Actualizado 22 / 02 / 2018

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El verdadero amor

Pareja de enamorados / Foto: Januar Valdés Barrios

Pareja de enamorados / Foto: Januar Valdés Barrios

El amor no tiene nada que ver con el pelo rubio o trigueño, nada con la musculatura, con hermosos y reconfortantes glúteos, o con ojos acaramelados y senos apetitosos repletos de silicona, es más... mucho más...

Hace unos días un amigo de unos 80 años nos hablaba de su esposa, llevan casi 60 de matrimonio, y ella está un poco delicada de salud, incluso de la mental. Olvida hechos, pierde a veces el sentido de donde está y hasta borra quienes son algunas personas, pero algo reconforta al esposo, siempre lo reconoce a él y a la familia, y lo más importante: la tiene todavía consigo cada mañana, cada anochecer, y eso para él basta.

El amor se cuece en la vida diaria, en el apoyo mutuo en los tiempos de crisis, en el andar juntos en los tiempos de infortunio y enfermedad, en el enfrentar unidos la partida de los seres queridos y en disfrutar los momentos de alegría, los días de fiesta, cumpleaños y navidad, y con el tiempo, con la llegada de los hijos y nietos.

Radica ese sentimiento en el respeto y en el cuidado hacia la persona que escogimos para la vida, en la preocupación mutua por el bienestar del otro y en el compartir los problemas y preocupaciones diarias.

Al llegar el 14 de febrero, muchos corren para las tiendas a comprar regalos, flores, joyas y otros reservan en lujosos restaurantes, y eso no está mal, si lo principal marcha bien. No es que esté en contra del romanticismo, no, sencillamente hay esencias que deben existir en una relación, por siempre y no por un día, como la bondad, el respeto, la humildad, el bien y la fidelidad, verdaderos pilares donde se sustenta la pareja.

El amor, sin dudas, es el día a día. El revoltillo de huevos que preparas en la mañana para el desayuno de la familia, los platos que friegas para aliviar el trabajo del otro, el compartir las labores hogareñas y la educación de los hijos, el beso en la noche antes de dormir y los buenos días, junto a la primera taza de café de cada mañana.

Una jovencita nos dijo hace poco que el amor en estos tiempos dura poco, que está a veces limitado, porque hay muchachas que no se permiten el lujo de enamorarse, y algunos muchachos...ni hablar, ellos quieren una relación de una noche: gozar y divertirse es la cuestión.

Sin embargo, en todos los tiempos-y ahora también- ha habido historias lindas para contar, como la del rey Shah Jahan y Mumtaz Mahal, la perla del Palacio y la favorita. A la muerte de esta última, el esposo construyó en su memoria el mausoleo Taj Mahal, con el que quiso ofrecerle la corona que no tuvo en vida. La edificación duró veintidós años, pero ese tiempo no fue suficiente para que el enamorado olvidara a su amada.

Todo ser humano anhela que alguien en el mundo lo quiera así, que esté presto a la entrega total y desinteresada, a dejar el orgullo innecesario y a hacer de nuestro corazón un delirio y del cuerpo un manojo de rosas anhelantes de caricias, pero sería bueno preguntarnos ¿Entregamos nosotros una pasión así?

Sobre el Autor

Ana María Sabat González

Ana María Sabat González

Licenciada en Español y Literatura, periodista de Guerrillero. Ha sido profesora de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca. Se dedica al periodismo desde el año 1996 y aborda en sus trabajos diferentes temáticas sociales y políticas.

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