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Deporte para discapacitados: una alternativa de vida

Los chicos en una de las sesiones de entrenamiento en la pista de la EIDE Ormani Arenado. / Fotos: Víctor Manuel Blanco

Los chicos en una de las sesiones de entrenamiento en la pista de la EIDE Ormani Arenado. / Fotos: Víctor Manuel Blanco

Con más fuerza que el más osado de los políticos, el más diplomático de los embajadores o el más acérrimo de los profetas, el deporte puede calar en las multitudes, haciéndolas preservar las más insalvables limitaciones culturales, religiosas o físicas.

En el afán de masificar esa práctica en nuestra sociedad, la Revolución cubana tuvo muy presente la creación de mecanismos que lograsen involucrar en la práctica de la cultura física y la recreación a personas con discapacidades de cualquier tipo.

Fue esa una, entre las muchas razones, por la cual fue fundada el 14 de marzo de 1980 la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (Aclifim), organización que junto a la Asociación Nacional de Sordos de Cuba (Ansoc) o la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (Anci), promueven la práctica del deporte como vía de rehabilitación, esparcimiento e integración de sus afiliados.

En su página oficial en internet, la Aclifim aclara que esa organización acoge a personas con discapacidad evidente y permanente en una o más extremidades, que no sea provocada por el desgaste propio de la edad (vejez) o asociada a retraso mental y personas con amputación de uno o más miembros.

Por la amplitud de su espectro, es ese el organismo con mayor número de miembros vinculados al movimiento deportivo y por ende, el de mayores resultados, tanto a nivel nacional como internacional.

En el caso de la provincia Pinar del Río, la Aclifim cuenta hoy día con 4 994 asociados (2 529 hombres y 2 669 mujeres), afiliados en 133 organizaciones de base que tributan a ejecutivos municipales.

¿Cómo se gesta el deporte para discapacitados en Vueltabajo?

“En cada dependencia municipal existe un vicepresidente encargado de atender el deporte y la recreación, el cual trabaja estrechamente vinculado a los Combinados Deportivos en la captación y seguimiento de los posibles talentos. “A su vez, la subdirección de actividades deportivas del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) cuenta con un departamento, cuya función es rectorar el trabajo de las tres asociaciones en la provincia.

“A partir de las organizaciones de base se hace una labor de conjunto con el INDER para ir buscando los atletas, aquí se incluye además de las personas con discapacidad físico motoras, las que tienen algún tipo de discapacidad intelectual”, asegura Daima Breijo Rodríguez, vicepresidenta provincial de la Aclifim encargada de atender el deporte.

En ese sentido, Juan Enrique Piñeiro Sánchez, jefe del departamento provincial de atención a personas con discapacidad del INDER, afirma que en cada territorio se nombran facilitadores para que visiten las escuelas, los consultorios médicos o los hogares de las personas con aptitudes para incorporarse a la práctica de ejercicios físicos y el deporte.

Una vez captados y como paso previo a ser elegibles, una comisión integrada entre otros especialistas por un fisiatra, evalúa si la limitación del posible atleta le permitirá la práctica sistemática de ejercicio físico.

De esa manera, se ha logrado conformar en la provincia un fuerte movimiento integrado por 287 atletas, 106 de los cuales son considerados como practicantes sistemáticos.

“Cada municipio realiza en el primer semestre del año sus eventos competitivos; como no hay una gran cantidad de atletas discapacitados estos se insertan dentro del deporte convencional”, explica Juan Enrique Piñeiro.

Celebrados esos certámenes, se organiza una justa provincial para las categorías inferiores y otra para mayores, esta última generalmente efectuada en los meses de octubre o noviembre.

El profesor José Raúl Camacho Zamora  asegura sentirse como un padre para los jóvenes atletas.El profesor José Raúl Camacho Zamora asegura sentirse como un padre para los jóvenes atletas.

LOS PROTAGONISTAS Y SUS HISTORIAS

Un antes y un después en la práctica del deporte para discapacitados en Pinar del Río resultó la participación por primera vez de un grupo de atletas del patio en la edición 50 de los Juegos Escolares Nacionales, acaecidos en el 2015.

A raíz de ese evento, fue creada una facilidad temporal en la escuela de iniciación deportiva (EIDE) Ormani Arenado que permitió a un reducido grupo de atletas discapacitados hacer vida interna en ese centro.

En la actualidad, cuatro adolescentes en la modalidad F47 de atletismo (tres pertenecientes a la Aclifim y uno a la Anci) permanecen durante todo el curso preparándose para los diferentes circuitos competitivos que se organizan en el año.

Christian, Daniela, Alexander y Leodanis son los nombres de estos pequeños que según afirman, ven hoy la vida desde una perspectiva diferente gracias al deporte.

“Cuando era chiquito yo vivía corriendo y siempre mi mamá me decía que iba a ser deportista -asegura el palmero Christian Rodríguez- ya cuando llegué a la Primaria un profesor me comenzó a entrenar y así fue como entré a la Eide”.

Para el bisoño atleta, quien hoy compite en 100, 200 metros y salto de longitud, ese cambio no fue en principio fácil.

“Sentí un poco de complejo, porque conocer a gente nueva en una escuela nueva no es tan fácil, ya después me fui acostumbrando y hoy tengo muchos amigos”.

En el 2017 Christian obtuvo una medalla de oro y una de plata en 100 metros planos y salto de longitud, respectivamente, en el torneo nacional de su categoría con asiento en Las Tunas, resultados que lo hacen soñar en grande: “Tengo aspiraciones de llegar al equipo Cuba, dar un buen aporte a este país”.

A diferencia de su compañero, Daniela de la Caridad Pedroso León, jamás sintió ningún tipo de temor cuando decidió que sería el deporte el camino a escoger para regir los destinos de su vida.

“Pensé siempre que yo era igual a los demás, no sentí miedo por lo que podía pasar, tenía que luchar por lo que quería”, afirma.

Esta hermosa niña, quien se confiesa hogareña y amante de los videojuegos, reconoce que el deporte ha sido una fuente de inspiración en su vida: “Estoy mejor, tengo más fuerza y creo que puedo llegar a donde yo quiera”.

No obstante, ya piensa en un plan B para su futuro: “Siempre me ha gustado la medicina, pero hay que ver”, culmina diciendo con picardía.

Entre todos, el espigado Alexander Casas Martínez es el más introvertido, o al menos así lo demuestra ante la grabadora de este reportero.

Desde pequeño soñó con ser ciclista y ese anhelo casi lo llevó a declinar la propuesta que, tras verlo jugar al “toca’o”, le hiciera un profesor para practicar atletismo.

“Al final me decidí y vine a esta misma pista a hacer unas pruebas. Ese día no quise correr y mi papá se puso muy bravo, el problema era que me sentía acomplejado, nunca había salido para la ciudad, al final me quité el pantalón y el pulóver y le di una vuelta a la pista”.

Fueron tan buenos sus tiempos ese día, que los entrenadores le aconsejaron que ese debía ser el camino a escoger si quería llegar lejos en la vida.

“Eso fue en tercer grado y desde entonces comencé a venir a entrenar todos los sábados al “Fajardo” desde el 13 de Viñales”.

Hoy su esfuerzo se ve recompensado con dos medallas de oro alcanzadas el pasado año en Las Tunas, en las modalidades de salto de longitud y 400 metros planos, y la condición de atleta de perspectiva para ascender al equipo nacional.

Christian durante una sesión de entrenamiento con las vallas.Christian durante una sesión de entrenamiento con las vallas.

Con 15 años, Leodanis Pofa Vélez es el mayor del grupo y aunque entrena diariamente junto a sus compañeros en la pista atlética de la Eide, desde este curso es oficialmente plantilla de la Escuela de Profesores de Educación Física (EPEF).

Para este jovencito de Sandino todo comenzó luego de que el comisionado de atletismo en ese territorio, sorprendido por su velocidad, le conminara a incorporarse al movimiento deportivo de la Aclifim.

“La verdad es que el inicio fue en mi escuela. Era muy bueno jugando al fútbol, él me vio correr y me llevó a la municipal, gané y decidieron que fuera al nacional en 100, 200 y salto de longitud, ahí obtuve medallas de oro, plata y bronce, en ese orden”.

Con ese palmarés, Leodanis fue rápidamente tenido en cuenta para ocupar una de las pocas vacantes que como facilidad temporal otorgó la EIDE, no obstante, su experiencia personal allí en un comienzo no fue la más placentera.

“Al principio yo nunca quise estar en una escuela de deportes, pero vi que esto estaba bueno y me quedé, soy como otra persona cualquiera, lo que por cosas del destino nací así”.

Un ejemplo para estos pequeños atletas lo constituye Yoslán Arteaga, a quien un trágico accidente le impidió volver a caminar cuando apenas tenía 19 años.

“A esa edad uno es joven y piensa que ahí se termina la vida, pero ya después no. Empecé la rehabilitación y vi a otras personas que estaban igual o peor que yo y salían adelante”.

Captado por una metodóloga en su natal Briones, en el 2011 se vinculó al deporte para personas discapacitadas. Una etapa que recuerda como muy fuerte, pues a principio debía viajar diariamente desde ese poblado hasta la capital provincial.

Aun así, en su primera participación en un certamen nacional obtuvo tres metales bronceados. “Así supe que podía ser alguien, de ahí hacia acá todo ha sido plata y oro”.

Aunque ha participado con muy buenos resultados en varias de las ediciones de la carrera Marabana, las modalidades en las que más destaca en la actualidad son el disco y la bala.

A los 28 años de edad y a pesar de su limitación, Yoslán vive la vida como cualquier joven de su edad, tal es así que confiesa haber construido casi sin necesidad de ayuda su propia vivienda en el reparto Ceferino Fernández Viñas de la ciudad.

“Intento hacer mi vida normal, no me limito por estar en una silla de ruedas, he tratado de ser un ejemplo para el resto, para que vean que por una limitación la vida no se termina, sino que puede existir un futuro”.

Fachada de la sede de la Aclifim en Pinar del Río.Fachada de la sede de la Aclifim en Pinar del Río.

UNA TAREA DE AMOR

Nada de lo que han llegado a conseguir estos chicos en sus respectivos deportes sería posible sin la guía acertada: el trato amable y el apoyo de los entrenadores, metodólogos y directivos del INDER y la Aclifim, quienes trabajan arduamente por fomentar su desarrollo físico e intelectual a pesar de las fuertes carencias materiales.

José Raúl Camacho Zamora, entrenador de atletismo de las categorías 13-14 años, conoce muy bien de ese esfuerzo, él se encuentra desde hace tres años al frente de los atletas de las tres asociaciones Anci, Aclifim y Ansoc.

“Soy un profesor nuevo, pero desde pequeño siempre anduve con mi padrastro que es profesor también de discapacitados; es una cosa que él me inculcó, fui incluso guía de un atleta ciego y te confieso, uno termina siendo como un padre para estos chicos”.

De muy cerca le llega también a Justo Luis González el amor por la enseñanza del deporte, pues durante casi una década fue atleta de la categoría F47, tiempo en el cual cosechó un rico historial de lauros.

“Fueron muchos años de sacrificio y lo que uno hizo como atleta quiere ahora transmitírselos a ellos”, dice con voz pausada el actual estratega del equipo de atletismo de mayores.

Por su impronta, Justo Luis conoce de primera mano cuánto le aporta la práctica sistemática de deportes a los jóvenes que hoy prepara.

“En mi caso te diré que hice muchos amigos, tuve la oportunidad de hacerme licenciado y verme como uno más en la sociedad, así que eso trato de enseñarles a los muchachos, que aunque no logren llegar lejos en el deporte, la rehabilitación, la integración a la sociedad y la salud quedan”.

MANTENER LO HECHO Y MIRAR AL FUTURO

Con una rica trayectoria histórica en lo que a resultados se refiere, Vueltabajo trabaja duro para elevar el número de practicantes sistemáticos, así como la cantidad de atletas promovidos a centros de alto rendimiento. Un paso concreto en ese objetivo, será el hecho de que a partir del próximo curso escolar, un total de nueve estudiantes-atletas formarán parte de manera oficial de la EIDE Ormani Arenado.

En un mundo en el que deporte se convierte cada día más en un negocio, los atletas en productos vendidos al mejor postor y donde la sombra del dopaje empaña su verdadera esencia, la práctica de este entre personas con limitaciones físicas continúa siendo un ejemplo meritorio de superación.

Continuar su expansión y desarrollo como fuente de reinserción social, rehabilitación y modo de vida sano en Cuba, hará que muchos otros como Christian, Daniela, Alexander, Leodanis o Yoslán puedan hallarle un nuevo y mejor sentido a la vida.

Sobre el Autor

Victor Manuel Blanco González

Victor Manuel Blanco González

Licenciado en Periodismo en la Universidad de Pinar del Río, Hermanos Saíz Montes de Oca.

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