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Cuando nos remueven los cimientos

Cuando nos remueven los cimientos

Mientras amamantaba, por primera vez, al recién nacido, no pudo contener el llanto. Todos le preguntaron si se sentía bien. Ella con voz entrecortada logró decir: “es la emoción de tener en brazos a mi hijo. ¡Esto es lo que más se ama en el mundo!”

La respuesta generó debate entre quienes estábamos en aquella sala de maternidad. “Yo te puedo decir que el amor de los padres por los hijos es el más grande, porque no importa cómo sean, dónde estén o qué hagan, en el corazón de un padre siempre hay ternura y perdón para sus hijos.” Así expresó una de las madres presentes. Luego de escuchar opiniones, una anciana con más de cincuenta años de casada y quien fue a conocer al cuarto bisnieto, expuso su criterio: “Es cierto que el cariño por los hijos es ilimitado, pero hasta cuándo es especial el sentimiento de la pareja. Porque el amor por lo hijos a uno le nace, sin embargo, los esposos se llegan a querer a tal punto, que deciden compartir todo lo que son y tienen.” Y yo, en medio de toda aquella lluvia de ideas, y defensora a ultranza del valor de la amistad, como si pudiera convencerlos, les dije: “Yo tengo hermanos con los que no comparto la sangre, sino el espíritu, la realidad, la vida. Están cuando los necesito y cuando no también. Son como dijera Martí, “remedio seguro para todos las penas”. Después de intercambiar acerca de sentimientos y emociones, llegamos a la conclusión que no existe amor más grande que otro, sino distintos tipos de amores, e igualmente, diversas maneras de demostrarlos. Se ama la familia, la pareja, los amigos, el suelo donde nacimos, una mascota, la naturaleza, la profesión que estudiamos, la gente, la vida.
Porque el amor no consiste en un solo sentimiento, sino en la confluencia de muchos de estos. Incluye comprensión, respeto, ayuda, perdón, entrega, pasión, afinidad, confianza, bondad, devoción, unidad, estima. El ser humano lo obsequia en una palabra, una mirada, una caricia... Particularmente uno sabe que siente amor hacia alguien, cuando nos place compartir el tiempo con el otro ser, cuando preferimos la felicidad de esa persona por encima de nuestro bien propio, cuando sus virtudes minimizan la oscuridad de sus defectos, cuando a pesar de las circunstancias, esa persona, nos remueve los cimientos.

Sobre el Autor

Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba

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