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Juventud de hoy, la misma de siempre

En las calles del día a día, solemos coincidir montones de jóvenes en un ajetreo permanente, (y me incluyo porque me toca), con los pantalones caídos, piercings y tatuajes en cualquier parte del cuerpo, vestuario super ajustado o todo lo contrario, mochilas, jeans (rotos o no), teléfonos móviles, reproductores MP3, con el pelo largo, corto o con "cresta", teñido de un color o de varios y -en ocasiones- hasta el cráneo rasurado o dibujado artísticamente... en fin, una estética que rompe con épocas, gustos y preferencias de antaño, la razón más poderosa tal vez, por la que muchos nos tildan de diferentes y hasta de raros o atrevidos.

Estas características que observo a diario en mis semejantes, puedo aprobarlas y hasta estar en desacuerdo en algunos casos, pues "cada loco con su tema" y a fin de cuentas, "para gusto, los colores y para elegir, las flores", lo que sí no entiendo ni aprobaré nunca es que los adultos sentencien a toda hora que "la juventud está perdida", por el simple hecho de ajustarse a modas que como modas al fin y al cabo van y vienen.

Esta frase es tan manida que no existe una generación por muy antigua que sea, que no haya dicho alguna vez tales palabras, puedo imaginarme a mí misma dentro de unos años repetirla como papagayo, algo por lo que me abochornaría de pensar de un modo tan superficial.

Créanme, que no me canso de buscar el porqué de esta realidad -al parecer multiplicada por siglos- y me gustaría que los del lado de acá (los jóvenes), interiorizáramos y reflexionemos, con la madurez que amerita, las razones por las que muchas veces nos juntan a todos en "el mismo saco".

Pinar del Río no es la excepción, como en el resto del país, se asocia a la juventud, con los que no tienen ni les interesa tener un trabajo, con los que se la pasan callejeando para matar el tiempo; los siempre puestos para lo mal hecho, con amistades poco comunes y generando desconfianza, gritos, cansancio, discusiones y preocupaciones en quienes son los "responsables" de protegernos: los padres.

No domino datos que avalen estas consideraciones, pero las he vivido como parte de la experiencia personal y profesional, pues a donde quiera que llego, la temática "joven" se manipula como puntos vulnerables de la sociedad cubana.

Estudios sociales al respecto, aseguran que fue en los años 90 cuando las actividades delictivas y su complejidad se incrementaron y la aguda crisis económica de esos años fue el detonante para que sucedieran robos en las viviendas, daños a la economía, hurto, entre otros delitos, los cuales se mantienen hasta nuestros días. Haciendo cuentas en este sentido, los nacidos en ese contexto, son los jóvenes de hoy, los que están entre los 25 o 26 años.

Desafortunadamente, para muchas familias en Vueltabajo, los jóvenes de su casa son los verdaderos protagonistas de las manifestaciones de indisciplinas sociales y delitos, y es lamentable aún más, que en ocasiones son los menores de edad los que incurren en mayor medida en cuestiones de esa índole.

Del seno de los mismos adultos que se cuestionan a la juventud con desprecio, son parte muchos de los que infringen en la venta de productos del agro de manera intermitente, conducen carros de tracción animal sin la presencia de adultos, proliferan palabras obscenas en público, transitan en ciclos en sentido contrario a la circulación vial, escandalizan al salir de actividades festivas en horarios de la madrugada, lo cual genera un incremento en el número de casos detectados, tramitados y de la aplicación de medidas a los representantes legales, (advertencias y multas).

También el consumo de bebidas alcohólicas es una de las conductas más frecuentes entre adolescentes y jóvenes, propiciadora de eventos que no tienen siempre un final feliz.

Cabría, entonces, llamar también a la conciencia de los padres de los menores y los no tan menores, para que conozcan lo que es la percepción del peligro, que encierra la permanencia hasta altas horas de la noche de sus hijos, al libre albedrío, en lugares no apropiados para menores, adolescentes o jóvenes.

Se impone, a mi juicio, la necesidad de fortalecer el trabajo preventivo comunitario, con elevación de la vigilancia colectiva, con énfasis en los horarios nocturnos y a la par, la multiplicación de la responsabilidad individual.

Me cuestiono en más de una ocasión por qué algunos jóvenes son de una manera y otros totalmente distintos, pero el objetivo no es encasillarlos ni juzgarlos como una generación que está en crisis, con falta de valores; pensemos en inculcarle virtudes que los engrandezcan, en lugar de antivalores que los disminuyan, como la mejor opción hacia un mañana próspero, con posibilidades de éxito.

Amén de todos los defectos, problemas e insuficiencias, somos la esperanza del futuro, como los protagonistas del desarrollo, los gestores de la sociedad que está por venir; somos los jóvenes, los precursores del optimismo, los defensores de las utopías, los que nos atrevemos a apostar por la luz.

Salir de parranda con los amigos, disfrutar de la buena música y asistir a fiestas, constituyen actividades vitales para nosotros, solo que seamos más exigentes en cosas medulares como con quién nos juntamos, para escuchar qué canciones, en qué lugares, para hacer qué.

Sin dudas, la juventud es un grupo diverso y plural, puede decirse que no es una sola, somos casi una constelación, repleta de estrellas con diferentes maneras de brillar; pensemos constructivamente en lo que se dice o se nos achaca, puesto que estamos perdidos desde el 470- 399 a .C, cuando Sócrates planteó que "a la juventud le gusta el lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad... responden a sus padres y son simplemente malos"; a esta sazón, nos toca hoy encontrarnos, por el bien de todos y demostrar de una vez que la juventud de hoy, es la misma de siempre, solo que en un contexto diferente.

Sobre el Autor

Heidy Pérez Barrera

Heidy Pérez Barrera

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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  • Invitado - Anabel

    Excelente artículo que analiza el fenómeno social de la juventud en todos sus ángulos, si todos leemos este mensaje vemos que a todos nos toca un poco de responabilidad en la atención adecuada a la juventud. Gracias por su análisis.

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