Actualizado 23 / 05 / 2017

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Del Sol

Jesus Arencibia Lorenzo¿Se me trabó mucho la lengua?”, susurró el profe después de aquella clase magistral de sábado por la tarde. La escuela, el instituto preuniversitario vocacional Federico Engels, estaba casi vacía, pero Roberto Del Sol, como había hecho durante años, tenía encuentro con sus estudiantes, para conversar.

Decilias, Ranulfos, Filadelfos...

Ramon Brizuela RoqueTodavía no comprendo de dónde extrajeron el nombre de Decilia de mi abuela y Terina de mi progenitora, si en Cruz del Pino, lugar casi perdido de la costa norte pinareña, los libros estaban ausentes y no había otras fuentes de cultura que no fuera la tradición oral de traer los recuerdos uno tras otro, a través de las personas.

Mi abuelo Perfecto hablaba con el silencio

Randy Saborit MoraEn escasas palabras, a mi abuelo paterno Perfecto le gustaba conversar con los hechos. Nunca lo escuché decir “te quiero”, pero me montaba en el caballo y nos íbamos juntos hasta la casa de Coteco.

Días de inocencia

silueta mujerMe tocó la infancia en las postrimerías de la época de las vacas gordas y el pedregoso inicio de las flacas, para usar términos ya conocidos en la historia cubana.

Un hada y una maga en el piso de abajo

Susana Rodriguez OrtegaSolía escapar a veces de las tediosas clases de violín y refugiarme en la biblioteca de mi antigua escuela de arte. Amaba aquel lugar con sus ventanas y puertas de cristal por donde se escurría el sol en las mañanas frías. Recuerdo como si fuera ayer los estantes bien dispuestos y a las dos bibliotecarias, una morena y pequeña, Amarilis, alta la otra, Luisa, de ojos tristes y expresión seria en el rostro.

Una pincelada, un sueño

celima bernalPadezco de un pinareñismo incurable. Amo el olor resinoso del aire, el color de la tierra, el calor de la gente. Guardo en mí, las aguas del Cuyaguateje, que corre lento, y ríe y se esconde, y salta repentinamente como un niño travieso. Añoro las lomas azules de lejanía, y las nubes algodonosas que transparentan los rayos de la luz.

Mis tres abuelas

Ana Maria SabatHoy voy a hablarles de mis tres abuelas. Sí, tres. Sé que las personas normalmente tienen dos, pero yo tuve tres, ¡y qué tres! Fueron geniales.

Pepa

Jesus Arencibia LorenzoMe lo dijo sin solemnidad, como deben darse las noticias solemnes. Desde este septiembre, cuando comenzara el hormigueo del curso en la escuelita primaria Mariana Grajales, del kilómetro 13, en la carretera a La Coloma, ya ella no estaría al mando.

Bistec de contrabando

Delia Rosa ProenzaColocados, como al descuido, sobre la fuente de esmalte blanco y bordes azules con algunas abolladuras en sus extremos, los "bisteces" lucían tentadores. Mi madre me había acostumbrado a probarlos mientras los adobaba con limón, sal, comino y ajo, luego de machacarlos en aquel trozo de madera ruda.

Red 2.0

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