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El huevo o la gallina en la era digital

Al parecer retorna la disyuntiva del huevo o la gallina para decir quién manda en la era digital, sin perder de vista que la tecnología apareció para ser utilizada por el hombre y no a la inversa. La última decisión, a fin de cuentas, es de los humanos, no la toman las máquinas ni ningún soporte creado para ellas.

Todo el aparataje que la humanidad creó a través de la historia ha sido para subordinarlo a ella, no para írsele por encima, por lo tanto es sacrílego decir: yo no puedo hacer eso porque la máquina no me lo permite. Si sucediera, tenemos que reprogramar la máquina sin saber hacerlo, entonces hay que buscar a alguien más dotado antes de emprenderla contra el equipo, que al final debe hacer lo que diga el humano.

Se imaginan que sucedería si los maletines nucleares de los presidentes norteamericano y ruso decidieran responder por sí solos y emprender una catástrofe nuclear. Craso error, el dedo del hombre es la única autoridad para decidir.

Para nada es ir contra la tecnología, hecha para brindarnos satisfacción y felicidad, sino contra los humanos desechables, incapaces de revelarse y que se esclavizan o dejan las soluciones a medias o incompletas porque el programa impide hacer tal o más cual cosa.

El día que las máquinas se impongan a los humanos estaremos hablando de una civilización robot, y hay científicos que trabajan denodadamente por conseguir ese tipo de humanoide de metal y plástico, capaz de pensar por sí solo, incluso, se maravillan cuando logran que un ordenador le gané una partida a un famoso ajedrecista.

La ciencia ficción está llena de ingenios que se rebelan contra el hombre cuando son capaces de “pensar por sí solos” y aunque alguna independencia se ha conseguido, todavía en la viña del señor mandan los seres humanos.

¿Quieren ejemplos concretos de la incapacidad humana? Los tecnólogos más antiguos cuando empezaron a desarrollar equipos avanzados para su época hacían engendros automáticos, que al fallar por fluido eléctrico, aún tenían la alternativa de hacer el proceso manual. ¡Ahora no!, cuando se va la corriente y falta un grupo electrógeno auxiliar es el fin del mundo.

Los autos “normales” difícilmente te dejen en la carretera, siempre la voluntad y la genialidad del hombre los pone a funcionar; los autos de última generación, si falla la computadora, cierra y vete que tiene que venir el súper experto.

Ni pedir favor en una tienda para que te cambien un billete, dicen que las registradoras computadorizadas no están diseñadas para eso... ¿Será tan así?

Tenemos muchos ejemplos en que las máquinas se van imponiendo sobre la sabiduría de los hombres, pero hasta cuándo lo vamos a permitir.

Que sepa, hasta hoy día las decisiones las toman las personas y si algo se contrapone, entonces se busca el remedio, no es quedarse de brazos cruzados lamentándose por lo que está mal programado.

La economía y las ramas productivas requieren de su actualización, modernización y desarrollo, pero si una máquina detiene el flujo productivo se cambia el programa y de ser necesario se sustituye el aparato.

La tecnología se ha colado en los hogares de las naciones de mayor desarrollo: son las casas inteligentes que riegan automáticamente su propio jardín, cambian el canal del televisor casi con solo mirarlo, ajustan la temperatura según las necesidades del cuerpo y hacen miles de maravillas más, pero ojo, allí manda el dueño.

Si el humano por naturaleza se resiste a ser esclavizado por un congénere, a quién se le ocurre pensar que lo será por una invención que él mismo creó; lo que sí estoy seguro es de que para actuar con esos adelantos hay que tener un pensamiento independentista y no creer que todo está perdido. Yo fabrico algo para que me sirva, si no lo modifico; es la máxima que más se ajusta, y si escribo esto, es porque está pasando.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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