Actualizado 20 / 05 / 2018

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

19ºC
31ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

Cuando mima cumplía ochenta

hilario rosete silva–Mi´jo, ¿en qué año estamos, qué edad voy a cumplir?

–Estamos en 2010, ¿cuándo tú naciste?

–El 30 de septiembre de 1930.

–Cuenta. Año cuarenta, cincuenta, sesenta… ¿Cuántos van?

Adelaida de Juan: un ideal

Yanetsy AristeQuien tuvo la suerte de ser su alumno, la imaginará en el salón de clases, en el segundo piso de la Facultad de Artes y Letras. Con pose digna –hasta intimidante– dictando las bases para el próximo ejercicio del Taller de Crítica.

Sala L

Jesús Arencibia LorenzoQuizá no haya nadie tan infeliz como un enfermo mental. A veces hiperconsciente de su soledad; otras, con una euforia desmedida que en el fondo esconde tristeza. A ratos, enajenado. A ratos, con pánico… Urgido de psicofármacos y odiándolos a muerte. Desguarnecido. Roto. Todo lo que un humano haga por aliviar a otro que el destino puso en esa oscura senda, es poco, y altamente loable. Hoy quiero narrar de un sitio donde se lucha por esa gente que la sociedad –desde los gestos más sutiles hasta los enormes– muchas veces aparta.

Un piropo fallido

Luis Sexto SánchezEl piropo ha anclado en la crisis, se desmantela en la vulgaridad, en la grosería. Si se convocara a un concurso, nadie resultaría ganador. A no ser que el jurado también hubiera perdido el gusto o el tino de la sutileza amatoria, y premiara un ¡bárbara!, o un ¡negra!, o un ¡matahombres! O este menos agresivo: ¡azúcar!

  • Escrito por Luis Sexto
  • Visto: 576

El foul del “Vaquero”

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaEn los recreos –como se decía–, los varones nos íbamos a jugar pelota detrás de la escuela Ignacio Agramonte, popularmente conocida por escuela grande. Lo hacíamos exactamente entre ella y la Casa de Generoso, una bodega con bar incluido, muy popular en las Minas de Matahambre. Quien sacara las pelotas de goma por encima de la instalación, hacia la calle Real, era considerado un big leaguer. Manolito El Gallego, mi mejor amigo, lo hacía con facilidad. ¡Cuántos recuerdos! Nunca pude dar un batazo así; no era tan lejos, pero yo no tenía fuerza al bate, mis muñecas no fueron diseñadas para dar jonrones.

Una vida para querer y que me quieran

Gilda Vega CruzPor aquel año de 1964 entrar en la universidad para mí era más que un premio; me había criado en una familia muy humilde en la cual había que conformarse con “llegar” a lo que se pudiera. Llegué, con 17 años, el dos de diciembre de 1964 y tuve a Fidel de cerquita.

La foto del año

Julia Hernandez SantallanaCuando éramos niños, y a pesar de vivir en un lugar bastante alejado de la urbe capitalina, mi madre solía llevarnos los fines de semana a un parque que había cerca de la calle Prado, donde por solo 25 centavos la hora, podíamos alquilar bicicletas.

El entierro de mi abuelo

luis sexto sanchezTengo una frustración: no haber conocido al padre de mi padre. Ni en fotografías. Y su imagen en blanco intenta a veces ajustarse a mi figura cuando me copio ante un espejo. He querido parecerme a mi abuelo gallego.

  • Escrito por Luis Sexto
  • Visto: 922

El Cabo y Policarpo

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaEl uniformado ofrecía un porte poco común, parecía no caber en la tela limpia y bien cortada. Le sobraron servidores, así como él sirvió sin medida a los superiores y gente con fortuna, pues supo ubicarse exactamente en la codificada sociedad. Alto, blanco, distinguido, de cara estrictamente rasurada y sin bigotes, entraba en la barbería de José Antonio, colgaba las polainas y echaba media mañana. Los demás a observarlo y a escuchar en silencio los cuentos de cuando se comió un chivo entero, había matado jutías de un disparo a más de 100 metros o anduvo en correrías con generales.

Gases nobles en la “Engels”

Jesus Arencibia LorenzoGases nobles. Así nos llamaron, con todo lo que de sorna tenía el epíteto. No porque fuéramos “inertes” o “raros”, como alguna vez han llamado a esos elementos químicos del grupo VIIIA, sino porque, ante otros que eran o creían ser más pícaros, “aguajosos” o rebeldes, los varones de mi brigada, la 13 de la Unidad 4, en el trienio 1997-2000, nos aplicábamos bastante al estudio, solíamos llevarnos muy bien entre nosotros y con el resto de la muchachada, y no andábamos inventando las mil maneras de zafar el cuerpo ante las tareas, así que de ahí a ser muy poco reactivos e incoloros, como el helio, neón, argón y compañía, seguramente va un largo trecho.

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero