Actualizado 20 / 10 / 2018

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Terapia

Julio Alberto Cumberbatch PadronEn la mente del cronista que intento ser, toda la arcilla real de esta historia. Pudo haber sido así...
Sentí alivio cuando leí: Dr. José A. Rodríguez Casals, J´Dpto. Psicología Clínica. Era el rótulo en la puerta de aquella afamada institución. La entrada para orientar mi conflicto como padre.

Entrevista no concedida

Juan A Martinez de Osaba y GoenagaTemprano en la mañana llegamos al “Augusto César Sandino”, de Santa Clara, y, como siempre, los reporteros le cayeron atrás a Urquiola, a Negrete, a Emilio Salgado, a la dirección del equipo, y a otros. No concedí entrevistas ni me las pidieron. Nos fuimos a la cama después de pasar por el comedor para una merienda “reforzada”. Como en el “San Luis”, los albergues estaban en los laterales de la planta baja.

Locuras

sabrina lopezDecía Suzanne que Erik era hermoso. Quiero decir, hermoso, interesante. Con todo y sus manías, sus premuras. Hermoso y gris. Erik Satie, francés, pianista, inmenso, guardaba en su pequeño cuarto de Arcueil cientos de paraguas. Coleccionaba pañuelos, desdichas. Y, con todo y que contaba Suzanne Valadon que no era buen pianista, con todo y que en el siglo XIX, mientras vivió, fue poco aquilatado, hoy le consideran genio, precursor de la música moderna, creador de la pieza más extensa jamás escrita.

Yo también volteé la cara

Jesus Arencibia LorenzoNo recuerdo cómo llegó a mis manos. Tal vez lo cogí sin pedir permiso del librero añoso que tenía papá, donde sobresalía el lomo amarillo de un diccionario filosófico. Era un libro pequeño y grueso, con tapas duras, y en la portada, roja y azul, las imágenes de Martí, Camilo y el Che. Relatos de Historia de Cuba, así se titulaba. En la parte inferior podía leerse: Cuarto Grado.

“Hotel todo incluido”

silueta hombreEn la década del '50 del siglo pasado había pocas opciones de recreación para una familia pobre. Mi padre, obrero, no podía dejar de trabajar, y mi mamá, ama de casa, trataba de complacernos a los tres hermanos –dos varones y una hembra, de los cuales yo era el mayor–, hasta donde se podía.

Tú no pareces cubano

rene camiloNunca sabré su nombre verdadero; no importa. Dejó su huella en mi mar la otra noche, un rato antes del alba, cuando partió el primer bus a la ciudad. Como tantas veces en otro tiempo, en otro espacio, fui al borde de la costa en busca de certezas; en vez de luz hallé a Beatriz, con sus lagunas, con su voz arenosa aguijoneándome a preguntas.

Red 2.0

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