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Mujeres detrás de la barra

Verónica / Foto: Magda Iris Chirolde López

Verónica / Foto: Magda Iris Chirolde López

Verónica y Diana viven en lugares diferentes, diferentes caminos desandan, entornos diferentes las rodean, en situaciones diferentes las ha puesto la vida y físicos diferentes las identifican.

Son dos mujeres, dos historias, dos esencias, y un sueño. Hay un punto en que tanta diversidad se vuelve unanimidad absoluta. Las dos decidieron aventurarse en un mundo donde prima la presencia de lo masculino. Las dos comparten el mismo amor por una profesión que por tantos años, incluso hoy, la sociedad ha destinado para los hombres.

Me gusta probar lo que pocos pueden

Verónica no ha tenido una vida fácil, pues en la carrera por perseguir sus metas, obstáculos no le han faltado. Pero asombra la capacidad que tiene el ser humano para levantarse después de cada golpe. Y en especial, esta muchacha, es la personificación de la perseverancia.

"Cuando comencé el Curso de cantina en 2008 éramos alrededor de 40 alumnos entre hombres y mujeres, y al final me quedé yo sola y todos los demás hombres, casi todos de experiencia. No fue fácil, y llegué a sentirme intimidada, pero me gusta estar en lugares donde, como mujeres que somos, es poco probable vernos. Cuando tuve la oportunidad en mis manos no lo dudé.

"Casi todos los que llegan a una barra, esperan encontrarse detrás a un hombre. Algunos se extralimitan, y en esos momentos es cuando tengo que imponer el orden, pero confrontaciones nunca he tenido. Mis experiencias son sobre todo lindas y me siento muy respetada.

"Piedras siempre hay en el camino. Hubo un momento en el que me olvidé de la cantina, y me impulsó solo el deseo de seguir viva. Cuando sufrí el infarto cerebral tuve que dejarlo todo a un lado, y ponerme en función de otras cosas más importantes. Ya no era seguir trabajando en una cantina y preparando tragos, sino empezar de cero. Las metas eran sobrevivir, salir de la silla de ruedas, hablar; y ahora estoy comenzando de nuevo, dando pasos de bebé.

"En el último evento realizado en la provincia, el Fabio Delgado, volví a participar como competidora, nadie contaba con ello. No competí como yo hubiese querido, pero lo importante fue que me vinculé de nuevo a ese mundo que tanto disfruto, fue como volver a nacer. Y en gran parte se lo debo a mi esposo que me sigue y apoya en todo, en lugar de intentar alejarme de este mundo me alienta y me dice tú puedes.

"En estos momentos no estoy ejerciendo la profesión, pero lo que me depara el futuro nadie lo sabe. Mi deseo es estar detrás de una cantina, y si un día tengo la posibilidad no lo pensaré dos veces. Siento que está destinado para mí. El camino de la cantina siempre ha sido y será mi camino a seguir, no hay otro".

"Mujer, madre, esposa y cantinera"

Diana / Foto: Magda Iris Chirolde LópezDiana / Foto: Magda Iris Chirolde López

Diana es otra de esas mujeres que, sin dudarlo, hacen a un lado cada obstáculo levantado en el camino para perseguir sus metas.

"Mi esposo tuvo siempre el sueño de montar un bar para trabajar la coctelería, y nosotros junto a la familia pudimos lograr el proyecto.

"Un día el muchacho que teníamos en la cantina no fue por problemas familiares y yo asumí. A partir de ahí me picó el bichito y decidí iniciarme en ese mundo. Matriculé el curso que ofrece la Asociación de Cantineros y hasta hoy no me separo de la cantina.

"Este tipo de lugar es visitado principalmente por hombres, y la presencia de la mujer es un complemento que le da vida, un toque especial. Y según los clientes, les gusta más cuando trabajo yo, que cuando está mi esposo. En mi caso particular soy muy meticulosa. Disfruto que las personas se sientan satisfechas con mi servicio y encuentren ricos mis tragos, y no me importa para ello gastar un poquito más de dinero o recursos.

"Tan solo llevo un año perteneciendo a la Asociación, pero ya siento este mundo como mío. En los bares estamos los "chefs de las bebidas", buscamos sabores que transmitan nuestros sueños y pensamientos. Uno de los tragos que me ha dado mucha satisfacción es el Cubay Son. Lo confeccioné en mi primer evento nacional, el Reinaldo López in memorian. Fue una responsabilidad muy grande, pues no solo representé a mi provincia sino a todas las féminas del país, al ser yo la única mujer participante. Y afortunadamente alcancé el primer lugar.

"Como cualquier profesión, y más para una mujer, requiere muchos sacrificios, pues no solo soy cantinera, sino esposa, madre. Pero le agradezco a mi familia y a la de mi esposo, sin ellos no lo hubiera podido lograr. Me ayudan con los quehaceres de la casa, a cuidar a mi niño de solo 2 añitos. Y claro también cuento con el apoyo constante de mi pareja, para quien el bar se ve más bonito cuando soy yo quien está detrás de la barra.

"Además yo siempre trato de planificar bien mi tiempo porque todo no puede ser trabajo. Hasta ahora he encontrado el equilibrio entre mi profesión y la familia.

" Me siento realizada, aunque todavía no estoy conforme, soy ambiciosa en ese sentido. Quiero hacer mucho más, llegar mucho más lejos, participar en más eventos, no solo pensando en ganar sino en adquirir más experiencia y confeccionar cocteles que queden en la historia, y dejar mi huella donde quiera que esté".

Historias como las de Verónica y Diana no se ven muy a menudo. Lamentablemente muchas mujeres se inician en esta profesión, pero por el camino abandonan, por cuestión de recursos, horarios, motivos personales, falta de apoyo.

No obstante, si en otros tiempos la cultura patriarcal de occidente hizo de los bares y tabernas, lugares únicamente para varones, hoy ese papel ha cambiado, así como el desempeñado por las mujeres en estas instalaciones.

Los bares son un espacio para la confesión, la intimidad, la relajación, y con su presencia, las mujeres aportan creatividad, carisma y sensibilidades muy particulares.

Es entonces el momento de que más mujeres sigan parándose detrás de las barras y desarmando prejuicios que, aun hoy, sobrevuelan los bares.

Sobre el Autor

Dayelín Machín Martínez

Dayelín Machín Martínez

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río, Cuba

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