Actualizado 24 / 11 / 2017

buscar en guerrillero

Facebook Twitter Youtube  Rss 

19ºC
28ºC
Estado del tiempo en Pinar del Río

El SIDA sigue ahí

Enfermedad SIDA

El Sida sigue ahí, no ha desaparecido y tampoco ha disminuido; quizás haya perdido protagonismo internacional ante otras epidemias como el ébola, el cólera y los arbovirus, dengue, chikungunya y el muy temido zika.

Es notable, para quien converse a diario con los jóvenes, que tienen un bajo nivel de percepción de riesgo, desconocen que están entre los principales sujetos vulnerables e incluso uno me preguntó si esa enfermedad existía todavía.

Muy reciente tuve la oportunidad de departir con especialistas pinareños que apostan por brindarles un mejor nivel de vida a enfermos seropositivos, concientizándolos en la adherencia a los compuestos retrovirales, altamente costosos para el Estado, pero muy beneficiosos para atenuar la enfermedad, porque aunque no la curan, alargan la supervivencia.

Estas son las razones que motivan este comentario, porque el VIH abrió la puerta a sus secretos en la medida que avanza la tecnología, y lo más reciente se conoció en Nature, una publicación científica, que ahora ubica el origen y propagación en la ciudad de Nueva York.

Dice Nature que “un grupo de científicos de las universidades de Cambridge (Reino Unido) y de Arizona (EE.UU.) lograron la reconstrucción del origen de la pandemia del sida, gracias a un innovador y revolucionario método”. En sus conclusiones afirma el VIH-1, responsable de la mayoría de los contagios, saltó a través del Caribe –desde África- a Nueva York aproximadamente en 1970.

Para demostrar su hipótesis usaron un avanzado sistema para el análisis del material genético con muestras de suero de pacientes infectados con VIH, tomadas antes de que se descubriera la enfermedad, eso significa ADN con tejidos con más de 40 años de edad.

Sin embargo, hasta ahora se creía que los primeros pacientes fueron los reconocidos en California por vez primera en 1981.

Todo lo anterior es ciencia constituida y sirve para demostrar cuánto interés han mostrado los investigadores para hallar una vacuna capaz de neutralizarlo, pero hasta ahora es infructuoso y la biotecnología es la que permite alargar la vida de los enfermos, siempre y cuando muestren responsabilidad suficiente en el uso de los preparados medicamentosos.

Y si suponemos que los más vulnerables son los jóvenes entonces debemos alertarlos y sin meter miedo, como dice la gente, armarlos de algunas estadísticas para que comprendan lo serio de la situación.

Los países que anualmente suman más nuevos contagios en América son Argentina, Paraguay, Colombia, Bolivia y Ecuador. La situación de Cuba es diferente, no tiene un lugar alarmante en la lista, pero no significa que esté exenta de problemas, porque nacionalmente cada año aparecen nuevos portadores y Pinar del Río, como provincia, regularmente estuvo entre las prolijas a aumentar.

Hasta el año pasado estaban contagiadas en el mundo 36,67 millones de personas y el SIDA está ahí, agazapado, esperando cada vez por nuevas víctimas, sin importar la edad, el sexo y las preferencias sexuales, la raza, el credo o las posibilidades económicas.

El asunto hay que verlo a fondo y con responsabilidad, como hace el grupo de enfrentamiento de la Dirección Provincial de Salud, que trabaja incansable y desde el anonimato para descubrir nuevos posibles contagios y difundir entre la población las medidas de protección individual para preservar su salud y especialmente para conseguir que los pacientes apliquen correctamente los medicamentos antiretrovirales. Y más allá de eso se apoyan en los medios de difusión para llegar cada vez a más personas.

Está demostrado, desde los inicios, que este virus agrede a todos los grupos sociales sexualmente activos, nada tiene que ver con las condiciones de vida, pero sí con el comportamiento humano. Y hay personas que prefieren renunciar a comer, antes que al sexo, y muchos quizás se preocupen más por tomar un paraguas si está lloviendo, que buscar un condón.

Hubo un momento en que el VIH alarmó a toda la población, acudieron a pesquisajes masivos, se presentaban voluntariamente para el test, independientemente de que no pertenecieran a ningún grupo de riesgo, pero ahora todo es diferente, cada cual lo hace según su derecho a decidir.

El sistema de salud cubano establece el análisis para embarazadas, los hospitalizados previstos para intervenciones quirúrgicas, donantes de sangre y otros casos especiales, pero hay un notable número de individuos que quedan fuera de la posibilidad de la investigación, sino muestran su preocupación personal.

En Cuba la vía de contagio casi exclusiva son las relaciones sexuales desprotegidas y no como piensan algunos que es patrimonio exclusivo de homosexuales y prostitutas, el SIDA no tiene rostro, le puede tocar a cualquiera.

Es una enfermedad letal, pero la gente no muere sencillamente porque se contagie, los medicamentos de mantenimiento están disponibles para todos los que los necesiten, y tienen una mayor expectativa de vida los que son consecuentes con el tratamiento.

En el país, desde el principio hubo una voluntad de ayudar y se establecieron diferentes mecanismos, unos más acertados que otros, pero siempre con un carácter humanitario; no se escatimaron recursos ni tecnología, se entrenó al personal y estuvieron muy bien orientadas las campañas de educación sexual, porque junto con la enfermedad surgieron muchos mitos. Ahora hay experiencia, conocimiento profundo del tema y personal muy calificado en todos los sentidos.

Los muertos esencialmente no son por el virus en especial, sino por las enfermedades oportunistas que se presentan, por eso tiene más posibilidades al que se le detecte la infección tempranamente, que a un enfermo avanzado y ya sin remedio.

Es obvio que los humanos no renunciaran al placer sexual, pero deben ser más responsables para tampoco renunciar al placer de vivir.
No enumeramos aquí los grupos de riesgos, son muy conocidos, no hay pretensión de humillar, pero si llamar a la comprensión porque los jóvenes no pueden pagar por su inocencia y los niveles de responsabilidad de la familia, dicho con toda honestidad, han disminuido.

Hay un propósito universal de la ONU de eliminar la enfermedad para el 2030, pero se necesitan 36 000 millones de dólares cada año para ese empeño. Realmente hasta ahora no existe una vacuna salvadora que sane a los enfermos, pero si muchos candidatos vacunales para conseguir esa panacea que resuelva el problema. Los compuestos retrovirales ayudan a prolongar la vida, se han perfeccionado, pero hay que usarlos sistemática y adecuadamente.

Y una muestra de la seriedad del problema es que el pasado año debutaron 1,8 millones de nuevos casos en el mundo y más de 35 millones han muerto desde los inicios de la epidemia.

Les muestro unos datos aleccionadores de las estadísticas mundiales de la Organización Mundial de la Salud, hasta el pasado año las mujeres portadoras mayores de 15 años, sumaban 17,8 millones y los jóvenes menores de 15 años, totalizaban 2,1 millones.

Por suerte las nuevas infecciones por el VIH en niños descendieron un 47 por ciento desde 2010, o sea de 300 000 casos a 160 000.

Aunque para tranquilidad de todos, Cuba no presenta infecciones de madre a hijo por la vía intraplacentaria, como tampoco por derivados de la sangre.

Según ONUSida, la institución de las Naciones Unidas para el enfrentamiento, la tuberculosis continúa como la principal causa de muerte de las personas que viven con VIH y es responsable aproximadamente de una de cada tres muertes, aunque no en todas las regiones tiene que portarse igual, porque es sabido que África, como el área más desvalida, tiene más dificultades que América, Asia y el resto del mundo.

De todas formas, lo más importante no son los números, sino acudir a las áreas especializadas a someterse a pesquisaje si hubiera una duda por una relación desprotegida, que no debería suceder, pero al menos si ocurriera, tratar de subsanarlo. No investigarse es convivir con la duda y más vale precaver; además está asegurada la confidencialidad, una inviolable norma del Minsap.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

Enviar un comentario como invitado

0
  • No se han encontrado comentarios

Red 2.0

Aplicación móvil
Extensión para su navegador

Periódico Guerrillero