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Adolescencia, etapa de dudas

Pero también es una etapa en el que el cuerpo comienza a sufrir cambios biológicos que anuncian el fin de la niñez. En las chicas aflora la menstruación, crecen los senos y maduran los órganos sexuales reproductores; esto último ocurre igual en los varones, además de la presencia del semen en la orina, el ensanchamiento de los hombros, el crecimiento del vello corporal y el cambio de voz.

La adolescencia es quizás la etapa más compleja del ciclo de la vida humana, un período de dudas e inquietudes para los jóvenes. Concluida la evolución de la función reproductiva y de haberse determinado como individuos únicos, los chicos empiezan a definir la personalidad, identidad sexual y roles a desempeñar en la sociedad.

Muchas inseguridades en relación con la sexualidad humana, y por ende, a la iniciación sexual, emergen en los efebos desamparados de conocimientos y, tal vez, de apoyo familiar. ¿A qué edad realmente es bueno tener sexo?

En algún momento varias muchachas se lo han preguntado. Si bien, diferentes estudios coinciden en que la mayoría de las chicas tienen su primera relación sexual después de los 15 años, vale la pena hurgar sobre este tópico y reflexionar si es la edad adecuada para iniciar una vida sexual activa.

Celebrada la fiesta de las primaveras, llega "la primera vez" como detonante de "ya soy mujer y puedo intimar". Sin embargo, médicos y profesionales conocen los daños de las relaciones sexuales precoces para la salud y futura sexualidad de las adolescentes.

Los estudios dictaminan que las relaciones sexuales primarias son las realizadas con penetración en el período comprendido en los tres años posteriores al comienzo de la menstruación. Ello quiere decir, que si una joven menstrua a los 13 años y se inicia sexualmente a los 15, su cuerpo no está listo para el encuentro, pues no ha alcanzado la madurez sexual requerida.

Numerosas razones conllevan a estas prácticas tales como la falta de asesoramiento para el momento, la inexperiencia masculina, el hecho de no "quedarse atrás" para ser aceptado por las amistades, la presión de la pareja y la poca comunicación familiar.

La peor situación es la de un joven con dudas, inmerso en la soledad. Muchos padres consideran a la alimentación, la ropa y un par de zapatos las preocupaciones mayores para la atención de sus hijos. Pero cuando ellos necesitan saber acerca de sexualidad, algunos progenitores los dejan en un abismo, al echar a un lado la importancia del tema.

En estos tiempos suele existir una comunicación pobre entre padres e hijos respecto a la educación sexual. Se ha permitido que sean las escuelas, los libros y los medios de comunicación masiva los únicos educadores en esta materia con lo cual estoy en desacuerdo. Es la familia la primera y principal orientadora sexual de sus descendientes.

La problemática es tratada en el mundo, cuantiosos jóvenes saben de las consecuencias de un inicio sexual precoz. No obstante, desconocen de la magnitud del mismo y actúan bajo sus impulsos. Ellos descartan las probabilidades de un embarazo indeseado, recurriendo casi siempre al aborto como una solución, al considerarlo un método anticonceptivo cuando no lo es.

El aborto trae consigo varios riesgos; los más comunes son las lesiones traumáticas como la perforación uterina, la cual conlleva a la esterilidad, el denominado aborto incompleto con alta incidencia de infección, las complicaciones hemorrágicas, entre otras, con peligro para la vida de la mujer.

En cuanto al embarazo precoz, generalmente las féminas abandonan los estudios. Ellas no están aptas para formar social y psíquicamente a un nuevo individuo, al no alcanzar la madurez que le permitiría afrontar las exigencias de la maternidad, transmitir la cultura social a sus hijos y desarrollar y orientar las capacidades de estos, por cuanto ellas mismas desconocen sus propias potencialidades.

También las adolescentes se privarían de disfrutar de su juventud y caerían en un estado depresivo por los efectos sociales y la interrupción de sus ideales, además podrían culpar al bebé de su "desgracia", privándolo de afecto maternal.

Es necesario tener presente que iniciarse en el sexo debe ser una decisión propia y un acto consciente que aportará riqueza espiritual, emocional y placentera, sin reportar consecuencias negativas para la salud. Establecer una comunicación eficaz con los padres ayudaría a orientar mejor a sus hijos en la vida sexual, y el apoyo de la sociedad respaldaría la correcta educación del mismo.

Se trata entonces de vivir cada momento, y sobre todo, de aceptarse uno mismo primero, para después admitir otro cuerpo.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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