Actualizado 21 / 09 / 2017

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¿Aumento sin respaldo?

Recientemente alguien me dio el pie forzado para escribir unas líneas acerca algunas cosas que a todos los cubanos nos urgen siempre y nos atañen sobre medida: la economía nacional, un plato más a la mesa y el aumento del salario.

Durante la conversación mis interlocutores me retaron a explicar tan complicados temas in situ, pues por la profesión que ejerzo a diario domino y obtengo mayor información que un ciudadano promedio. Quizás sea cierto. Sin embargo, no por ello logro escapar de algunas dudas o especulaciones callejeras que en ocasiones tergiversan la realidad cotidiana.

No obstante, no es necesario ser específicamente ni periodista ni economista para poder explicar y entender a cabalidad la multiplicidad de fenómenos por los que transita actualmente nuestra sociedad.

Entonces ¿Cómo explicar lo anterior cuando existen miles de deseos y aspiraciones sobre obtener mayores beneficios sin reportar nada a cambio?

Lo primero a entender es que una cosa lleva irremediablemente a la otra. Imaginemos (por citar un ejemplo negativo) que todos trabajamos en empresas, entidades y organismos, y recibamos un aumento de salario de la noche a la mañana, bajo un mismo ritmo de trabajo y sin sobre exigirnos resultados productivos superiores.

Resultaría entonces que, en la conformidad de contar con algo más de dinero en los bolsillos y la satisfacción de acopiar más al hogar tras el cambio de dinero por especias, olvidaríamos el esfuerzo diario por ser mejores; y así el incremento del volumen de la producción y los servicios quedaría nulo.

Es necesario entender que detrás de cada decisión de que nuestros bolsillos engrosen producto del trabajo diario, se basa en los dictámenes estatales para evitar implosionar nuestra economía interna, y evitar así la inflación de plantillas y sueldos devengados.

Como es de suponer, ante tal aumento monetario sin un respaldo laboral fértil, la ley de causa-efecto arreciaría aún más los padecimientos de un círculo vicioso en donde la escala de precios en los productos también sería ascendente.

Al existir baja productividad en las industrias y carencia en los servicios por parte de entidades y organismos, la vida se nos encarecería debido a dichas privaciones, y la llamada ley de oferta y la demanda se haría entonces insoportable.

Los precios se dispararían y el mercado colapsaría por el material encapsulado debido a tan altos precios, la moneda se devaluaría a niveles insospechados y una época de crisis financiera no tardaría en llegar.

Actualmente nuestro país implementa nuevos modelos de gestión y llama a elevar todos los renglones productivos de la sociedad, con el único fin de que tanto usted como yo, ciudadanos de a pie, tengamos un futuro mejor, donde la ley de oferta y demanda solo sea un vago recuerdo y en nuestra mesa exista más variedad de alimentos.

Para ello deberán cambiar las mentalidades cuadradas, las reservas productivas en cada empresa, el individualismo y la dejadez ante las faenas diarias, pues estas conductas son todavía extremadamente nocivas para lograr el futuro que pretendemos.

Deberá imperar también el sentido de pertenencia de todos los trabajadores con sus organismos, tareas y fabricaciones, y el esmero sostenido en satisfacer siempre las demandas más exigentes de nuestros clientes o consumidores. La realización personal junto al aumento en la calidad de los servicios brindados deberá ser la clave que persigamos.

Uno de los mayores retos a enfrentar en la actualización económica que hoy acometemos y vivimos, será la erradicación de dudas e ignorancias compartidas y confiar en la seguridad pertinente del camino escogido hacia una patria más próspera y sustentable.

La máxima sea que, para obtener mayores beneficios, será necesario e imprescindible la calidad, cantidad, eficiencia y eficacia en todas las producciones, esas que más tarde retornarán nuevamente a nosotros en forma de prebendas personales con un mínimo de gastos.

Sobre el Autor

Ariel Torres Amador

Ariel Torres Amador

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba

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