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El 10 de septiembre del 2017 celebraremos el aniversario 150 del otorgamiento del título de ciudad a Pinar del Río. Es perceptible el avance en las obras y el impacto que tienen sobre la imagen urbana. Por solo citar un ejemplo, aún sin concluir los separadores centrales de la avenida José Martí, ya confieren belleza al entorno.

Como conjunto, el total de acciones diseñadas, integran un programa abarcador, y probablemente todo no esté listo para la fecha, pero sin duda marcan el inicio de una intervención de gran magnitud y un proceso de revitalización arquitectónica, cultural y de los servicios para nuestra capital.

Hacia los repartos y otros consejos populares apartados del centro no existen todavía los recursos necesarios para llegar con un proceso inversionista transformador, pero la experiencia confirma que, combinando labores de higienización, el apoyo de las entidades ubicadas en cada localidad y la cooperación de los habitantes de la comunidad mucho puede hacerse.

Tareas como la limpieza de patios y áreas comunes, reparación de los salideros en las acometidas de cada vivienda, la adecuada colocación de los desechos sólidos en las áreas y horarios establecidos, rinden frutos tanto en el mejoramiento de la imagen como en la higiene y salud comunal.

Los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), las representaciones de la Asociación de Combatientes del Revolución Cubana (ACRC) y los núcleos zonales del Partido, están llamados a desempeñar un rol protagónico en la consecución de estos propósitos como organizaciones con poder de convocatoria y liderazgo.

Es una máxima de aceptación popular que el familiar más cercano para cualquier cubano es el vecino de al lado, y eso ni las peores crisis han podido mellarlo. Allí donde los lazos de sangre se resquebrajan o la educación no cumple su cometido, ha sobrevivido la solidaridad del barrio y es ese el sentimiento que ha de primar, para juntos trabajar por vivir en un entorno más sano y agradable.

A veces basta con no dejar a su perro deambular como callejero y menos que defeque en la calle, no tener el vertimiento del corral de cochinos directo a la acera, tampoco entorpecer el uso de esta depositando en ella escombros. En fin, cosas pequeñas que se hacen grandes.

Centímetro a centímetro, puede ganarse la batalla contra el desaliño, la suciedad y el abandono, solo se trata de querer. A los pinareños nos sobra práctica en eso de juntarnos para buscar soluciones ante situaciones críticas como las dejadas tras el paso de los huracanes.

Historias hay miles, desde el que compartió sus velas con quién no pudo pertrecharse, los que elaboraron comida para otros sin combustible o víveres hasta aquellos cuyas casas se tornaron y tornan centros de evacuación.

De esa adhesión, depende la preservación de muchas vidas y recursos cada vez que un huracán decide hacernos su ruta. En esta ocasión no estamos en peligro, pero precisamos de la unidad para homenajear a la ciudad que nos acoge, y que no sean solo unos pocos quienes lleven sobre sus hombros la carga de embellecerla.

Los pinareños somos herederos de prácticas cívicas que se inscribieron con orgullo en la memoria colectiva, no es tiempo de aquietarnos y limitarnos al elogio del pasado, sino de escribir también una página que haga a los del futuro honrar la hombradía de este presente en que vivimos.

No es perfecto, lo sabemos; son muchas las carencias dentro de casa y hasta en los centros laborales, pero nunca habríamos dejado de andar por las copas de los árboles si los humanos no estuviésemos hechos para la búsqueda del bienestar; y vivir en una comunidad limpia y hermosa genera goce.

La ciudad de Pinar del Río arribará a su aniversario 150 y por mucho que se haga, no será ni remotamente la que deseamos, pero se parecerá más a lo soñado. En la medida que nosotros mismos ayudemos a restañarle sus heridas y cuidemos de ella podrá sentirse como esa casa grande de familia, en la que siempre hay sitio, regocijo y un toque de belleza.

Sobre el Autor

Yolanda Molina Pérez

Yolanda Molina Pérez

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Oriente.

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