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Camino a los 35… para hallar pinareños más aptos

Doctora María Beatriz Iglesias Rojas. / Fotos: Pablo R. Brizuela Chirino

Doctora María Beatriz Iglesias Rojas. / Fotos: Pablo R. Brizuela Chirino

Hay muchas formas de asegurar el futuro: en la economía, la industria o simplemente formando mejores ciudadanos para el progreso.

Un exponente sobresaliente de cómo marcha la provincia es que mientras en el resto del país la tasa de mortalidad por causa genética estaba en 0,73, el pasado dos de octubre, aquí se hallaba en cero.

La doctora María Beatriz Iglesias Rojas, especialista en genética clínica y directora del Centro Provincial de Genética, adscripta al hospital provincial pediátrico Pepe Portilla, accedió a mostrar, de la manera más simple, cómo lo hacen.

“Esta institución de Salud se creó con el objetivo de acercar los servicios de genética a la población. Somos un nivel secundario de atención; el primario está en los municipios y policlínicos, el terciario se consideran los lugares de referencia nacional, en este caso los hospitales “González Coro” y el “William Soler”, en La Habana.

“Simultaneamos la acción asistencial con la docente e investigativa. En la docencia la impartimos en pregrado a segundo año durante el segundo semestre; lo hacemos igualmente a posgrado para especialistas en Medicina General Integral y en la formación de algunas especialidades como la Pediatría, Oncología, Higiene y Epidemiología y Estomatología, que casi todas tienen enfermedades que nos competen a nosotros.

“Recibimos a las pacientes que tienen un riesgo genético incrementado. Se realizan estudios como la amniocentesis, un proceder invasivo, que se realiza si es necesario entre las semanas 17 y 20. En esta prueba buscamos enfermedades cromosómicas en el feto: extraemos muestras y formamos un cariotipo de la criatura y los que resultan negativos son los que le llamamos aberraciones cromosómicas”.

La doctora María Beatriz explica que la atención del servicio de ultrasonografía oscila entre 50 y 60 pacientes diarias, que se promedian en tres equipos, dos de ellos de última generación y que fueron donados por la embajada de Japón en La Habana, a través de la organización Humanity and Inclusion, que anteriormente estaba a cargo del programa Hándicap.

Estos medios más avanzados aseguran diagnósticos más precisos del feto, como la prevención de bajo peso al nacer y la prematuridad, así como detecciones anticipadas de posibles enfermedades de las gestantes.

El centro cuenta con cinco genetistas clínicos, tres ultrasonografistas, dos de ellos doctores especialistas en Ginecología, entrenados en el ultrasonido de diagnóstico prenatal y una radióloga, que tiene además la función de evaluar los casos de genética clínica y realizar complementos como rayos X, tomografías o resonancias.

También funciona un laboratorio de citogenética con muy buen equipamiento y técnicas (biólogas o licenciadas) entrenadas, quienes analizan las muestras de electroforesis de hemoglobina, un análisis muy sensible porque en la población cubana hay gran cantidad de portadores de sicklemia. Los diagnósticos de una pareja de sicklemios puede garantizar el estudio y conocer si el niño requerirá de atenciones especiales.

Ellos están en condiciones de hacer cariotipo en la etapa prenatal y en la posnatal en el caso de niños con sospechas de aberraciones cromosómicas.

ADIVINADORES DEL FUTURO

Doctor Luis Raúl Martínez GonzálezDoctor Luis Raúl Martínez González.

El doctor Luis Raúl Martínez González, especialista de segundo grado en Obstetricia y Ginecología, responsable provincial de Diagnostico, es cátedra reconocida por más de tres décadas y media de servicio.

Él define, que “la ultrasonografía en obstetricia es la parte que atiende a las embarazadas, y aquí en genética principalmente se observan y reafirman diagnósticos de alteraciones estructurales del feto.

“Eso quiere decir que si el feto tiene alguna alteración en su morfología, puede que el ultrasonido lo diagnostique en un alto porcentaje. No quiere decir al ciento por ciento, pero sí con elevada posibilidad.

“En primer lugar, el conocimiento del operador debe ser muy elevado y estar constantemente superándose; en segundo, las habilidades, porque quizás el técnico podría tener mucho conocimiento, pero no suficientes habilidades, y eso tiene que ir a la par y en tercer lugar, disponer de un equipo que por lógica tenga buena resolución para ver mejor las imágenes.

“Si tienes esos tres atributos, el nivel de porcentaje de diagnóstico es alto. Fíjense, digo alto, no el ciento por ciento. Porque hay cosas que no pueden ser diagnosticadas y no siempre las anomalías congénitas se presentan en el mismo tiempo”. Luego de las principales aclaraciones, el doctor Luis Raúl profundiza más en que los servicios de ultrasonido están en todo Pinar del Río, pero cuando en los municipios existe alguna duda se remite a este centro provincial de referencia.

Y algo muy importante, que acostumbra a subrayar: “Es que el ultrasonido no diagnostica enfermedades genéticas. Él muestra anomalías estructurales del feto. Lo que sucede es que cuando uno está haciendo un ultrasonido y ve determinados signos indirectos, entonces piensa en que ese feto podría debutar con alguna enfermedad de tipo genética.

“Entonces emitimos conclusiones, por ejemplo uno puede ver determinados elementos que se asocian al síndrome de Down y tenemos que descartar que el feto puede desarrollarlo en lo adelante. No significa que lo tenga, pero hay una asociación que lo supone.

“Desde 1984 empezamos a hacer el pronóstico prenatal de anomalías congénitas y hasta la fecha hemos tenido muchos tipos de equipos de ultrasonido, por lógica, en la medida que ha ido pasando el tiempo, la calidad de ellos ha ido mejorando, porque la tecnología avanza.

“De ahí que existan exámenes en el primer trimestre, entre las 11 y las 14 semanas; las que las personas le llaman “del programa”, alrededor de las 22 o 23 semanas y el estudio del corazón fetal alrededor de las 24 semanas; luego un ultrasonido más a las 28 semanas y otro a las 33, precisamente buscando en la evolución del embarazo cualquier aparición de anomalías que no siempre tienen que surgir en el mismo tiempo.

“Otras ventajas que tenemos con estos equipos, que son de alta tecnología, es que en la parte estructural se pueden estudiar los vasos sanguíneos del feto, ese estudio es lo que se conoce como doppler; en nuestro caso es un doppler pulsado.

“Nosotros, como aclaro, hacemos estudios de los vasos sanguíneos del feto y, hasta cierto punto, podemos realizar una observación favorable o no de la gestante con respeto al embarazo.

“Por ejemplo, si está alterada la arteria uterina, en un futuro la madre podría hacer una hipertensión o un retardo en el crecimiento del feto. Y entonces tenemos en cuenta volver a repetirlo y hacerle el estudio de otros vasos, como el doppler de la artería umbilical.

“Así, sucesivamente hacemos un estudio muy importante que nosotros le decimos la hemodinámica del feto, porque es la circulación a nivel de la placenta. Es la sangre que le está llegando del útero a la placenta y por lo tanto de la placenta al feto.

“Las técnicas con sus avances llevan a que el equipo tenga mayor resolución. Todavía tenemos imágenes en 2D, pero no quiere decir que para un buen diagnóstico se necesite de 3D, porque las dos dimensiones son la generalidad en el mundo. Aunque próximamente podremos tener el transductor de 3D.

“También ahora podemos magnificar la imagen hasta 20, 30 veces el tamaño normal de un determinado órgano, por ejemplo, el corazón; igualmente se colocan las imágenes con la paleta de colores para identificar cada órgano.

“Desde el año 1984 que comenzamos en el hospital Justo Legón Padilla con equipos de muy poca resolución, pero podíamos hacer diagnósticos, y ahora naturalmente el avance es mayor”.

En aquel entonces comenzaron la consulta de genética la doctora María Julia Camargo Fuentes, especialista en Genética y Luis Raúl Martínez González, especialista de segundo grado en Obstetricia, que es todo un maestro en la formación de una legión de nuevos ultrasonidistas en diagnóstico prenatal.

Sobre el Autor

Ramón Brizuela Roque

Ramón Brizuela Roque

Licenciado en Periodismo Universidad de La Habana 1977. Premio Provincial por la Obra de la vida, 2013.Fue redactor reportero en Juventud Rebelde y Trabajadores; colaborador asiduo en Radio Guamá y TelePinar.

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