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Joven con brazo vendado

Mario Luis espera que no reviente su otro brazo / Foto de Susana Rodríguez Ortega

Después de que aquel tipo le vaciara la jeringuilla cargada de aceite en cada brazo, Mario Luis se pasó una hora frente al espejo, y otra... Antes de que cayera la tarde sus bíceps habían crecido un tanto y esa emoción le hizo olvidar el dolor repentino en su codo y antebrazo derechos.

Una semana más tarde le volvieron a inyectar 20 centímetros cúbicos (cc) en las extremidades superiores.

“Ese día tomé dos dipironas para que no me diera fiebre alta. Me dijeron que hiciera bastante ejercicio, que quemara todo el aceite. Si no lo quemas bien se te puede correr hacia cualquier lado del cuerpo, ¿ve´?”, relata desde su casa en La Guanajera, como llama la gente al consejo popular Comandante Pinares.

Mario tiene 23 años de edad, lleva el pelo teñido de rojo y una bermuda por las rodillas, trabaja en el centro de elaboración de TRD Caribe y le fascina escuchar reguetón a todo volumen. “Es un buen muchacho”, dicen sus vecinos.

¿Te pusiste aceite de cocina?
“De comer, sí. Yo quería llegar a 22 pulgadas. Mi hermano, que es jimagua conmigo, se inyectó seis veces con un conocido de su trabajo y me embulló para que lo siguiera, pero nos fue mal a los dos. Hice una celulitis en el brazo derecho y tuve que ingresar en el hospital nuevo. A los cuatro días de estar allí, cayó mi hermano.

“Al principio tenía pena de decirle al médico lo del aceite pero terminé contando la verdad. Me aplicaron mechas por dos semanas. La doctora dijo: ‘Te vas de alta pero puedes volver en unos días o en un mes’. Después, el costado este reventó solo –advierte señalando el vendaje de su brazo– empezó a drenar y le dije a mi mujer: ‘hay que ir para el hospital de nuevo’. Me metieron al salón de operaciones y sacaron bastante aceite. Ahora tengo la herida abierta y continúan haciéndome curas”.

¿Qué tal le va a tu hermano?
“Se ha recuperado mejor que yo, ya está trabajando y todo, pero todavía le queda aceite dentro”.

Mario Luis sabe de otros chicos que se han aplicado aceite de maní, testosterona y hasta synthol, popular este último entre los culturistas de Reino Unido y Estados Unidos.

“Una dosis de synthol vale 25 dólares porque lo traen de afuera, es difícil llegarle”, acota.

***

Usar estas sustancias para promover la proliferación de la masa muscular puede provocar efectos secundarios como trombos, quistes y parálisis de las fibras musculares, e incluso, parada cardiaca si los químicos entran directamente en la circulación sanguínea.

El doctor Raciel Breijo, jefe de servicio de Ortopedia y Traumatología del hospital clínico quirúrgico Abel Santamaría Cuadrado, asegura que la tendencia es nueva en nuestro país. La misma encuentra adeptos entre jóvenes y adolescentes preocupados por mejorar su apariencia física.

“La sustancia tiene dos efectos negativos: uno mecánico y otro químico. El primero se manifiesta cuando se inyecta líquido a una cavidad cerrada como el brazo o antebrazo. Al aumentar la presión se produce compresión de estructuras como nervios, vasos y músculos, no llega la sangre adecuadamente produciéndose en algunos casos la muerte de los tejidos, explica el ortopédico.

“El efecto químico consiste en que dichas sustancias no están destinadas para ser absorbidas en esas zonas, lo cual provoca la infección.

“En el exterior hay bacterias y una bacteria inoculada profunda produce los llamados abscesos que son muy serios. Los especialistas, para aplicar una inyección, limpiamos la piel, lavamos, usamos alcohol, jeringas desechables o estériles. Como estudiamos anatomía, dominamos los puntos o lugares donde la aguja puede penetrar; pasos obviados en las prácticas de estos jóvenes”.

¿Qué seguimiento se da a los pacientes?
“Se intenta controlar la infección con un tratamiento conservador: se ponen antibióticos, fomentos fríos pero a la larga hay que llevarlos al salón, abrir y drenar. En ocasiones se extrae el aceite puro, con algunos cambios de coloración. Otras veces se saca el pus más el área necrosada.

“Cuando se ejecutan procederes constructivos en zonas de necrosis muy grandes hay que injertar piel y quedan cicatrices. Las cirugías frecuentes y las mechas ocasionan que los músculos se desusen por meses y se atrofien.

“Si la sustancia lesionó un trayecto nervioso, la función de ese nervio, ya sea sensitivo o motor, se altera. En los peores casos hay que amputar el miembro”.

¿Qué áreas del cuerpo son las más afectadas?
“Brazos, fundamentalmente cara anterior del brazo, hombros y muslos”.

Son pocos, pero existen muchachos que han logrado salir ilesos. ¿Cómo lo consiguen?

Generalmente se ponen una dosis pequeña. El error más grande es inyectar mucha cantidad en un lugar fijo. Creo también que influye la suerte, porque no hay garantía para un proceder que ocurre fuera del hospital, en lugares sin condiciones. Quizá el aceite que utilizaron no posee un efecto químico tan severo.

Unos bíceps pronunciados como los de Vin Diesel ayudan con las nenas. Los chicos quieren ser Cristiano Ronaldo, La Roca... como si fuera fácil, como si 20 cc de aceite flotando en su membrana muscular lo resolvieran de pronto, 20 cc que alcanzan para freír una salchicha podrían desbaratar los sueños de cualquiera. Muchos saben esta verdad y aun así se aventuran. El doctor Breijo ha conocido a estudiantes de Medicina, con acceso a bibliografía científica e información actualizada que han optado por inyectarse sin medir las consecuencias.

***

“La inyección de aceite u otra sustancia en el cuerpo humano para la proliferación artificial de los músculos es similar al fraude académico”, alega Andrés Cañarte Aymerich, especialista del centro provincial de Medicina Deportiva y médico del equipo de béisbol pinareño.

“Para tener un cuerpo esbelto hay que ir al gimnasio, sudar. Lo otro es una vía trampa, no haces esfuerzo y acudes al doping, a uno de los tantos tipos de doping que existen”.

Al doctor Cañarte, de 65 años, lo conocimos alzando pesas en el gimnasio El Coliseo. El dueño del recinto, Abel Núñez, también accedió a conversar con estas reporteras.

“Llevo en el culturismo toda la vida. Antiguamente tú no veías a la gente inyectá’, es cosa actual, de los más nuevos.

“Mijaín López está fuerte y no tiene tanto músculo. Si ves a un hombre muy musculado te lucirá raro, porque nadie es así al natural.
“Tonificar el cuerpo no se logra en dos días, es un trabajo de años”.

Según Andrés Cañarte Aymerich, el cuerpo ha de cultivarse con ejercicios y no con químicos / Foto de Susana Rodríguez OrtegaSegún Andrés Cañarte Aymerich, el cuerpo ha de cultivarse con ejercicios y no con químicos / Foto de Susana Rodríguez Ortega

¿Usted, que ha sido campeón nacional de la disciplina, qué recomienda a sus discípulos?
“Lo primero es que jamás empleen químicos que a la larga solo les provocan daño. Para ser un buen culturista debes dejar de consumir grasa, sal, azúcar, comer carbohidratos, hacer un entrenamiento dosificado, ser disciplinado, no ingerir bebidas alcohólicas y tener una vida tranquila. Es difícil hasta para los profesionales”.

***

Por un año completo Mario Luis tendrá que olvidar la rutina de ejercicios que él y su hermano seguían desde la casa. Ha bajado de peso en los últimos meses.

Yo le rezo a Dios para que no reviente el otro brazo, dice. Algunos se acercan a mí con curiosidad y les aconsejo que ni se metan en esto, que lo que pasé fue negro. Pero la gente no hace caso, quiere probar.

Al pie del sillón donde está sentado el jimagua, su pequeño hijo le enseña el sol que acaba de pintar. El niño reclama la atención de su padre todo el tiempo. Su padre, para él, es un hombre fuerte.

Escrito también por Elizabeth Colombé Frías

Sobre el Autor

Susana Rodríguez Ortega

Susana Rodríguez Ortega

Licenciada en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río Hermanos Saíz Montes de Oca.

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  • Invitado - Luis

    Excelente reportaje que sirve como advertencia para los que intentan a traves de metodos peligrosos cambiar su anatomia.

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