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Dame un “regalito” y moveré el mundo

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, así dijo el gran Arquímedes de Siracusa, quizás el más ilustre científico del mundo antiguo, ante su descubrimiento de la ley de la palanca. No obstante, el eminente personaje nunca imaginaría ni en el más remoto de los escenarios, las diversas implicaciones y significados que se le daría a esta frase del otro lado del mundo en una pequeña isla del Caribe.

De acuerdo con la fraseología y el diccionario cubano, para nosotros “palanca” significa tener amigos que mediante sus influencias nos puedan resolver algo o servirnos de intermediarios para conseguir un propósito.
Claro, esto de por sí no representaría problema ni peligro alguno, si solo de eso se tratara. Pero para bien o para mal somos cubanos y tendemos a exagerar y magnificarlo todo. He ahí la cuestión.

Sin embargo, la negatividad comienza cuando se aplica la frase de que “una mano lava la otra y juntas, lavan la cara”. Atención, no confundir esto con la cotidianidad de “quien tiene amigos tiene un central”, pues las carencias y vicisitudes pasadas en la década de los ‘90 nos impusieron ese hermanamiento a modo de bote salvavidas, y así triunfamos, entre todos.

Desafortunadamente, bajo este basamento social, hoy la vida ha convertido muchas “amistades” en puntos de trueque donde “si no me resuelves, no te resuelvo”, y es ahí cuando comienza el peligro.

Da lástima observar cómo luego de transformaciones sociales y culturales trascendentales para el país, estos trueques se han asentado en la sociedad actual. Y me refiero a que muchos han trastocado un sentimiento tan puro como la amistad, en una simple palanca o un vergonzoso intercambio de intereses. En regalos y favores de repuesto.

Es cierto que un amigo está para ayudarnos siempre, pero cuando esa “ayuda” sobrepasa el deber y los límites permisibles de un cargo o responsabilidad social, ya la definición es otra.

Para estos últimos individuos la amistad ya no es otra cosa que una herramienta utilitaria que resuelve algo de difícil acceso y burla mecanismos y barreras que a la mayoría les cuesta trabajo; digamos un turno médico o una operación, reservaciones en campismos o casas de alojamiento, alimentos, combustible, entre otros, por solo citar algunos ejemplos.

La cuestión se complica. El problema mayor radica en que estas prácticas son tan comunes que ya ni siquiera nos percatamos, pues resulta normal que cualquiera muestre cartas credenciales con dinero en mano, tras las palabras de “esto es un regalito”, porque así debe hacerse para que funcionen las cosas. A eso nos hemos acostumbrado.

Repito, tampoco es nada del otro mundo que algún burócrata pague el arreglo de “su carro” estatal con unos litros de combustible, o el almacenero de algún rastro “resuelva” sacos de cemento y tiras de cabilla para revendedores.

Al final la matemática de la vida es una sola, y quienes sufrimos las vicisitudes de no poder resolver nuestros problemas constructivos por falta de disponibilidad de materiales, cuestiones médicas de difícil acceso por ser servicios especializados, o simplemente comprar un producto demandado en los mercados Ideal como vinagre, detergente líquido y otros, somos los de a pie, los que no llevamos “regalos” para que nos resuelvan, nos cuelen o nos guarden productos, esos somos usted y yo.

Parece que estos llamados regalitos llegaron para quedarse, fenómeno que a largo plazo trae consecuencias dañinas para todos como la corrupción y el desvío de recursos, corrosiones sociales que padecemos.
Para combatirlas debe imperar la participación ciudadana en forma de denuncia social, tomar y ejecutar acciones de control más fuertes que verdaderamente regulen el actuar periódico.

No podemos dar paso a la permisividad ni a que nadie pisotee nuestros derechos y viole los principios que sustentan esta Revolución socialista. No podemos dar marcha atrás cuando se trate de deberes sociales y del respeto al ajeno.

La victoria está en que todos actuemos responsablemente y acusemos actitudes negativas de este tipo, debemos ser pioneros insaciables y rebeldes con causa para que el país avance, y así lo mal hecho sea cosa del pasado.

Sobre el Autor

Ariel Torres Amador

Ariel Torres Amador

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba

Comentarios   

Miraida
0 # InquietudMiraida 18-06-2018 14:27
Hola, necesito saber si un producto en la cadena de tiendas cuc puede estar en exhibición sin que este se pueda vender.
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