Medardo Sotolongo Hernández es de esos hombres que son imprescindibles. Al frente de la brigada de Electromecánica, de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado Pinar del Río, ha dedicado, en los últimos 24 años, más tiempo a la entidad que a sí mismo.
El apego a la electrónica viene por los genes. Su padre era electricista enrollador en Santa Lucía, localidad que conoció a Medardo en sus primeros años como trabajador en el sector de la minería, en la química y los sulfometales.
“Desde 2001 trabajo en Acueducto, y mi dedicación se debe al encargo social que tenemos, a pesar de que constantemente las personas se quejan del servicio, porque no les llega o por su calidad.
“Pero hay que entender que Acueducto es un sistema, y cada una de sus partes tiene que funcionar bien para que la población esté satisfecha. A mí, por ejemplo, me corresponde garantizar el primer eslabón, que es mantener la disponibilidad de los equipos; otro grupo los opera; otro conduce y distribuye el agua.
“Empezamos a perder si no tenemos de alta el ciento por ciento de los equipos, lo cual es muy difícil. Si no se distribuye de forma racional perjudicamos también al cliente y, en realidad, los hombres que operamos el sistema tenemos problemas objetivos de carencias de piezas y otros subjetivos”, explica el especialista sobre cómo funciona ese entramado tan cuestionado hoy por los pinareños.
“Entre las malas prácticas que más vemos hoy es que a veces un grupo de personas se queja porque no les llega el servicio, entonces se hace de todo y se pone el agua para ese lugar, pero en detrimento de otros; por eso yo hablo de que tiene que existir una distribución racional, una operación pensada, el Acueducto hay que pensarlo.
“Cuando no se piensa la operación y se resuelve una situación puntual, se da lo que nosotros llamamos ´palos de agua´. Hay que establecer variantes y comunicar al pueblo qué hacer en la variante de peor condición”, comenta este hombre de 62 años y que es, según sus compañeros, una enciclopedia.
LA MAYOR PREOCUPACIÓN
Quien no lo conozca, o simplemente lo vea frente a una pizarra electrónica, jamás podrá llegar a entender por qué a Medardo le preocupa tanto el déficit de fuerza de trabajo en el sistema de Acueducto y en otros sectores del país.
“Llevamos años y años formando profesionales y técnicos, presupuestos que garantizan la fuerza de trabajo calificada, y no vemos que eso se revierta, porque hoy los jóvenes se van a otras esferas, no pasa solamente aquí. Esos son estudios sociológicos que hay que hacer. Creo que estamos muy pendientes de cómo mejorar la economía del país, y a Cuba hay que analizarla también desde el punto de vista social.
“He tenido muchachos formándose y se van. El pueblo cubano es muy trabajador y sacrificado, pero, obviamente, se van a buscar empleos más atractivos y mejor remunerados. Mi salario escala está en los 4 200 pesos, dice, cuando se hacen las rebajas de seguridad social y demás, me quedo en 3 000 y pico de pesos, eso es hoy en día un paquete de pollo y una caja de cigarros. Tenemos el deber y la urgencia de hacer el sistema atractivo”.
JAMÁS DICE NO
Para Medardo no hay fines de semana, y casi nunca días feriados: “La gente dice que trabajo mucho, y ni saben que tengo una oficina y que soy el jefe, pero es que somos solo dos electricistas, por lo que no hay descanso. Cuando pasé al frente de la brigada de Electromecánica tenía más de 30 hombres, hoy somos 17 entre choferes, torneros, soldadores, mecánicos…”.
Asegura que jamás dice que no al trabajo: “Para decir que no, tengo que dejar der ser trabajador de Acueducto; de eso se trata, de la responsabilidad personal. Hoy se ha perdido mucho, el compromiso es algo que se fue transmitiendo de generación en generación, y la nuestra no se lo transmitió a la otra. Los factores externos han ido cambiando la mente de las personas”.
Medardo, cuando dispone de tiempo, lo emplea en la lectura, en su superación, en mantenerse informado: “Antes siempre me enfrentaba a una pizarra con un contacto magnético, eran las convencionales. Después apareció el variador de frecuencia, y hubo que estudiar. En la escuela te enseñan a estudiar y si te quedas solo con eso, te quedas detenido en el tiempo. Así sucede con todas las profesiones.
“Si me jubilo, encuentran a la persona idónea, -dice con certeza-, si yo no estuviera aquí contrataban a un cuentapropista y le pagaban bastante, quizás el dinero que no cobro yo hoy”.
Sobre cómo acomodar los tiempos y sus responsabilidades comenta: “Le dedico jornadas a Acueducto, y me preocupo y ocupo de la familia, pero, indudablemente, uno deja de hacer muchas cosas. El 14 de febrero tuve que ponerme duro, les dije ‘hoy no, hay un mañana’, y así fue, el sábado me levantaron tempranito”.
LENTO, PERO CONSTANTE
A Medardo se le conoce en la Empresa por hablar despacio, por tener un ritmo de vida muy sosegado, al punto de exasperar a los más impacientes.
“Soy así por naturaleza, lento al hablar, lento al caminar, pero constante al trabajar, constante al andar.
“Cuando estaba en la Juventud hacíamos largas caminatas y, a pesar de que voy lento, era de los primeros en llegar, porque cuando otros se sentaban a descansar, a mí me quedaban reservas para continuar. Cuando otros en Acueducto en la actualidad se sientan a descansar, yo tengo siempre reservas para seguir”.
¿Nunca se enfada, Medardo? ¿No logra nadie sacarlo de su zona de confort?
“Mejor que no lo hagan, dice con suspicacia. Pero sí, Robert, el director, es el que más arte tiene para eso, sobre todo, cuando me dice a las 11 de la noche que temprano hay que ir para Minas, Consolación y otros tres lugares”.
Este hombre tiene la capacidad de, sin dejar de hacer su trabajo, prestar atención, tomar mucho café y entablar una conversación. Su constancia va también en ello: en saber llamar la atención con un tono muy bajo, para no ofender y sí para enseñar. Eso de ser de los imprescindibles, de estar cada día donde haga falta, sin que nadie lo sepa, sin esperar recompensa alguna, solo por el compromiso que tiene, recuerda aquella frase de Martí que reza: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.