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Una abuela con 80 años y sigue dando consejos

Estacion experimental del tabaco / Foto: Carlos bauta

Estacion experimental del tabaco / Foto: Carlos bauta

Hace 80 años que desde San Juan y Martínez da consejos a todos los vegueros pinareños y del resto de Cuba y ¡cuánta felicidad llegar a esa edad! y que aún decidas a la hora de aplicar la ciencia y la tecnología.

La Estación Experimental del Tabaco, en San Juan y Martínez, 24 años consecutivos Vanguardia Nacional, es la segunda institución más longeva del Ministerio de la Agricultura y la primera dentro del Instituto de Investigaciones del Tabaco, que tiene una segunda estación en Cabaiguán.

Betty Hernández García, subdirectora de la Estación, se refirió con satisfacción a los resultados favorables del año pasado, por ejemplo participaron en 23 proyectos de investigación, tres de innovación tecnológica, lograron cinco resultados científicos, dos logros económicos y un premio relevante en el Fórum Provincial.

Tuvieron además participación en cuatro eventos internacionales y seis nacionales y aportaron cuatro publicaciones en el Congreso Latinoamericano de las Ciencias del Suelo.

En lo productivo entregaron nueve kilogramos de semilla básica y 12 de híbrida del Criollo 2010, entre otras aportaciones significativas.
A la par impartieron 248 acciones de capacitación a 229 productores de tabaco de la provincia y el país.

En la actualidad trabajan en una variedad de tabaco negro para la producción de capa y de tripa; también en una de semillas híbridas, las que se prueban con varios productores de la zona.

¿Por qué el cubano es mejor?

“Porque se distingue del resto del mundo, con una cantidad de parámetros de degustación, en esto valoramos – aclara Betty- la fortaleza, la nicotina, el sabor, el aroma, el color de la capa, lo que es medido por un equipo especializado de degustadores.

“Estos catadores hacen una prueba y son los que valoran la calidad del producto, porque el mercado internacional aprecia si reúne todos los parámetros, ¡entonces es un distinguido tabaco negro cubano!, no importa la genética que tenga”.

Antes de la creación de la Estación hubo un antecedente, productores y científicos pinareños empezaban a realizar estudios sobre la hoja del tabaco en la provincia en la finca “Las Delicias,” del señor Francisco María Pérez.

En dicho lugar se trabajó con tres hectáreas de tierra y en ella un total de quince experimentos, los cuales se aprobaron definitivamente en la Comisión Nacional de Propaganda y Defensa del Tabaco Habano ﴾CNPDTH ﴿ celebrada el 29 de Junio de 1932
En el año 1935 el ingeniero agrónomo, Román Pérez, presentó un documento en el que fundamentaba la necesidad de crear un centro que se encargara del tratamiento del tabaco cubano.

En su texto expuso “es de inmediata necesidad llegar a la unificación del tipo de tabaco, cómo lo hacen los países de agricultura adelantada con todas las plantas, desplazando de nuestros campos la infinita mezcla de variedades. En fertilización tenemos todavía mucho que estudiar y en cuanto a la desecación y fermentación estamos igual que en los primeros tiempos que se sembró tabaco...”
Sobre esto Betty explica que teniendo en cuenta todo lo anterior, la Comisión Nacional de Propaganda y Defensa del Tabaco Habano, determinó sustituir las variedades inferiores que se cosechaban en la isla, por una que reuniera todas las cualidades que lo hacían famoso, para lo cual fue menester la creación de la primera Estación Experimental, donde de inmediato se inició el trabajo de selección dentro de la diversidad de genotipos existentes para dar respuesta a esta imperiosa necesidad, y surge así la Estación Experimental del Tabaco.

Con el decursar del tiempo otras líneas de investigación se fueron incorporando al trabajo diario, como es el caso del análisis de tierra y aguas empleadas en el cultivo y regadío, respectivamente; la campaña a favor de la preparación de los abonos químicos, el empleo de estercoleros en el orgánico, así como conferencias de divulgación científica y exposiciones regionales.

El Criollo del 40

En el año 1940 la variedad comercial Criollo marcó los primeros pasos, como único en el mundo por su indiscutible calidad organoléptica, y la cual se cataloga como la variedad nacional: sello de la Estación Experimental del Tabaco en Pinar del Río, quien se encargó posteriormente de su producción y propagación.

Luego se obtuvieron cinco más, Pelo de Oro que se cultivaba en la zona central y oriental del país, Havanensis, Gigante, Burro y Oriental; y por la vía de la selección natural la Corojo, utilizada para producir las capas de la envoltura de los puros Habanos.

La subdirectora explica que todas las variedades de Cuba, gracias a programas de mejoramiento genético, tienen que ser más resistentes a las enfermedades que afectan las plantaciones, dígase moho azul, pata prieta, el moho del suelo y diferentes tipos de virus y bacterias, y la necrosis ambiental. También deben ofrecer alto potencial de rendimiento, calidad y las características organolépticas que caracterizan al tabaco negro cubano.

“Un programa de mejoramiento puede estar bien fundamentado y tener un alto rendimiento, pero cuando se hacen las pruebas de degustaciones, si no cumple con lo establecido se desecha.

“El éxito de estas variedades depende mucho de la tecnología aplicada, el laboreo de los suelos, los enmendantes orgánicos, las técnicas de riego, el cultivo, secado y fermentación.

“El trabajo que realizamos nunca para. Hace poco introdujimos al mercado la nueva variedad Corojo 2006, con un alto potencial de resistencia a la pata prieta y demás enfermedades.

“También trabajamos en la producción de semilla híbrida, la cual trae varias ventajas, y la principal es que se obtiene de esa variedad, no puede ser reproducida, por lo que todos los años hay que obtenerla mediante el cruzamiento, y eso evita que nos roben nuestras variedades.

“Para nadie es un secreto que el tabaco cubano se cultiva en toda Latinoamérica, no con los mismo resultados, porque la calidad nunca será igual, ya que influyen el factor suelo, clima, la variedad que se utilice, y claro, una de gran importancia, es la cultura para cultivar la planta”.

Dentro de las proyecciones estratégicas que tiene Pinar del Río está el desarrollo con la producción tabacalera, la cual esta insertada en Estrategias Sectoriales.

Ofrecer servicios científicos técnicos especializados y brindar apoyo a productores campesinos en cuanto a procesos, productos y servicios.
El Grupo de Extensionismo Agrícola radicado en la Estación Experimental centra su trabajo en la preparación, supervisión y control de los Supervisores Agrícolas de las empresas del territorio y da asesoramiento a los productores en todas las etapas del cultivo.
Todo parece fácil, pero han pasado 80 años

Sobre el Autor

Mónica Brizuela Chirino

Mónica Brizuela Chirino

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana, Cuba.

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