El danzón, baile nacional de Cuba y patrimonio cultural inmaterial del país, reunió en Pinar del Río a adeptos de todas las edades. Como parte del encuentro fraternal Pinar Danzón 2025, coincidieron aquí niños, adolescentes, adultos e incluso, adultos mayores que han encontrado en ese género una filosofía de vida.
“El danzón es lo mejor que nos ha pasado”, confesaron a Guerrillero Miguel Ángel Castillo Lopetegui y Elsa Dupón Fernández, participantes que llegaron a la cita desde Ciego de Ávila y que poseen una amplia trayectoria en el movimiento danzonero, con destaque para el primer lugar merecido en el festival Cuba Danzón 2009.
“La cadencia, la elegancia, el respeto al bailar… el danzón es maravilloso. Esa tradición no se puede perder, y eso solo pasará si nosotros lo permitimos”, advirtió Miguel Ángel.
Del encuentro disfrutaron además bailadores procedentes de Matanzas, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Camagüey, así como del hermano país de México, donde también se preserva con mucho ahínco la tradición danzonera.
Con el acompañamiento del Piquete Típico Cubano -que aprovechó la ocasión para celebrar su aniversario 62- los mayores derrocharon prestancia en el Palacio de la Ciudad; mientras, los infantes y jóvenes acapararon la atención de todos los que llegaron al Parque Roberto Amarán, de la ciudad pinareña. Allí se pudo comprobar que el movimiento danzonero mantiene un trabajo sistemático con las nuevas generaciones.
“Vine aquí para mostrar a los demás que los niños y jóvenes de ahora sí podemos continuar las tradiciones”, aseveró Meyvis Pérez Hernández, quien durante los últimos dos años ha recibido las enseñanzas de los más experimentados del movimiento danzonero en la provincia.
La presentación del proyecto “Con amor y esperanza”, que integran personas con síndrome de down, también constituyó un momento especial del Pinar Danzón. Adela Martínez García, quien ha sido su profesora en los últimos meses, manifestó su orgullo por el buen hacer de los alumnos.
Ella también comparte sus conocimientos con estudiantes de la escuela Leopoldo Febles, e incluso, con los interesados de la comunidad donde reside, quienes ya han identificado su casa como un sitio para aprender el danzón.
“Ya los jóvenes se nos suman con facilidad, el movimiento se ha ido enriqueciendo”, comentó a Guerrillero la bailadora.
Por su parte, Ricardo Machín Izquierdo, coordinador provincial del movimiento danzonero, manifestó su satisfacción por el encuentro, largamente soñado en Vueltabajo.
“Nos llena de beneplácito porque vemos que estamos asegurando el futuro de esta tradición”, destacó.
Pinar Danzón 2025 contó con el auspicio del Consejo Provincial de Casas de Cultura. Por la perseverancia demostrada por los amantes del danzón en Vueltabajo, la cita debiera seguir creciendo en organización en las próximas ediciones. Esta es una causa que merece más respaldo del sistema institucional de la Cultura.