Actualizado 20 / 10 / 2018

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“¿Último por los limitados?”

Justo a un paso de la meta, luego de horas de espera para comprar huevos o cualquier otro producto de alta demanda popular, una voz irrumpe en medio de la desesperación de la multitud: “¿Último por los limitados?”.

¿Le resulta esto familiar?

He sido testigo de cómo las personas reaccionan, cuando sin esperarlo y mucho menos desearlo, alguien exige prioridad por su condición física.

La realidad, que como dicen, es más rica que la teoría, evidencia que la respuesta ante una situación así no es la más feliz. Sobre todo, si el ciudadano no muestra el carné de afiliado a alguna de las asociaciones que agrupan a esas personas, o si este compra varias veces y después lo vemos que recibe dinero de alguien ajeno a la cola.

Aquí es cuando los volcanes humanos entran en erupción y detonan expresiones: “Ahora sí”, “Dime tú”, “Que suerte la mía”, “Cuando veas un cojo…”, “Mi´jo, ¿no pudo venir otra gente de tu casa?” o “¿Dónde está la limitación, en la cara no?”.

Pero lo más triste es que, ante este tipo de suceso, en la mayoría de las ocasiones, falta autoridad para poner fin a tales actitudes.

Sería diferente si el dependiente comprobara al limitado la tenencia de su carné, en caso de que no fuera evidente la discapacidad física y alguno de los integrantes de la cola mostrara inconformidad. Por otra parte, un comportamiento social apropiado sería respetar a aquellos que por su estado de salud no pueden aguardar durante horas para acceder a un servicio.

Lo cierto es que a veces estos son víctimas del maltrato verbal. Palabras que enajenan y humillan a esa persona, que no pidió sufrir un accidente o quizás padecer una enfermedad que le dejó dificultades físico motoras.

En Cuba, las personas con capacidades diferentes también tienen igualdad de derechos y oportunidades en cuanto a estudio, trabajo, cultura, deporte y demás beneficios sociales.

Muchos de los que hoy vemos en sillas de ruedas, con bastones u otro artefacto ortopédico para valerse, antes fueron o aún son maestros, directivos, combatientes, obreros, campesinos…

Tengamos siempre presente que, todos los seres humanos poseemos el derecho de ser tratados con dignidad y respeto. Así lo expresó el Maestro: “Ayudar al que lo necesita, no solo es parte del deber, sino de la felicidad”.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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