Actualizado 25 / 04 / 2018

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Silencioso y peligroso

Silencioso y peligroso

Una de las características principales del cáncer, en determinada parte del cuerpo del ser humano, es su desarrollo de forma silenciosa, pero el diagnóstico oportuno, precoz y el tratamiento a seguir constituyen armas para enfrentar dicho mal.

En esta ocasión, Guerrillero plasma algunas cuestiones referidas al cáncer de mama en hombres, que a pesar de ser poco frecuente, cuando se trata de atacar a las personas, este padecimiento no mira sexo. Estudios científicos lo han confirmado, debido a que tanto ellos como las féminas tienen tejido mamario, con la diferencia de que en las mujeres crecen durante su adolescencia mientras que en los varones permanecen pequeños. Según especialistas en primer grado de Oncología en la provincia Pinar del Río, es una enfermedad maligna que se origina en la glándula mamaria y después de los cincuenta años aumenta el mayor pico de incidencia en el hombre. Explican que en comparación con otras localizaciones es un tumor que tiene buen pronóstico, producto a que el diagnóstico puede ocurrir en etapas más avanzadas ya que el paciente consta de poco tejido glandular en el seno y al efectuarse la prueba el carcinoma está comprometiendo a la piel o está infiltrando los ganglios. Su comportamiento es igual que el de la mujer. La diferencia fundamental radica en su incidencia, ocupando en los señores un por ciento muy bajo del total de los procesos malignos oncológicos generales. DE FACTORES DE RIESGO Y SÍNTOMAS El tema en cuestión resulta interesante pues la generalidad de la población masculina no cree en poder tenerlo o carece de información acerca de su posible contagio. Sin embargo, es factible y considerado más agresivo que en las mujeres por su diagnóstico tardío. Los factores de riesgo que condicionan la aparición de esta dolencia están asociados a la obesidad, el sedentarismo, las dietas ricas en grasas, los factores genéticos y ambientales. Ante una duda los expertos apuntaron que “los medicamentos que se utilizan en los problemas prostáticos pueden aumentar la producción de células en la mama y provocar una hiperplasia de las células glandulares de este, pero no es el origen fundamental, casi siempre es hormonal”. Otros que influyen son el síndrome de Klinefelter (condición genética relacionada con altos niveles de estrógeno en el cuerpo); la mutación genética BRCA 2; antecedentes familiares (un 15 o 20 por ciento puede ser heredo-familiar); alto consumo de alcohol y exposición a elevadas dosis de radiación a edad temprana, según otras fuentes consultadas. Cualquier cambio en el seno, en el área del pecho o en el pezón puede ser una señal de advertencia. Quizás ellos no noten esa transformación, ni piensen que es importante si hay uno para prevenirlo, o tal vez, les de vergüenza decir algo al respecto, demorando así el diagnóstico, por lo que juega un rol primordial el autoexamen. “El hombre si detecta cualquier anomalía en esa zona puede visitar al médico de la atención primaria de salud y este lo remitirá a la consulta central de mama que se hace en el hospital Abel Santamaría. Allí continuarán su caso de manera sistemática y después lo remitirán al centro oncológico para definir el tratamiento”, informa los doctores. Entre los síntomas figuran un aumento de volumen en la mama acompañado o no de cambios de coloración en la piel, con retracción del pezón, con piel de naranja; además de dolor y la sensación de picazón. Ante el hallazgo de una masa palpable en esa parte del cuerpo, existe una amplia gama de diagnósticos diferenciales, entre ellos, el examen físico para identificar el tamaño y las características de la lesión; el ultrasonido de las partes blandas del seno que también dicen cómo es el nódulo y la mamografía, que aunque el hombre tenga poco tejido mamario también se le realiza. Posterior a los estudios imageonológicos están los de la biopsia donde las hay por aguja fina y gruesa y por último la cirugía. LEJOS DEL MACHISMO POR UN BIEN Conocer su cuerpo a plenitud permitirá que el ser humano sea capaz de identificar alguna anomalía y con tiempo poder actuar rápido, así como ignorar los prejuicios, comentarios o tabúes respecto al tema, posibilita mejorar las probabilidades de supervivencia. De lo contrario si la enfermedad se descubre tarde, es incurable y puede llevar al paciente a la muerte. Los tratamientos para esta dolencia en los hombres son iguales que los de las mujeres. El primero que se aplica siempre que sea posible es el quirúrgico, acompañado de la quimioterapia (sueros citostáticos), las radiaciones, los tratamientos hormonales y productos en investigación como son algunos anticuerpos monoclonales y vacunas”. Actuando sobre los factores de riesgo, interfiriendo en los estilos de vida con una dieta sana, haciendo ejercicios físicos y evitando el alcohol constituyen formas para prevenir esta afección. Un diagnóstico de cáncer de seno puede cambiar su vida y las de quienes se encuentran a su alrededor. Algunos cambios son difíciles de manejar. Es común que el paciente, su familia y amistades tengan emociones diferentes y a veces confusas, pero los deseos de vivir y estar junto a ellos hace posible la lucha contra este mal, que para nada pude arrebatar el tesoro más preciado del ser humano: la vida.

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

Red 2.0

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