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Do you speak english?

Hay que ponerse las pilas, como se dice en buen cubano, para aprender inglés. Los ánimos saltaron por el aire cuando hace dos años el Ministerio de Educación Superior (MES) anunció que era requisito indispensable saber comunicarse como “usuario independiente” en este idioma, para graduarse de la universidad.

Más que eso, los estudiantes debían someterse a un examen en que probaran que tenían al menos un nivel B1 según el marco común europeo de referencia para la lengua –aunque quizás muchos no sepan qué habilidades contempla esta calificación– pero quedó bien claro que el esfuerzo debía multiplicarse.

Y se multiplicó, pero no ha sido suficiente. En mayo pasado, directivos del MES informaron la readecuación de la política, que básicamente se centra en la disminución de la exigencia hasta un nivel básico superior, equivalente al A2, lo que apunta hacia un fallido intento por incluir el dominio –en el sentido más estricto de esta palabra– de idiomas extranjeros entre las capacidades profesionales indispensables para entrar a un mercado laboral interno y externo cada vez más competitivo.

El experimento no sobrepasó las capacidades individuales de los estudiantes, porque no es cuestión exclusiva del esfuerzo personal o cognitivo de cada cual, sino que sus resultados fueron consecuencia de un conjunto de factores, ajenos a los educandos, que han condicionado la decadencia e ineficiencia de los programas de estudio, materiales para impartir la asignatura y la permanencia del claustro en las aulas.

La enseñanza del inglés se diluyó por años entre consignas rusas y libros para aprenderlas, luego profesores virtuales que desde las pantallas de los televisores solo alienaban a los estudiantes del contenido porque el elemento principal de los idiomas es interactuar y obviamente, no había retroalimentación.

Hoy, el problema va más allá, a cuestiones de salario y disponibilidad de recursos humanos, de crecimiento del turismo e idoneidad de aquellos profesores para servir como guías a los visitantes foráneos. Es entonces cuando se vislumbra que la génesis de la cuestión no está en las universidades sino en todo el entramado social, económico y educacional que las precede.

No es responsabilidad exclusiva del MES reformar el enfoque y los medios materiales con que disponen para educar a los universitarios en este sentido, lo es de todas las instancias de la educación en Cuba. Nadie va a las casas de altos estudios a aprender de cero, sino a sistematizar lo que ya conocen y aplicarlo a su perfil profesional.

La idea es válida, la necesidad de potenciar las habilidades es indiscutible, pero mientras los estudiantes sigan repitiendo en una y otra enseñanza: Whats your name? How old are you? Where do you live? y obtengan por tales funciones comunicativas básicas la nota que necesitan para aprobar, nadie va a aprender verdaderamente.

Habría que replantearse la forma, el contenido, la metodología para ser más efectivos, no desde las universidades sino desde los grados primarios, inculcar este aprendizaje como una conciencia colectiva en los estudiantes para que sientan la necesidad de saber. Así, cuando alguien quiera probar su currículo y le pregunten: Do you speak english? (¿Hablas inglés?), pueda decir, con conocimientos y seguridad de sí mismos, Yes, I do (Si, yo puedo) y las puertas del mundo se abrirán para ellos y para Cuba.

Sobre el Autor

Vania López Dias

Vania López Dias

Periodista y fotorreportera del Periódico Guerrillero.

Comentarios   

lus
0 # estoy de acuerdolus 15-08-2018 11:01
es muy importante el ingles . sobre todo si vas a migrar , q basicamente es el objetivo de la mayoria de los cubanos
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