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Charleston, ¿el mejor jugador negro?

Charleston

Oscar Charleston McKinley fue un excelente jardinero, primera base y director, zurdo, conocido por Cometa Indiano. Nació el 14 de octubre de 1896 (en otras fuentes aparece 1886), en Indianápolis, Indiana, y falleció el 6 de octubre de 1954, en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos. Con 6 pies y 200 libras de peso.

Como sabemos, el racismo imperante en la pelota de los Estados Unidos hasta 1947, con la entrada de Jackie Robinson en el Béisbol Organizado, obligó a jugadores de mucho talento a establecerse, primero antes de 1920 en las llamadas pre Ligas Negras Norteamericanas y a partir de esa fecha en las Ligas Independientes de Color, un epíteto metamorfoseado para las Ligas Negras. Su fundador fue el destacado lanzador Andrew (Rube) Foster, entre los primeros de esa raza que se desempeñaron en Cuba.

Algunos entendidos priorizan la calidad de los jugadores de esos circuitos, ante las mismísimas Grandes Ligas, algo que jamás podrá demostrarse por un bando ni el otro. Algunos jerarcas del béisbol sepia derrocharon una calidad insuperable. Entre ellos, destacó Charleston.

Ninguno llegó a superar a Oscar Charleston, fue el más completo; conectaba con tremenda fuerza cualquier tipo de lanzamiento, fildeaba como pocos y volaba entre bases, tenía un defecto ligerísimo en los tiros al cuadro, pero en todo lo demás era insuperable.

Buck Canel, el destacado cronista argentino y locutor deportivo, lo seleccionó como el mejor jardinero de las Ligas Negras, junto al cubano Alejandro Oms y Larry Deby. (Ver ob. cit. p. 129).

En la Liga Profesional Cubana, Charleston participó en siete temporadas y tres torneos independientes. En 1920-1921, con el Bacharach (.410), 1922-1923, con el Santa Clara (.446), 1923-1924 (.375), en 1924 con el Santa Clara del torneo independiente (.365), 1924-1925, con Almendares (.261), 1925-1926, con Habana (.350), 1926-1927, con el Havana Reds del torneo independiente (.404), 1927-1928, con el Cuba (.350), 1928-1929 (.333) y 1930, con el Marianao del torneo independiente (.373). Total: en 999 veces al bate, conectó 360 hits, para average de .360, con 219 carreras anotadas.

Posee el récord en promedio al bate (.360), de aquella fenecida liga. En dos campañas lideró a los bateadores: en el torneo independiente de 1927 (.404) y el de 1930 (.373). Dos veces encabezó las bases robadas: 1923-1924 (31) y 1927-1928 (11). En 1923-1924 fue el mejor en anotadas (59), así como en jonrones en 1927-1928 (5). Quedó al frente de los hits en el torneo independiente de 1926-1927 (61).

Muchos aficionados iban al nuevo Almendares Park, solo para verlo jugar y practicar, porque constituía un espectáculo en el terreno. También compitió en torneos de las ligas azucareras del Oriente de Cuba. Se considera que llegó a cobrar alrededor de 180 dólares al mes, más los gastos, una cifra no despreciable entonces.

Había llegado a Cuba por primera ocasión con el Bacharach, de las Ligas Negras Norteamericanas, a las órdenes de Rube Foster, para juegos de preparación antes de los torneos oficiales de cada país. Pero fue tanta la admiración que despertó el equipo, que fue aceptado por primera ocasión, para jugar en el torneo 1920-1921 de la Liga Profesional Cubana. Mas estuvieron corto tiempo, ya que varios de sus jugadores se marcharon y quedaron en el último lugar, con balance de 4-27, incluidos varios forfeits.

Entre 1915 y 1941 Charleston jugó con dieciséis equipos de las Ligas Negras de su país, donde se destacó como ninguno al bate y a la defensa: Indianapolis ABCs (1915-1918, 1920 y 1922-1923), New York Lincoln Stars (15-16), Bowser’s ABCs (1916), Chicago American Giants (1919), St. Louis Giants (1921), Harrisburg Giants (1924-1927), Hilldale Daisies (1928-1929), Homestead Grays (1930-1931), Pittsburgh Crawfords (1932-1938), Toledo Crawfords (1939), Indianapolis Crawfords (1940), Philadelphia Stars (1941; 1942-1944 y 1946-1950), Brooklyn Brown Dodgers (1945), Indianapolis Clowns (1954).

Según datos tomados de Baseball-Reference.com, en veintiséis temporadas de las Ligas Negras, alcanzó el siguiente resultado: En 3 981 veces al bate, conectó 1 350 hits (.339), con 879 anotadas, 602 impulsadas, 219 dobles, 89 triples, 141 jonrones, robó 226 bases, recibió 409 bases por bolas y terminó con slugging de .545.

Está reconocido por muchos, como el mejor jugador de posición negro de la historia, en los diferentes circuitos donde se desempeñó, junto a otros estelarísimos como Joshua Gibson, James (Cool Papa) Bell y Sam Lloyd. Llegó a ser comparado con Babe Ruth, otros lo vieron similar a Ty Cobb y a la defensa del jardín central con Tris Speaker, los tres en la cima del béisbol para blancos.

El árbitro Jocko Conlon, del Salón de la Fama, lo recordó así: “El más grande jugador negro de todos los tiempos...” Asimismo, su director Ben Taylor lo definió: “Es el mejor jardinero que ha existido, entre todos los colores, por encima de todos los jugadores que logré ver...”

Fue un verdadero showman del béisbol, porque brilló en todas sus facetas. En él se sintetiza el espíritu del béisbol negro de entonces.
Le gustó ayudar a los jóvenes y a veces se mostró controversial. Un jugador de intuición prodigiosa, que gustaba de jugar fuerte, llegando con los spikes bien altos a las almohadillas.

El corpulento jugador de seis pies de estatura y 190 libras de peso se destacaba en todos los aspectos. Según el estelarísimo James (Cool Papa) Bell, miembro del Salón de la Fama, igual que Charleston, él podía correr un tanto más rápido que Oscar y quizás otros podrían hacer esto o aquello mejor. Y agregó: ’Pero agrupando todos los aspectos –la capacidad para batear, correr, fildear, tirar y conectar con poder, Charleston fue el mejor que vi alguna vez.

Su padre fue un trabajador de la construcción. Entre once hermanos, Oscar fue el séptimo. Con solo quince años se inscribió en el servicio militar, donde llegó a hacer 23 segundos en la carrera de 220 yardas. Jugó con la Infantería durante su estadía en las Filipinas, el único negro. Agresivo en el juego, en una ocasión fue arrestado junto a Bingo DeMoss, por agredir a un árbitro. Reivindicador de su gente, llegó a enfrentarse a los miembros del Ku Klux Klan y hasta a los abusadores soldados cubanos.

Entre 1932 y 1936 actuó como director-jugador con el Pittsburgh Crawfords, donde conectó .363, .450, .310, .304 y .356. Con semejante palmarés, fue seleccionado en varias ocasiones para los Juegos de las Estrellas. Aunque los récords de entonces fueron incompletos y a veces contradictorios, también expondremos los que se registran por James A. Riley, en la Enciclopedia Biográfica del Béisbol de las Ligas Negras, durante toda su carrera: average (.357) y 151 jonrones. Además, conectó .361 en los juegos de exhibición con equipos de las Mayores y 11 jonrones.

Continuó como manager hasta la década del cincuenta. Poco después sufrió un ataque al corazón y la caída de una escalera le quitó la vida. Sin dudas, Oscar Charleston es uno de los mejores jugadores de la historia y el mejor de las Ligas Negras, que dejó una huella imborrable en Cuba.

En 1976 ingresó en el Salón de la Fama de Cooperstown, a pesar de no jugar en las Mayores por el color de su piel.

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Sobre el Autor

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Escritor, promotor cultural, crítico, ensayista. Profesor Titular y Consultante Universitario de la Facultad de Cultura Física y Deportes Nancy Uranga Romagoza de Pinar del Río y una experiencia de 35 años en labores investigativas y pedagógicas en la Universidad del Deporte Cubano.

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