Actualizado 20 / 09 / 2017

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¡Horrores a la vista!

Del tema se ha hablado poco a mi entender, pues el problema no es tal a la vista de nadie. De hecho, es tan cotidiano y familiar que la atención hacia el asunto es superflua e intrascendente.

Lo vemos, lo leemos, y a veces nos da risa por las ocurrencias, otras sencillamente repugnancia pues ya la gracia se convierte en grosería, y otras tantas decimos “mira pa´ eso, desagradable y con faltas de ortografía”.

Si a este punto usted no se ha dado cuenta de lo que aquí se comenta, pues ya se lo digo: los letreros y carteles que “orgullosamente” portan y exhiben bicitaxis, camiones, carretones de caballo, entre otros.

No es un secreto que dichas escrituras coquetean con el mal gusto y rayan en lo reticente de la incultura misma, provocando un sinsabor lexical y enajenando o negando toda la tradición poética que se nos ha legado.

Quizás quienes los ostenten como muestra de un alter ego no reconocido y odiado por la sociedad, no saben que así pronuncian sus personalidades, sus formas de ser, sus apariencias personales; pues parafraseando al refranero popular, somos esclavos de lo que decimos y lo que escribimos.

Es harto común caminar y leer cosas como “Chulo soy, porque putas tengo”, “Kimba pa´ que suene”, “Me gustan las cervezas frías y las mujeres calientes” solo por citar los más decentes, pues como dijera una querida profesora de la Universidad de la Habana: “las malas expresiones y lecturas no deben replicarse. Para ellas no debe haber cabida en nuestra sociedad”.

Tales muestras radicales de esta extraverbalidad barbárica dicen mucho de lo que llevamos dentro, y si analizáramos psicológicamente el fenómeno, casi siempre el “texto” en cuestión anuncia de lo que se carece o la catadura moral de un individuo.

Y me pregunto el porqué de su proliferación, pues según tengo entendido existe en Cuba un marco regulatorio para la publicidad de bien público o no. Tanto para un letrero como para otro existe una correspondiente autorización legal.

Somos responsables todos y cada uno de garantizar el orden y el bienestar, así como la limpieza y seguridad pública, y por ley estamos obligados a regular los contenidos y medios sobre los cuales realizamos la promoción de mensajes informativos sin importar su carácter.

Para algunos quizás exagere, porque repito, al parecer a nadie molestan y desde algún punto de vista alienado pudieran ser hasta “inofensivos”, pero no, nada más lejos de la realidad.

Tal “vulgaridad promocional” ofende tanto como el mayor de los insultos, por lo que debería ponerse un coto a escrituras transgresivas si queremos que en un futuro nuestros infantes no indaguen, busquen o reproduzcan patrones similares.

¡Ojo! No confundir censura o falta de libertad de expresión, pues la tendencia del cubano siempre son los extremos. Cada cual es dueño y señor de sus ideas y pensamientos, pero no por eso se tiene la suprema potestad de “plantarle” a la cara de los demás un contenido obsceno y desvergonzado; echando por tierra la cultura que pregonamos por el mundo, o el respeto que debemos a nuestros semejantes.

Obviar el problema y voltear el rostro solo nos hace partícipes pasivos de estos salvajismos in crescendo, cómplices de un futuro nada alentador que desde ya descuella a su vez también con líricas dudosas muchas veces radiadas por popularidad.

Ya sea que hablemos, castellano, español o cubano, hablémoslo bien, escribámoslo bien, hagámoslo sin manchas.

Sobre el Autor

Ariel Torres Amador

Ariel Torres Amador

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba

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  • Invitado - Felipe

    Estoy plenamente de acuerdo contigo Ariel, pero lo treiste del caso es que nadie toma medidas en el asunto que cada día se aumenta sin que nadie ponga freno a tanta vulgaridad, queremos ser un país culto, pero con solo la consiencia no basta, hay que hacer entender a las personas con metodos persuacivos o reprecivos, como tiene que ser la sociedad que construimos, como debemos manifestar nuestra cultura, nuestras costumbres que para nada es la chabacanería y el mal gusto, porque no uniformamos todos los bicitaxis con un solo color, solo con el letrero que lo identifica como vehículo de alquiler, cuando se les prohibira el escandalo con el cual trancitan, cuando iran los vicitaxeros con vestimenta adecuada (acorde a las temperaturas) pero decentes y que no parescan despojos humanos, porque no se prohibe en los camiones el uso de las flamantes cornetas que tocan a toda hora y en todos los lugares, o es que acaso los carros no vienen de fabrica con cláxon, tanto que hablamos del RUIDO, pero parece ser que solo somos tres o cuatro los que lo combatimos, que decir de los quitrines, ensuciando u orinando todas las calles, compitiendo a grandes velocidades en todos los lugares incluso dentro de la ciudad la mayoría de las veces borrachos, llenos de improperios y mal gusto, sería muy bueno hacer una campaña con relación a estos temas que laseran nuestro aservo cultural y humano, e invitar a las autoridades que tienen que tomar riendas en el asunto a la televisión para un intercambio con la población de preguntas y respuestas, pero que no sea de un programita como estamos acostumbrados y una campañita de unos días y ya.
    Saludos
    Muy buen tema.

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  • Invitado - ALEJANDRO

    Ariel: excelente artículo. Que el moderador te de mi correo para enviarte algunos cartelitos que te llenarán de alegría y otros que......... si, vas a llorar que he tomado en foto desde Holguín donde vivo, si, son reales.

    Gracias, hacen falta muchos artículos como este.

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  • Invitado - jose eduardo

    Muy bueno tu artículo Ariel como todos los que publicas. El problema es que la vulgaridad no solo está en las calles, también está en el vecindario, escuelas y demás instituciones estatales y públicas, y una de las banderas de nuestro sistema es la Educación, hay muchos educados, pero muchos más mal educados y vulgares, y de que ha servido tantos recursos destinados a dar una buena educación al pueblo si verdaderamente la imagen que estamos dando a los de adentro y a los visitantes es de un país de incultura, indisciplinas, irrespeto a todo y a todos, también de vulgaridad, y malos modales. La educación no solo puede estar en los centros educacionales, también hay que educar a esas familias cuyos hijos van a la escuela y se observa en ellos una tendencia de vulgaridad, malos hábitos y valores negativos,pues estos que cada día son más, son los que van formando parte de las más diversas instituciones de hoy y son los que están formando la generación del mañana, para eso deben existir leyes que eduquen a esas familias porque de nada vale tanto esfuerzo si cuando los niños salen de las aulas para sus casas lo que encuentran en estas son desastres, violencia, vulgaridad, y malas conductas. Gracias

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