalio (receptor), Delio (tercera base y lanzador), Rufino (torpedero), Melquíades, quien jugó en la Liga Pedro Betancourt (1ra. base), José, Delfín y Crescencio como jardineros, Rolando (receptor y 1ra. base) y Santiago (segunda base y torpedero). A partir de allí, participarían en otras confrontaciones. Jugaron juntos desde 1945. Ese año, en la revista Bohemia se publicó:

“En la simpática localidad de Sitiecito hay un equipo de baseball digno de figurar en los inmortales Cartones de Ripley. Ese team está formado por nueve hermanos de apellido Torres (...) En los scores de los juegos que ellos celebran, claro está, abundan los double plays, de Torres a Torres a Torres...”

En el primer partido, entre el menor y el mayor había una diferencia de veintitrés años. La familia se vio envuelta en los asuntos azucareros del central Santa Teresa, donde la pelota era una pasión, como en toda la Isla. El propio Guajiro de El laberinto, quien vivía cerca de Sagua, se encargó de darles publicidad y consejos.

Después se desempeñarían en otros terrenos, donde la gente acudía por montones para presenciar el espectáculo, ofrecido por una numerosa y beisbolera familia. Se recuerda un partido donde cayeron con las botas puestas, a pesar de conectar siete hits.

El capitán de la novena –Santiago—concertó un encuentro con el equipo del Central Punta Alegre –hoy Máximo Gómez, en Camagüey--, sitio donde residía entonces. Todavía se habla del reñido encuentro, con marcador final de una carrera por cero, porque afirman, perdieron el juego con dignidad.

Jerónima y Melquíades, los fundadores de la familia, soñaron con un día llevarlos a jugar a la tierra natal de ellos dos, Venezuela, pero por problemas económicos y laborales, fue imposible.

Mientras tanto, la leyenda de Los Torres ha tenido espacios en varias publicaciones. Por citar, revista Bohemia, 1945, Sport Gazzette y Ahora –periódicos editados en New Jersey--, y aparecen registrados en el libro La Leyenda del Béisbol Cubano, editado en Los Angeles, 1997. Una bien narrada historia de la novena mereció premio radial en un concurso deportivo del año 2000.

En marzo del 2001 se fundó la peña “Hermanos Torres”, en honor a aquellos que en momentos de esplendor, supieron irse con lazos sanguíneos a las gramas del terreno y entregarse con pasión. Herederos suyos engrosan sus filas, donde está incluido el exestelar jardinero Víctor Mesa, hoy polémico manager, oriundo de Sitiecito.

Sin duda que este hecho histórico e insólito es catalogado como una marca mundial, única donde quiera que se juegue el deporte de las bolas y los strikes.

Leonor Esther Martínez Vázquez, la autora e inspiradora original de este comentario, al parecer ajena a los trajines beisboleros, nos ofreció un interesante artículo histórico-deportivo, que hemos querido recordar, con respeto y agradecimiento.

Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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  • Invitado - Dr. Reinaldo

    De veras buen Artículo Histórico-deportivo por mi coterraneo Martínez de Osaba, realmente muy interesante esa historia de esos 9 hermanos peloteros, ahora para lo que aman el beísbol les envio algo interesante también muy relacionado con dicho artículo publicado.
    Los hermanos en Grandes Ligas:
    Sin duda la primera pareja de hermanos que jugaron en las Mayores fue la de Harry y George Wright, quienes debutaron en 1871. Pero dos no son el número de una familia de hermanos que más han debutado en Grandes Ligas, el récord les pertenece a los cinco Delahanty: Ed, Frank, Jim, Joe y Tom, quienes son el más grande grupo de hermanos que han actuado en un terreno ligamayorista.
    Luego le siguen los cuatro hermanos: Jack, Jim, Mike y Steve O'Neill.
    Los tres Allen (Dick, Hank y Ron), los tres Alou (Felipe, Matty y Jesús), los tres Boyer (Clete, Ken y Cloyd ), los tres Clarkson (Dad, John y Walter), los tres Cruz (Héctor, José y Tommy), los tres Drew (J.D. , Stephen y Tim), los tres Dimaggio (Vince, Joe y Dom), los Edwards (Dave, Marshall y Mike), los Sadoswski (Bob, Ed y Ted), los Mansell (John, Mike y Tom), los Sowders (Bill, John y Len), los Molina (Bengie, José y Yadier), los Paciorek (John, Tom y Jim), los Wrigh (George, Harry y Sam) y los Pérez (Pascual, Mélido y Carlos).
    En fin, al menos hay 300 parejas de hermanos que han jugado en las Mayores, pero apenas son 9 los mellizos que lo han logrado: Bill y George Hunter, Joe y Red Shannon, Bubber y Claude Jonnard, Ray y Roy Grimes, Eddie y Johnny O'Brien, Marshall y Mike Edwards, Stan y Stew Cliburn, José y Ozzie Canseco y Damon y Ryan Minor.
    Un abrazo y un saludo para los pinareños que como yo aman el Beisbol...

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