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¿Conoce todo acerca de las hepatitis víricas?

La hepatitis es una enfermedad que invade el cuerpo del ser humano sin avisar, y actualmente ocurren 1.4 millones de muertes al año en el mundo. Cuba está ubicada en un área de mediana prevalencia, pero no está exenta de este problema de salud mundial.

Por la importancia del tema y de disponer el sistema de salud cubano con los medios para un diagnóstico temprano, un seguimiento adecuado y los medicamentos para combatir este flagelo Guerrillero entrevistó al doctor Guillermo Fernando Fernández Maqueira, especialista en Gastroenterología y Medicina General Integral, con el objetivo de responder a un grupo de interrogantes.

¿Doctor, cómo define usted este padecimiento?

"Es una infección del hígado causada por distintos virus que replican en los hepatocitos, caracterizada por necrosis hepatocelular e inflamación.

"El cuadro clínico y las lesiones histológicas originadas por los diferentes agentes etiológicos son casi idénticos, aunque existen diferencias en el mecanismo de transmisión de la infección, el período de incubación y la evolución de la enfermedad y, sobre todo, en los marcadores serológicos que permiten reconocer el agente responsable".

En la actualidad se conocen cinco tipos de virus: A, B, C, D y E, ¿qué los distinguen?

"El primero pertenece al género Heparnavirus. A diferencia de otros enterovirus, no tiene replicación intestinal, solo en el citoplasma de los hepatocitos (célula propia del hígado). El virus se excreta por la bilis y, por tanto, está presente en las heces de los pacientes infectados desde el final del período de incubación hasta los primeros días después de la aparición de los síntomas.

"La transmisión se produce por vía fecal oral, ya sea por contacto entre una persona y otra o las aguas y alimentos contaminados con materias fecales que contienen virus. El primer mecanismo ocurre en niños y personas con hábitos higiénicos inadecuados (lavado deficiente de las manos después de ir al baño), y el segundo es responsable de brotes epidémicos.

"El B pertenece a una categoría de virus de animales denominada Hepadnavirus. El 90% de los pacientes que adquieren la enfermedad cura espontáneamente, y solo un 10 por ciento evolucionan a la cronicidad y de estos un tercio a una Cirrosis Hepática o a un Hepatocarcinoma, de no ser diagnosticado y tratado a tiempo. Esta proporción aumenta en los individuos con inmunodeficiencia natural (ancianos) o recibida (hemodiálisis, VIH).

"La transmisión se produce fundamentalmente por vía parenteral, sanguínea y sexual. Su frecuencia ha disminuido mucho por los programas de vacunación universal".

¿Quiénes son más propensos a adquirir la hepatitis B?

"Las personas que presentan mayores oportunidades de inoculación percutánea con material contaminado (tatuajes, piercing, manicure, barberos); como los drogadictos que utilizan la vía intravenosa, el personal sanitario y los pacientes hemodializados; así como los sujetos con vida sexual promiscua, los que conviven con personas con infección crónica por este virus y a través de la transmisión vertical de madre a hijo en el momento del parto".

Del D apenas se escucha hablar, ¿cuáles son sus características?

"Es un virus defectivo que requiere del B para su replicación y expresión. La infección delta puede ocurrir en dos circunstancias distintas: infección simultánea por virus B y D en un ciudadano que no había tenido previamente contacto alguno con el B (coinfección) e infección delta en un portador de HBsAg (sobreinfección).

"La coinfección induce una hepatitis aguda autolimitada, habitualmente con resolución hacia la curación. La eliminación del virus B impide la persistencia de la infección delta y determina la curación de ambas contaminaciones. Las formas de transmisión son las mismas que la hepatitis B".

Conocer sobre el virus C es tan importante como el B, ¿por qué?

"La infección por el virus C está extendida por todo el mundo y es prevalente en algunas zonas de África y Asia, donde puede llegar a afectar a más del 20 por ciento de la población. Como ya se dijo, estamos en un área geográfica de prevalencia media. El genotipo que nos afecta es el 1b el que tiene una peor respuesta a los tratamientos con que contamos, y si a eso se le suma que el 90 por ciento de los afectados evolucionan a las formas crónicas de la enfermedad, le da una mayor connotación a este virus. Por eso un diagnóstico temprano, seguimiento y tratamiento adecuados impedirá el progreso natural de la enfermedad.

"Las vías de transmisión son idénticas a las descritas anteriormente para el virus B. La transmisión sexual es posible pero poco eficiente, y se da menos en pareja estables".

¿Cuándo es diagnosticado un paciente?

"Todos los policlínicos de nuestra provincia cuentan con consultas de gastroenterología con una frecuencia quincenal, donde los pacientes con antígeno de superficie positivo o anticuerpo hepatitis virus C positivo son interconsultados.

"A ellos se les indican exámenes para confirmar dicha enfermedad y luego son evaluados en una consulta centralizada en el hospital Abel Santamaría (los miércoles a partir de las 10 a.m.). Allí se les toman la muestra para el PCR (reacción en cadena de la polimerasa) examen que determina la carga viral y en dependencia de los resultados se indicará el tratamiento a los que son tributarios. Todo esto en coordinación con grupos de trabajo del Instituto de Vías Digestivas y Biotecnología.

¿En cuanto al tratamiento, qué se orienta?

"Depende si es una hepatitis aguda o crónica. En la primera, el reposo es fundamental, con una dieta rica en frutas y vegetales, normal en proteínas, grasas y carbohidratos y actividad física moderada. Todo esto acompañado de un seguimiento por el médico de familia, y en caso de alguna duda o que sea una aguda prolongada, debe consultarse al especialista del área de salud.

"En los pacientes crónicos con cargas virales mayores a 100 000 copias o mayores a Exponencial 4 se les pondrán tratamiento específico durante un año con un seguimiento mensual en la consulta centralizada, donde se le realizan estudios de hematología y química sanguínea indispensables para la valoración a la respuesta al tratamiento y algunas reacciones secundarias que provocan los medicamentos; además, de un PCR evolutivo a las 14 semanas y al final del tratamiento.

"A todo esto se le suma la realización de Fibroescan al inicio y al concluir el tratamiento, previa coordinación con los colegas del Instituto de Vías Digestiva.

"En el caso del virus B los pacientes que no responden al tratamiento se le indica la vacuna terapéutica CUBANA NASVAC, elaborada por los compañeros de biotecnología; ya la hemos utilizado 13 pacientes nuestros, con muy buenos resultados".

¿Cuáles son las consecuencias de una hepatitis mal tratada?

"Tanto las hepatitis agudas o crónicas que no son diagnosticadas a tiempo, seguidas y tratadas adecuadamente pueden evolucionar a formas graves. Las primeras a cuadro con daños hepáticos severos que pueden llegar hasta la insuficiencia hepática de no cumplir con las medidas higiénico -dietéticas y las orientaciones médicas.

"Las crónicas irremediablemente evolucionarán en un gran porciento a cuadros bien preocupantes como una cirrosis hepática o un hepatocarcinoma, patologías mucho más costosas desde el punto de vista económico, social y humano".

El 90 por ciento de los pacientes con el virus C evolucionan a las formas crónicas y de ellos un tercio hacia una CH, a un hepatocarcinoma (cáncer de hígado). En cuanto al virus B sucede al revés, un 10 por ciento va a las formas crónicas y un tercio de ellas puede convertirse en un cáncer. Pero si no se trata la enfermedad irremediablemente en un alto por ciento, se va a una hepatitis crónica o a una cirrosis hepática".

Sobre el Autor

Magda Iris Chirolde López

Magda Iris Chirolde López

Licenciada en Periodismo en la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río, Cuba.

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